Jueves, 25 de Febrero 2021
Entretenimiento | La noche del lunes 2 de junio de 1958 el cielo de Tlajomulco resplandeció al colapsarse el avión Constellation de la empresa Aeronaves

IN MEMORIAM: 2 de junio de 1958: “La peor tragedia de la aviación nacional”

A principios de la segunda mitad del siglo pasado, al aeropuerto de Guadalajara le tocó ser el escenario del más sonado y trágico accidente aéreo de la hasta ese entonces breve historia de la aeronáutica mexicana

Por: EL INFORMADOR

La noche del lunes 2 de junio de 1958 el cielo de Tlajomulco resplandeció al colapsarse el avión Constellation de la empresa Aeronaves de México cerca de la cúspide del cerro Picacho, apenas a cinco escasos minutos de que la nave había despegado de la terminal, procedente de Tijuana y con destino a la Ciudad de México, llevando consigo a 46 pasajeros que perdieron la vida.

Entre ellos, además de unos originarios de Estados Unidos, había 16 personas de renombre de diferentes círculos de la sociedad tapatía de aquellos tiempos.

A 50 años exactos de aquel infortunio, Tapatío honra la memoria de los suyos que fenecieron en el accidente.

Luto y conmoción en todo el país

Guadalajara se estremeció ante la noticia. Y es que además de lo que significaba la pérdida de 16 seres que eran conocidos por muchos de los que formaban parte de una entonces pequeña comunidad, los titulares de periódicos expresaban por sí mismos una parte del terror que se vivía a las faldas de los cerro Picacho en Tlajomulco (“Macabro hacinamiento de cadáveres”, por ejemplo).

De inmediato, las labores de rescate de los restos humanos comenzaron. Durante toda la madrugada y la mañana del martes 3 de junio, las afueras de la Cruz Roja estuvieron repletas de familiares y allegados que buscaban identificar a los fallecidos.

La magnitud del accidente tuvo repercusiones en distintos puntos de la República y fuera de la frontera, pues al interior del Constellation iban también algunos originarios de la Ciudad de México y de Estados Unidos (los que más tiempo tardaron en ser reconocidos).

“Ésta es la peor tragedia de la aviación nacional”, se leía en los rotativos. Lo cierto es que, a pesar de que han pasado 50 años y en las décadas posteriores se han sumado a la lista otros tantos infortunios del mismo tipo en territorio mexicano, aquél fue un accidente que marcó la historia por el halo de misterio que hubo detrás de él y por las lamentables pérdidas que dejó en Guadalajara.

Una falla en el motor

Las suposiciones acerca de las causas del incidente comenzaron a circular de inmediato. En primer lugar, se le atribuyó al estado del tiempo, pues esa noche caían una lluvia copiosa y una tormenta eléctrica sobre Guadalajara.

Otra fue un error de pilotaje (Alfonso Ceceña, el piloto del avión, había recibido el premio Emilio Carranza luego de conseguir más de 15 mil kilómetros de navegación en su haber profesional).

Pero ambas hipótesis quedaron descartadas una vez que los peritos de la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas (como se llamaba entonces la dependencia), junto con directivos de Aeronáutica Civil y Aeronaves de México, valoraron el estado en el que se encontraban los restos del Constellation.

Aunque las conclusiones no se dieron a conocer públicamente en los días inmediatos al siniestro (“pasarán varios meses antes de que se conozcan las causas del accidente”, publicaba EL INFORMADOR las declaraciones del subsecretario de Comunicaciones el jueves 5 de junio de 1958), ahora se sabe que el avión colapsó debido a una falla en su motor.

La transformación

La historia de Aeronaves de México se remonta a 1934. En ese año, Antonio Díaz Lombardo funda la empresa con tan sólo un avión Stinson SR en el inventario. El primer vuelo de la nave se realizó de la Ciudad de México al puerto de Acapulco, el 14 de septiembre de ese mismo año.

Para 1955, luego de vender el 25% de sus acciones a Pan American World Airways debido a la escasez de refacciones y aviones por la Segunda Guerra Mundial, Aeronaves contaba con 21 oficinas en México y dos más en Estados Unidos, de acuerdo a Wikipedia (http://es.wikipedia.org/wiki/Aerom%C3%A9xico).
Dos años después, en 1957, cuando había recuperado las acciones vendidas, “el Gobierno Federal adquirió por decreto todos los bienes de Aeronaves de México”, dice en la enciclopedia electrónica.

Sin embargo, a pesar de que la expropiación ocurre un año antes del accidente y sin razón aparente, las investigaciones realizadas después del choque trajeron más información acerca de la adquisición.

En su ejemplar del miércoles 4 de junio de 1958, EL INFORMADOR publicó lo siguiente: “Aeronaves de México se encuentra prácticamente intervenida por el gobierno a través de la Nacional Financiera, como consecuencia de un adeudo que tiene con esta institución que se dice asciende a 260 millones 350 mil pesos. Se supo que la empresa está intervenida por el Gobierno Federal por adeudos y avales que le ha dado, pues con crédito de instituciones oficiales, principalmente durante el régimen pasado, la empresa comenzó a adquirir la mayoría de las naves con las que cuenta”.

En febrero de 1972, la compañía cambia su nombre por el de Aeroméxico, nombre con el que actualmente se le conoce.


Algunos de los tapatíos
fallecidos
• Raúl Velasco Reyes
• Dionisio Fernández Sahagún
• José Luis Arregui Zepeda
• José Manuel Ramos Flores
• Guillermo Álvarez Ochoa
• José María Sainz Aldrete
• Teresa Rocha Salas
• Magdalena de la Peña
• Raúl González

investigación:   eduardo sánchez

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