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Domingo, 23 de Septiembre 2018
Entretenimiento | Novela de Antonio Orlando Rodríguez

Mezcla de aventuras y fantasía en “Chiquita”

Los halagos reconfortan a este escritor y periodista, nacido en Ciego de Ávila (Cuba) en 1956

Por: EL INFORMADOR

GUADALAJARA, JALISCO.- Si hay un sitio en el que Antonio Orlando Rodríguez se siente a gusto y protegido es una biblioteca. “Es como estar entre muchos amigos”. El estímulo de la lectura le empujó a escribir cuentos en la infancia. Con 14 años escribía programas de radio y con 19 años ganó su primer premio literario. Otro premio, el Alfaguara de Novela, ha descubierto para el público la “notable gracia narrativa e imaginación sin descanso”, según el fallo del jurado, que derrocha en Chiquita, obra acreedora del galardón literario, presentada ahora en la FIL.

Los halagos reconfortan a este escritor y periodista, nacido en Ciego de Ávila (Cuba) en 1956 y residente desde 1991 en Estados Unidos, porque los miembros del jurado presidido por el nicaragüense Sergio Ramírez han captado su intención: “Es una novela de aventuras, de peripecias constante, con un despliegue de fantasía”.

El alma de Chiquita es un personaje real, Espiridiona Cenda, una liliputiense cubana, que se convirtió en una estrella de las variedades a principios del siglo XX. Antonio Orlando quedó fascinado con el personaje. “Reúne todo lo que se espera de una heroína de novela, tiene personalidad, temple, magnetismo; es una mujer inteligente y audaz encerrada en un cuerpo de 26 pulgadas”. A eso hay que añadir su época, el tránsito del siglo XIX al XX, cuando la mujer empezaba a luchar por sus derechos'.

Hay un gran porcentaje de imaginación en la novela. El autor toma los pocos elementos biográficos que se conocen y a partir de ahí fabula libremente, basándose en el conocimiento de la época, de los lugares donde transcurre la vida de la protagonista e imaginando encuentros con otras celebridades que coincidieron con ella en el tiempo y en el espacio, una de ellas la actriz Sarah Bernhardt, en cuya boca el autor pone una de las frases clave de la novela: “La grandeza no tiene tamaño”.

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