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Jueves, 14 de Diciembre 2017
Entretenimiento | Memoria, autobiografía y aforismos impregnan su nuevo libro muy negro

Jorge Volpi plasma 'dolor propio' en una novela

Los libros más importantes del escritor Jorge Volpi siempre han estado muy cerca del ensayo, la reflexión histórica, política y social, e incluso científica

CIUDAD DE MÉXICO.- Los libros más importantes del escritor Jorge Volpi siempre han estado muy cerca del ensayo, la reflexión histórica, política y social, e incluso científica, pero al cumplir 40 años se propuso hacer una novela más afín al diario, la fragmentación y el tono autobiográfico.

Se trata de El jardín devastado (Alfaguara) en la que vileza, pesimismo y desesperanza son conceptos que dictan el tono de la historia.

“Es un libro atroz, muy negro, al extremo, yo quería hacer una exploración del lado más oscuro del ser humano e intenté hacerlo desde el lado más público, como fue la guerra en Irak y lo que pasa en la ciudad de México, pero también conmigo mismo, el personaje no soy yo, pero sí tiene mis peores rasgos”, dice.

Volpi se llevó 10 años escribiendo En busca de Klingsor, El fin de la locura y No será la tierra, como un proyecto conjunto, muy largo, más de mil 600 páginas y con muchos personajes.

“Después de eso, quise volver a lo que había explorado al inicio de mi carrera literaria, y esta novela de alguna forma se acerca en estructura y lenguaje a mis dos primeras novelas: A pesar del oscuro silencio y Días de ira, que son muy breves”.

El jardín devastado se acerca, “en efecto”, a cierta escritura más lírica, de un peso estilístico más profundo, “que tiene también que ver con que volví a escribir a mano y el peso que cada palabra adquiere es sin duda mucho mayor que cuando uno está escribiendo una novela de estructura más tradicional en una computadora”.

Entre la dirección del Canal 22 y la organización del homenaje a Carlos Fuentes, a propósito de su 80 aniversario, Volpi escribió una novela que contiene memoria, autobiografía y algunos aforismos o reflexiones en torno del dolor propio y el dolor ajeno, “aunque el tema central del libro es la indiferencia frente al dolor y claro, el narrador comparte conmigo muchos momentos clave, entre el fraude electoral de 1988 en México y la guerra en Irak”.

—El libro tiene un carácter religioso, pero en un cierto contrasentido.

—Estudié en escuelas católicas toda mi vida, tuve una educación católica a la mexicana, es decir, suavemente católica y desde los 15 años soy casi un ateo militante, entonces no dejaba de ser para mí atroz, al constatar lo que estamos viviendo en esta época, este aumento del radicalismo religioso, tanto del lado islámico como del lado norteamericano. Viví alrededor de un año en Estados Unidos y es impresionante cómo todo está directamente ligado con la religión. Es inevitable que un día como hoy (ayer) los candidatos a la presidencia de Estados Unidos, tengan que irse, los dos, más hacia la derecha de lo que son, para satisfacer a las bases radicalmente religiosas, evangélicas, que hay en EU. Obama, por ejemplo, ha tenido que proclamar que es cristiano, porque la idea de que fuera musulmán hubiera acabado con su candidatura.

—¿Dirías que la literatura ha sido tu religión?

—No, al contrario, la veo como un gran placer, a la mejor algo de religioso tiene eso de ser disciplinado, y escribir todos los días de 7 a 9 de la mañana, pero fuera de eso no, para mí es un placer hedonista.

 

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