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Martes, 16 de Julio 2019
Deportes | Celebraron misa de cuerpo presente para el luchador, fallecido en Tijuana

Despiden al 'Hijo del Perro Aguayo' en Guadalajara

Celebraron misa de cuerpo presente para el luchador, fallecido en Tijuana

Por: SUN

ZAPOPAN, JALISCO (23/MAR/2015).- Rodeado de su familia de sangre, parte de la familia luchística y poco más de un centenar de seguidores, este día se le dio el último adiós al Hijo del Perro Aguayo, quien falleciera la madrugada del sábado en Tijuana, después de una función de lucha libre.
 
Además, en el Parque Funeral Colonias, lugar donde se le ofreció una misa de cuerpo presente y donde sus restos han sido cremados, estuvieron presentes y mostrando un semblante devastado, Rey Mysterio y Konnan, quienes estuvieron con el Hijo del Perro en los últimos minutos que este gladiador estuvo en un cuadrilátero. A lo largo de la ceremonia religiosa, ambos luchadores permanecieron todo el tiempo encabezando la guardia del féretro.
 
"La familia Aguayo Ramírez les da infinitamente las gracias por todo el cariño y apoyo que nos dieron por este lamentable suceso. Dios nos prestó a Pedro (durante) 35 años; la lucha se lo llevó, pero nos queda el pequeño consuelo que como dijo el padre Pablo, que se fue haciendo lo que más le gustaba hacer. Descansa en paz hijo mío", fueron las palabras de la señora Luz Ramírez, madre del gladiador.
 
En punto de las 10:00 horas, el cuerpo de Aguayo Ramírez salió del recinto donde fue velado, las Capillas del Carmen en la avenida México de la Perla Tapatía. El féretro estuvo rodeado en todo momento por la familia del luchador, entre ellos su padre, don Pedro Aguayo Damián, su madre, sus hermanas Primavera y América, así como también del luchador Latin Lover, en cuyo rostro se observaba el dolor por la pérdida de quien sobre el ring era su rival, pero fuera del mismo su gran amigo.
 
Ahí, quienes rodeaban los restos del Hijo del Perro, liberaron unas palomas blancas en señal de despedida, para así emprender el camino hacia el parque funeral, mientras las porras y los aplausos para el hijo del "Can de Nochistlán" se hacían presentes.
 
Ya en el parque funeral, decenas de aficionados, algunos ataviados con la característica playera negra con la leyenda "Perros del Mal", con la cual Aguayo Ramírez salía a luchar, esperaban pacientemente la llegada del cortejo fúnebre y poder, al menos por un instante, pagar respeto a los dolientes y a la vez despedirse de quien les brindó alegría sobre los cuadriláteros.
 
Fue en el momento en el que el féretro ingresó a la capilla cuando las personas que se encontraban ahí se aglomeraron en la puerta, tratando de ingresar para ser partícipes de la ceremonia religiosa, sin embargo, fueron familiares cercanos y luchadores los primeros en entrar. Minutos después, aficionados y medios de comunicación hicieron lo propio.
 
La ceremonia fue una celebración de la vida de Pedro Aguayo Ramírez, pues durante su homilía, uno de los sacerdotes oficiantes destacó las virtudes del Hijo del Perro, su amor por su familia, pero sobre todo, la pasión que el extinto gladiador tenía por lo que hacía, subrayando que él fue llamado por Dios en el lugar en el que le encantaba estar y amando lo que mejor sabía hacer: brindarse en un ring.
 
Al final de la ceremonia, el cuerpo de Aguayo Ramírez fue despedido en medio de una gran ovación, mientras era encaminado hacia su destino final, un destino que terminó por ser inesperado, pero que gestó ahora el nacimiento de una leyenda más de la lucha libre en nuestro país.

EL INFORMADOR / ALAN RODRÍGUEZ

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