Martes, 11 de Noviembre 2025
Economía | La conclusión de 2009: un año terrible

La crisis del país se llama desempleo

Casi 600 mil personas perdieron su empleo el año pasado, pero los que no han visto deteriorar su retribución

Por: EL INFORMADOR

GUADALAJARA, JALISCO.- La crisis económica por la que pasa México desde el último trimestre de 2008 ha tenido su mayor repercusión en el empleo, tanto en la reducción de puestos laborales, que sumo una pérdida de 583 mil 999 en 2009, como en la disminución de la calidad de los trabajos existentes.

El informe del cuarto trimestre de 2009 de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) muestra que el año pasado la Población Económicamente Activa (PEA) del país creció en un millón 863 mil 696 personas, de las que un millón 562 mil 139 (83.8%) son incorporaciones de población en edad de trabajar, y 301 mil 557 (16.2%) son personas que teniendo edad para hacerlo no participaban en actividades económicas, pero que ante la crisis y el deterioro de ingreso de los hogares han buscado un trabajo.

En total, la PEA en México ha alcanzado 47 millones 41 mil 909 personas, 59.3% de todos los mexicanos de 14 o más años. Un año antes, la proporción fue de 58.1 por ciento.

Industria, castigada

“Al interior de la PEA es posible identificar a la población que estuvo participando en la generación de algún bien económico o en la prestación de un servicio (población ocupada), la cual en el trimestre octubre-diciembre de 2009 alcanzó 44.5 millones de personas (27.6 millones de hombres y 16.9 millones de mujeres), siendo superior en un millón 280 mil con relación a la cifra del mismo trimestre de 2008 cuando se ubicó en 43.3 millones de personas”, señala el informe del Inegi.

“Más de la mitad de la población ocupada (52.6%) se concentra en las ciudades más grandes del país, de 100 mil y más habitantes. Le siguen las localidades rurales, menores de dos mil 500 habitantes, donde se agrupa 19.7% de la población ocupada total. Los asentamientos que tienen de 15 mil a menos de 100 mil habitantes (urbano medio) albergan 14.6% y, finalmente, el resto de los ocupados (13.1%) residen en localidades de dos mil 500 a menos de 15 mil habitantes (urbano bajo)”, explica el informe.

Si se excluye al sector agropecuario, el resto de los trabajadores se repartió así: 18.4 millones (49.1%) estaban ocupados en micronegocios, 6.8 millones (18.1%) lo hacían en establecimientos pequeños, 4.2 millones (11.4%) en medianos, 3.5 millones (9.4%) en establecimientos grandes y 4.5 millones (12%) se ocuparon en otro tipo de unidades económicas, expresa el informe del Inegi.

Los problemas

Al cierre de 2009, 3.9 millones de personas se encontraban en condiciones de subocupación; es decir, con necesidad no satisfecha de trabajar más tiempo, lo que se traduce en la búsqueda de una ocupación complementaria o de un nuevo trabajo con mayor horario”, expresa el informe. En un año, este sector de trabajadores creció en 816 mil personas, hasta alcanza 8.8% del total de personas ocupadas.

El deterioro en los sectores productivos formales en el país ha impulsado el llamado sector informal de la economía. En estas actividades productivas y comerciales que no pagan o pagan parcialmente impuestos, y que no ofrecen prestaciones sociales a sus empleados trabajan 12.6 millones de personas, equivalentes a 28.3% de la población ocupada. Este sector creció en un año en 938 mil personas.

En la desocupación se encuentran 2.5 millones de personas que buscan infructuosamente un empleo, equivalentes a 5.3% de la PEA. “Al estar condicionada a la búsqueda de empleo, la tasa de desocupación es más alta se da en las ciudades más grandes del país, donde está más organizado el mercado de trabajo.

La Población No Económicamente Activa (PNEA) agrupa a 32.3 millones de personas, equivalentes a 40.7% del total de la población de 14 años y más. La mayoría se concibe impedido para laborar, pero 5.9 millones se declararon disponibles para trabajar, pero no realizaron ninguna búsqueda para conseguirlo.

Guadalajara, ciudad de profesionales desempleados


Un comparativo de cifras sobre empleo, subocupación y desocupación entre el total nacional y el de la capital de Jalisco muestra que en composición de salarios los tapatíos están mejor que el promedio, aunque hay una parte grande que no quiso revelar sus ingresos frente a lo que se registró en todo el país.

El cuadro resalta que en Guadalajara, de los 103 mil 230 que se encuentran en el desempleo, casi 41% tienen estudios de bachillerato o universitarios. La proporción es mayor seis puntos porcentuales a lo que ocurre en todo el país, pese a que la población de 14 o más años con estudios superiores es de 18 por ciento.

(Cifras del cuarto trimestre de 2009)
CATEGORÍA O SUBCATEGORÍA    NACIONAL    (%)    GUADALAJARA    (%)

Población total    107’873,024    100.0    4’022,623    100.0
Población de 14 años o más    79’312,758    73.5    2’989,807    74.3
Población Económicamente Activa    47’041,909    43.6    1’911,497    47.5
Población ocupada    44’535,314    41.3    1’808,267    45.0
    Hasta 1 salario mínimo(SM)    5’960,486    13.4    117’503    6.5
    De 1 a 2 SM    9’976,511    22.4    257,060    14.2
    De 2 a 3 SM    8’909,670    20.0    399,653    22.1
    De 3 a 5 SM    7’586,649    17.0    343,985    19.0
    Más de 5 SM    4’175,929    9.4    211,975    11.7
    No recibe ingresos    3’951,620    8.9    76,322        4.2
    No quiso especificar    3’974,449    8.9    401,769    22.2
Población subocupada    3’899,692    8.3    225,348    11.8
Población desocupada    2’506,595    5.3    103,230    5.4
    Primaria incompleta    249,073    10.0    5,295        5.1
    Primaria completa    465,771    18.6    17,657        17.1
    Secundaria completa    921,689    36.8    38,160        37.0
    Media superior y superior    868,721    34.7    42,118        40.8
    No especificado    1,341        0.1    0        0.0
FUENTE: Inegi.

TELÓN DE FONDO

El fondo del problema


Si la crisis provocada por el llamado “error de diciembre de 1994” castigó a los mexicanos fundamentalmente a través de una acelerada inflación que mermó el patrimonio de la población; en la actual crisis el impacto lo está sufriendo a través del empleo.

La economía nacional ha perdido puestos laborales, pero sobre todo ha deteriorado la calidad del empleo: los salarios se han frenado, además de que han perdido poder adquisitivo, las jornadas laborales se han recortado, y la mayor parte de los trabajos creados en los últimos meses han sido de carácter eventual.

Los efectos son evidentes: la industria decrece, la economía informal se posiciona con fortaleza y la recaudación fiscal por actividades productivas se hace menor.

En este problema, tan sólo para volver al empleo en la cantidad y calidad que se tenía en 2008, 2010 será insuficiente. La recuperación en este renglón será desesperadamente lenta.

Pero hay un factor que agravia más. Si bien las causas de la crisis que ahora vivimos los mexicanos proceden del extranjero, la debilidad estructural de la formación profesional de nuestro país es, además de nuestra responsabilidad, una enorme calamidad. Asombra cómo el país sigue consintiendo el divorcio entre la preparación superior y los sectores productivos, pues eso está provocando a las familias con empleo e ingresos exiguos la pérdida de la inversión que han hecho en educar a sus hijos para que luego no ejerzan lo que estudiaron.

Muchos de los que se prepararon para impulsar el desarrollo se tienen que refugiar en sus casas. (JAC)

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