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Lunes, 18 de Diciembre 2017
Entretenimiento | Cada temporada (siete semanas), el vehículo del equipo de RoadMovie llega a 28 comunidades donde se organizan dos funciones

RoadMovie lleva el cine a zonas de difícil acceso en Suiza

Las montañas y valles de Suiza han sido por cinco años consecutivos visitados por RoadMovie, proyecto que lleva la pantalla grande a la población de las montañas

GINEBRA, SUIZA.- Los videojuegos, el DVD, la publicidad omnipresente y hasta el móvil por poco se han adueñado de la imagen en movimiento y han dejado poco espacio para el cine, ante lo cual surgió en Suiza un cine itinerante que en lugar de esperar a los espectadores, se desplaza hacia ellos.

RoadMovie es un proyecto que desde hace cinco años recorre cada otoño las montañas y valles de Suiza para llevar las últimas películas nacionales a zonas periféricas y aisladas con menos de 3.000 habitantes y donde no hay salas de cine.

En esos lugares distantes, el equipo de RoadMovie instala una sala de cine en el local que parezca el más apropiado que puede ser la sala de gimnasia de la escuela local o el salón de reuniones del municipio, explica a Efe Raphaël Pasche, uno de los miembros del proyecto.

Cada temporada (siete semanas), el vehículo del equipo de RoadMovie llega a 28 comunidades donde se organizan dos funciones: una en la tarde para niños de seis a doce años y la otra nocturna para los adultos.
"Es un tipo de cine especial, son películas de autor diferentes de las que usualmente se ven en las salas de cine o en la televisión. El proyecto nació de la iniciativa de tres amigos que compartían una pasión por el cine y al mismo tiempo querían recorrer Suiza", relata Pasche.

Este cine itinerante, que recibe financiación pública, busca sensibilizar a los niños al arte del cine a través de una serie de cortometrajes de 3 a 7 minutos que son comentados a lo largo de la función por una animadora que a la vez incentiva la participación de los escolares.

En Satigny, una pequeña localidad rural de hermosos viñedos en el cantón de Ginebra, los niños entran en una gran sala del ayuntamiento que encuentran convertida hoy en sala de cine.

Allí pueden ver directamente cómo es y de qué manera funciona un proyector, hacer preguntas sobre el cine o los cortometrajes que se les presentan y dar sus opiniones libremente.

Uno de los aspectos que causa mayor curiosidad en los niños es que los cortometrajes que ven no tienen voz, sólo música, que uno de ellos es en blanco y negro, y que otro de animación digital va "demasiado rápido y marea".

La decisión de presentar historias sin voz responde a una razón práctica: las mismas producciones pueden presentarse a niños de diferentes edades y en las cuatro regiones lingüísticas de Suiza, donde los idiomas oficiales son cuatro: alemán, francés, italiano y el dialecto romanche.

La animadora Julie Liardet explica a los niños las diferentes técnicas utilizadas para producir los cortometrajes que están viendo, que van desde un filme de animación con plastelina o con pintura hasta los dibujos animados, pasando por animación con ordenador, con legos, entre otros.

Los niños juegan a adivinar cuántos fotogramas se requieren por segundo para crear la ilusión del movimiento, hasta que alguno acierta y dice que 24.

Poco después, tras un cortometraje sobre un hombre que quiere dar la vuelta al mundo en línea recta, los niños hablan de sus ganas de conocer lugares lejanos.

En cualquier caso, todas son producciones muy diferentes a las de Walt Disney a las que están generalmente acostumbrados.

Para alentar esta participación, el equipo de RoadMovie entrega con varias semanas de anticipación a los profesores una guía pedagógica que ofrece consejos y actividades didácticas para abordar el tema del cine, que incluye la preparación de dibujos que adornarán la sala el día de la función.

"El valor de este ejercicio es que los niños expresan la impresión que les produce cada filme, se confrontan a algo que les provoca una reacción, a lo que se suma que pueden ver cosas muy diferentes en un espacio muy corto de tiempo", señala Pasche.

El proyecto se dirige igualmente a los adultos, para quienes se prepara en el mismo recinto una función del noche.
Para muchos será la primera vez que verán una película suiza y para otros será la gran oportunidad de volver a vivir la sensación del cine después de muchos años.

"Este es el caso de los ancianos, que en algunos casos llevan 20 años sin pisar una sala de cine porque no tienen coche o no pueden desplazarse solos, así que verlos en la función resulta muy emocionante", comenta Pasche.

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