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Sábado, 20 de Abril 2019
Entretenimiento | La segunda coyuntura se presentó cuando conocí el espléndido Caballito de Sebastián

La escultura en México (I)

Tres coyunturas me han ayudado a comprender la obra del escultor mexicano Sebastián.

Por: EL INFORMADOR

Sebastián

Tres coyunturas me han ayudado a comprender la obra del escultor mexicano Sebastián. La primera fue a fines de los 80 y tuvo lugar previo a la exposición que el artista presentó en el Instituto Cultural Cabañas de Guadalajara. Antes del montaje, los organizadores dispusieron en una gran mesa una serie de pequeñas esculturas, maquetas y modelos geométricos del creador chihuahuense, que los estudiantes de arte de la institución podían curiosear y manipular a su antojo. Los jóvenes estaban fascinados. Podían tocar y desdoblar todas las piezas al mismo tiempo que hacían mil preguntas a sus maestros de escultura. Fue un verdadero ejercicio de libertad lúdica.

La segunda coyuntura se presentó cuando conocí el espléndido Caballito de Sebastián, ubicado desde 1992 en el Paseo de la Reforma de la Ciudad de México. Esta monumental obra sintetiza, desde mi perspectiva, el mejor aliento que da vida a la escultura urbana contemporánea en México. Los 28 metros de metal amarillo se yerguen altivos entre los edificios y la parafernalia urbana. No era sencillo sustituir a la clásica cabalgadura que Manuel Tolsá fundió en 1803 para la mayor gloria del entonces emperador Carlos IV. Sebastián propuso una moderna, audaz y afortunada interpretación del emblema colonial. Bien por los asesores del entonces regente capitalino. Las grandes urbes evolucionan con categóricos golpes de timón. Este desarrollo no implica dar la espalda a la tradición. Todo lo contrario: supone una armónica superposición o cohabitación de todos los sustratos históricos implicados.

La tercera coyuntura es mas agridulce. Se trata de los polémicos Arcos del Milenio emplazados en Guadalajara a fines de los 90. Tildados como trampolín político para sus promotores; calificados por críticos y por la “vox populi” como obra suntuaria e innecesaria; considerados, asimismo, como una burda reproducción de emblemas transnacionales, según conspicuas voces antiimperialistas; y, por último, capricho inocultable de nuestro artista, el caso es que estos arcos hubieran merecido un parto mas terso y natural: son en realidad plásticamente atractivos. Su defecto, en todo caso, es el errático emplazamiento en medio de vías rápidas. Era obvio que un parque metropolitano hubiera sido un mejor receptor.

Sebastián (Enrique Carbajal González) nació un 16 de noviembre de 1947 en Ciudad Camargo, Chihuahua. Con estudios en San Carlos, México; profesor de diseño y educación visual en La Esmeralda y la UNAM; escenógrafo, diseñador gráfico, autor de vestuario y juguetes didácticos; colaborador de Mathías Goeritz y participante de las dos primeras etapas del Espacio Escultórico de la UNAM, Sebastián es autor de numerosas obras escultóricas tanto en ciudades mexicanas como en Japón, Portugal, Latinoamérica, Estados Unidos y Canadá, constituyendo uno de los más sobresalientes exponentes de la escultura internacional.

Geometrista, creativo, obcecado, Sebastián ha sabido leer con claridad el (en ocasiones farragoso) discurso de la realidad urbana y cultural de nuestro mundo. Sus lecturas se traducen tanto en bellas como en potentes respuestas artísticas.

navatorr@hotmail.com

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