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Domingo, 09 de Diciembre 2018
Entretenimiento | Aún estamos en espera de una solución a la azarosa historia del himno de Jalisco

HISTORIA: El azaroso devenir del himno jalisciense

Por fin se haría justicia al himno que había permanecido dormido por algunos años, aunque a decir verdad, varias escuelas y otras instituciones entonaron esas coplas en incontables ocasiones.

Por: EL INFORMADOR

Por: Cristóbal Durán

Segunda parte

La idea de contar con un himno “oficial” para Jalisco fue una propuesta presentada por el diputado Enrique Ibarra, en los inicios de 2004, iniciativa que tomó en cuenta un concurso (“Himno a Jalisco”) realizado en 1981, en el que el escritor Moisés Guerrero y el compositor Felipe Vázquez habían resultado ganadores. Al momento en que Ibarra presentó la propuesta para hacer oficial el himno, en los archivos del Congreso no se contaba con los documentos suficientes para acreditar aquel concurso de 1981, por lo que los triunfadores del mismo -Guerrero y Vázquez-, se presentaron ante las instancias correspondientes y presentaron toda la documentación necesaria que los acreditaba como ganadores de aquel añejo certamen. Entonces se desechó toda intención de convocar a un nuevo concurso, como algunos diputados lo proponían. La propuesta estaba ya completa y la obra literaria-musical lista para ser reconocida por los legisladores.

Con fecha del 8 de diciembre de 2005, el “Dictamen de Ley sobre el Escudo, Bandera e Himno del Estado de Jalisco” fue elaborado y firmado por las comisiones de Puntos constitucionales, de Cultura y de Educación, ciencia y tecnología. El dictamen fue aprobatorio y estaba cerca -a un paso- de cumplir su objetivo: convertirse en Ley.

Durante el año siguiente el dictamen fue discutido por los hombres de leyes que forman Asamblea del Pleno, quienes debieron haber argumentado tanto a favor como en contra, siempre procurando (esperamos que así haya sido) lo mejor y lo que más debe convenir al pueblo de Jalisco. Dos sellos de “Recibido”, de la Dirección de procesos legislativos, cada uno con fecha del 24 de agosto y 23 de diciembre de 2006, están estampados en el dictamen que, más desesperado que tranquilo, estaba por ser aprobado.

 Por fin se haría justicia al himno que había permanecido dormido por algunos años, aunque a decir verdad, varias escuelas y otras instituciones entonaron esas coplas en incontables ocasiones.  Eventos especiales y hasta homenajes a los creadores de este épico canto han venido reafirmando su presencia y legitimando su sentido como elemento de identificación de los jaliscienses, aunque, debemos decirlo, contra la poca o nula difusión por parte de las autoridades. De hecho, los autores siempre lamentaron que después del concurso fue poca la atención dada al uso del himno de los jaliscienses. Contra ese olvido, las coplas del himno han ocupado espacios solemnes y afanosamente se resisten a desaparecer, a ser olvidados de nuevo.

Ahora las cosas cambiarían; la parte legislativa que se había desatendido anteriormente era sólo un trámite sin mayor problema. Esta propuesta de finales de 2005 contemplaba un Artículo único: “Ley sobre el Escudo, Bandera e Himno del Estado de Jalisco”, mismo que se dividía en cinco capítulos: 1. Disposiciones generales; 2. Del escudo Oficial del Estado de Jalisco; 3. De la bandera del Estado de Jalisco; 4. Del himno del Estado de Jalisco; 5. De las sanciones. En el artículo 23 (del cuarto capítulo) se establece que la letra es la del escritor Guerrero López, y la música del compositor Vázquez Barbosa. Incluye también ocho artículos Transitorios, de los cuales el tercero señala: “El primer acto de honores a los símbolos cívicos estatales en los municipios deberá hacerse en la plaza pública que éstos elijan, precisamente el 16 de junio del año 2006”. Señala, además, que “es obligatoria la enseñanza e interpretación del Himno del Estado de Jalisco en todos los planteles de educación primaria y secundaria de la entidad” (artículo 29). La fórmula Guerrero-Vázquez, que había contendido contra 52 propuestas de la misma naturaleza en el ágora del Patio de los Ángeles en mayo de 1981, por fin encontraba una nueva vía de proyección.

La Ley fue finalmente redactada. En enero del año siguiente, 2007, fue aprobada y publicada al mes siguiente y entraría en vigor en febrero de 2008. Jalisco ya tendría su propio himno. Algunas cosas cambiaron en la Ley, de las cuales citaremos sólo tres:
El artículo 23, que indicaba en la iniciativa que la letra del Himno sería la del señor Guerrero, ahora indica que “será la que establezca el Congreso del Estado, a través del decreto correspondiente”.

El artículo 24, que en los mismos términos se refería a la música del compositor Vázquez, ahora dice que “será la que establezca el decreto correspondiente emitido por el Congreso del Estado...”.

Nos salta una pregunta en primera instancia: ¿Cuál es ese “decreto correspondiente” que emitiría el Congreso sobre la letra y música del himno a Jalisco? ¿Cómo se formularía si ya se cuenta con esos elementos literario-musicales? El tercer cambio citado nos lo explica:
 El artículo tercero transitorio ahora dice: “El Congreso del Estado, a través de la Comisión de Cultura, debe emitir una convocatoria pública para allegarse de propuestas para la letra y música del Himno Estatal”.

Así es, la Ley emitida da un nuevo panorama sobre la situación del tan llevado y tan traído Himno a Jalisco. Ha pasado febrero de 2008, la ley ya entró en vigor pero aún no tenemos himno; no se ha aprobado aquel himno triunfador ni se realizó ningún nuevo concurso entre febrero de 2007 y febrero 2008 (¿tendría que realizarse uno?). ¿Puede existir una ley que no contenga sus propios elementos que la definan y le den sentido a sí misma? En Jalisco sí.

 El retroceso de la Ley

Antes de que entrara en vigor la Ley sobre el Escudo, Bandera e Himno del Estado de Jalisco, el diputado J. Guadalupe Madera Godoy presentó ante el Congreso una “iniciativa de acuerdo legislativo”, en octubre de 2007, que propone al gobernador del Estado “dé a conocer y difunda el Himno a Jalisco”, el de la fórmula Guerrero-Vázquez. Lamenta y señala en su “Exposición de motivos” que “nunca se ha dado difusión al Himno Oficial del Estado”, falla que ha sido más que evidente. La gran mayoría de los jaliscienses no sabe que existe un himno que identifica al Estado.

Esta nueva iniciativa de Madera Godoy tuvo ya su dictamen por parte de las comisiones de Cultura y de Educación (enero de 2008): “Declara procedente y aprueba con modificaciones”, es decir, que se realice un nuevo concurso con algunas cláusulas. Una de estas “modificaciones” novedosas es la que se cita en el punto tercero del dictamen y que considera la “posibilidad de tomar en cuenta la letra y música del Himno a Jalisco realizado por el poeta Moisés Guerrero López y el maestro Felipe Vázquez Barbosa [...] a efecto de permitir su participación en la convocatoria que se emita por parte de esta comisión”.

Aún estamos en espera de una solución a la azarosa historia del himno de Jalisco. Tal parece que es una especie de embrujo que cae sobre nuestros himnos y que han complicado su permanencia. Recordemos que el Himno Nacional, al ser producto de un complicado periodo de la historia mexicana y edificar la figura patriarcal de su convocador, Antonio López de Santa Anna, fue negado por los republicanos, retomado por el imperio de Maximiliano, atacado por lo liberales y reivindicado en el porfiriato; nuevamente descalificado por los revolucionarios, y fue hasta el gobierno de Ávila Camacho cuando se vertió en una ley oficial. ¿Está condenado el himno jalisciense a repetir la misma historia?

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