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Lunes, 12 de Noviembre 2018
Entretenimiento | Hernández nació en Autlán el 2 de febrero de 1931.

Réquiem por Hermilio Hernández

Fallece a los 77 años uno de los compositores mexicanos más importantes de la segunda mitad del siglo XX

Por: EL INFORMADOR

Hay muertes como truenos. Muertes como susurros. Y muertes silenciosas. Como la del compositor y maestro de música jalisciense Hermilio Hernández. El fallecimiento ayer por causas naturales a los 77 años de edad del organista de la Catedral Metropolitana de Guadalajara ha suscitado gran conmoción en el mundo de la cultura no sólo del Estado, sino de todo México.

Familiares, amigos, alumnos y admiradores han pasado por la capilla ardiente instalada en la funeraria Misión San José de la capital jalisciense para dar su último adiós al músico. Sus restos serán trasladados hoy a la Catedral Metropolitana, donde a las 9:30 horas se oficiará la misa de cuerpo presente.

El pianista y compositor Joel Juan Qui, autor de la producción discográfica De Profundis, el primer volumen de la compilación integral registrada en formato de audio de la obra para piano de Hermilio Hernández, se congratula de haber pertenecido a una generación de estudiantes que recibió cátedra del desaparecido músico. “Desde hace más de dos décadas, cuando por primera vez tuve contacto con su música y su cátedra, he considerado a Hermilio Hernández como uno de los compositores más representativos del ámbito cultural jalisciense y de México. Querido por todos por su bonhomía y respetado por el gran nivel de sus obras musicales, de una manera sencilla obtuvo el lugar que ya poseía en vida entre los grandes”.

Sin considerarse el único que interpreta la música de Hernández, Joel Juan Qui subraya la importancia “ahora que ha partido, de retomar el trabajo que hemos comenzado de dar a conocer su legado cultural”.

Considerado como uno de los compositores mexicanos más sobresalientes de la segunda mitad del siglo XX, su lenguaje musical recorrió los estilos neorromántico, neoclásico, neoimpresionista y el serialismo dodecafónico. “A través de sus composiciones claras y con una arquitectura muy orquestada acorde a los cánones tradicionales de composición, supo enriquecer el repertorio de la música de cámara básicamente con sonatas, tríos y obras sacras. Es indiscutible que el trabajo con el que enriqueció la presencia de Jalisco en el país y en el resto del mundo lo hace merecedor de ser un hombre ilustre”, señala Joel Juan Qui.

También el director del Festival Cultural de Mayo ( FCM), el pianista Sergio Alejandro Matos, coincide en situar a Hernández “entre los compositores más importantes que ha dado México”. Asegura que “su Sonata para violín y piano y su obra para piano solo es muestra clara de la creatividad de un gran músico de Jalisco para el Mundo”.

Hermilio Hernández nació en Autlán el 2 de febrero de 1931. A muy temprana edad recibió de su padre las primeras lecciones de solfeo y piano. A los 12 años ya interpretaba obras de música sacra en las iglesias de su pueblo natal.

Se trasladó a Guadalajara, donde se matriculó en la Escuela de Música Sacra. Ahí curso canto gregoriano con el padre José Santos Valadez, así como piano con el cura Manuel de Jesús Aréchiga y composición con el maestro Domingo Lobato.

El arzobispo José Garibi Rivera la otorgó una beca para realizar estudios de especialización en el Instituto Pontificio de Música Sacra, en Roma, donde recibió lecciones del maestro Vironelli y obtuvo los diplomas de magisterio en composición, órgano y canto gregoriano. Continuó sus estudios en la Academia Musicale Chigiana de Siena, donde estrenó su Sonata número 1 para piano, sobre los textos poéticos de San Juan de la Cruz. En 1960 cursó improvisación al órgano, en el Instituto Gregoriano de París. Durante su estancia en Europa dio varios conciertos.

A su regreso a Guadalajara, en 1961, se incorporó como segundo organista de la Catedral Metropolitana. Al fallecer el padre Aréchiga, el Cabildo de Canónigos lo nombró organista titular.

Desarrolló su labor docente en la Escuela de Música de la Universidad de Guadalajara y en la Escuela de Música Sacra.

Hermilio Hernández ha asegurado su paso a la historia de la música lo mismo enseñando e interpretando que componiendo. Entre sus obras destacan Suite para violín y piano; Cantata de Adviento, para soprano, coro y orquesta, con la cual ganó el Premio Jalisco en su edición correspondiente a 1953; dos Ecce sacerdos magnus, uno para coro mixto y órgano y otro para coro a capella; una sonatina para piano; dos movimientos para orquesta; poliedros para clarinetes, fagot y piano; Tres Caídas para coro a capella; Siete palabras, también para coro a capella; 10 piezas para órgano; Salmo 150, a una noz y con órgano; Concierto para orquesta; Calendas, para órgano y tenor; Magnificat, para coro mixto y órgano; Himno para la fiesta de Navidad.

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