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Viernes, 21 de Septiembre 2018
Entretenimiento | Crecí entre los Thundercats en casa y el narcotráfico en las calles dice: Roberto Montoya.

Arte de América Latina, entre la venta y la denuncia

Los creadores de Arteaméricas 2008 tienen claro que para sobrevivir deben atender al marketing, pero no por ello dejar de lado sus convicciones

Por: EL INFORMADOR

MIAMI, Fl.— La disyuntiva entre crear un arte de denuncia social en contra de la violencia que se vive a diario en Latinoamérica o apostar por creaciones comerciales que les garanticen sobrevivir en este competido campo, es lo que actualmente viven la mayoría de los jóvenes artistas plásticos en la región.
Aunque gran parte de ellos crecieron entre la ciencia ficción de los cómics y la vida en rosa presentada en telenovelas o series de televisión, la violencia de su entorno nunca les ha sido ajena; sin embargo, la exigencias del mercado comercial, en ocasiones les hacen apostar por otro tipo de arte.
“Crecí entre los Thundercats en casa y el narcotráfico en las calles, entre la superficialidad de la televisión y la dureza de la realidad. Entonces el dibujo se convirtió para mí en una forma de espada para luchar contra esa situación, porque al final de cuentas o te quedabas como espectador o salías a enfrentar la situación que te rodea”, recuerda Roberto Montoya.
Sin embargo, plasmar la cruda realidad de la violencia que se vive en los países de la región no es el único camino de un artista, opina el joven pintor colombiano, porque en ocasiones se pueden recrear atmósferas de solución a ese problema a través de una obra, lo que puede llevarte a nuevos públicos.
Durante la realización de la feria Merrill Lynch Arteaméricas 2008, que se realiza desde el 28 de marzo y termina hoy en esta ciudad, participaron 300 artistas de 40 galerías. Varios de estos creadores emergentes exhibieron algunos trabajos de denuncia social, tema que incluso ha permeado en escuelas plásticas de Estados Unidos, como la Universidad de Miami. Los medios de comunicación, en especial internet, a decir de Santiago Carbonell, artista plástico español, radicado en México, han sido esenciales para llevar esta unión de propuestas, que le dan características particulares a la creación en América Latina.
Por ello, temas como la miseria de ancianos y niños, la violencia de los regímenes militares, los ecocidios y la lucha de género y clases, son comunes para estos jóvenes en ferias como Arteaméricas.
“Hay mucha gente que trabaja en torno de la violencia, en todas las formas, ya sea intrafamiliar, de género o militar, pero no sólo se trata de crear obras geniales, sino de que esas creaciones representen dinero, por eso en ocasiones debes apuntar a lo que te diga tu galerista”, comentó Carlos Alarcón, artista plástico colombiano.
Para el también pintor colombiano Leonardo Rodríguez, la mayoría de los artistas jóvenes enfrentan una situación de supervivencia, lo cual los pone en riesgo de aventurarse a incursionar en un arte popular para ganar dinero y exponer, pero sin llevar un contenido social en sus obras. Por su parte los gobiernos, tienen fondos limitados a la hora de entregar apoyos. “Te obligan a entrar en una mecánica que ellos designan”, que no siempre está dentro de tus propuestas como artista, opina Roberto Montoya.
Sin embargo, Amaya Salazar, pintora de República Dominicana, destaca que en temas como la destrucción de los ecosistemas, se puede apostar por plasmar la riqueza de la biodiversidad de la región, para que la gente empiece a cuidarla y combatir los ecocidios.
En busca del cambio
Aun así la ferias de arte en las que los creadores emergentes latinoamericanos puedan exhibir sus trabajos, sobre todo en países con grandes mercados, como Estados Unidos, son todavía muy escasas, opina Diego Costa Peuser, director de Arteaméricas 2008. Afortunadamente, afirma, esa situación ha comenzado a cambiar, porque ahora la gente ya comprende que una buena inversión no es gastar millones de dólares en una obra de alguien famoso, sino de jóvenes cuyos trabajos en sólo una década pueden valer dos o 10 veces lo que se invirtió.
Hace seis años, cuando comenzó Arteaméricas, se apostó por artistas consagrados para que el público visitara la feria; pero, dice, luego de hacer un trabajo de educación cultural entre los habitantes de esta ciudad, hoy ven con agrado las propuestas de los jóvenes.
Para Elizabeth Díaz Soto, directora de la galería mexicana EDS, cada vez hay más interés del público por los jóvenes artistas y sus obras, no sólo en sus países de origen, sino fuera de ellos. “Tengo una experiencia de 20 años en este campo y trabajar con artistas es un gran reto, porque allí debes demostrar que tienes un gran ejercicio galerístico y un buen trabajo en conjunto, porque son jóvenes que nadie conoce y, por ende, ni sus propuestas. Entonces debes empezar a difundir lo que hacen y adentrar e interesar al público en su creación. Es difícil, pero cada vez hay más respaldo de la gente.”

EL INFORMADOR / MLOM / 31-03-08

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