Viernes, 24 de Enero 2020
Deportes | Por Héctor Huerta

Atuendo futbolero

Por Héctor Huerta

Por: EL INFORMADOR

"Un triunfo inmerecido semeja
una medalla encontrada".

José Narosky.

Ganó, sí. Sumó tres puntos, también. Escaló un sitio en la tabla de clasificaciones, ni dudarlo. Pero el entrenador nacional Javier Aguirre hablaba de "ganar, golear y gustar". Y ahí sí, reprobó.

La Selección mexicana cambió de entrenador el pasado 3 de abril, cuando se anunció la llegada de Javier Aguirre en lugar del terrible error histórico llamado Sven-Göran Eriksson, un hombre que sabe más de cómo se llaman los restaurantes de la simpática colonia Condesa (la más chic del DF) que los nombres de los jugadores mexicanos.

Pero la llegada de Aguirre, por desgracia, tampoco ha traído bienestar a la familia futbolística mexicana y mucho menos al aficionado, cuyo hígado ha pagado con inflamación los corajes de haber perdido ante El Salvador y de la pírrica victoria ante Trinidad y Tobago.

Este entrenador nacional, como casi todos los que se dedican a ese oficio, vive en medio de gustos, fobias, simpatías, antipatías, recomendación, influencias y taches del ente superior que controla a la Selección.

Seguramente alguien recomendó no llamar a jugadores que en otros momentos eran (y lo son más ahora) indispensables en el equipo. No digamos Rafael Márquez que está lesionado, sino el arquero titular de los últimos siete años, Oswaldo Sánchez, a quien voces mal intencionadas han sugerido borrar de las listas a pesar de ser el más confiable para lo que se viene de aventura eliminatoria.

O también si se trata de naturalizados no podemos permitirnos el lujo de prescindir en este momento del único cuyo talento lo hace distinto a los demás: el brasileño-mexicano Antonio Naelson "Sinha". Tampoco recibieron oportunidad en esta Selección Mario Méndez, que jugó un gran torneo con Toluca ni Jared Borgetti, porque tuvo nula actividad con Monterrey y Chivas en el último año, pero que empezando el próximo torneo será titular con el Puebla y hará goles, como siempre y provocará que lo vuelvan a llamar... y no lo harán por la hipótesis que a continuación se expresa.

Estos cuatro jugadores tienen una característica en común: son "lavolpistas".
A otros más identificados con el entrenador argentino, Pável Pardo, figura indiscutible de la Selección, capitán del equipo cuando no está Rafa Márquez, no sólo le fue arrebatado el gafete para regalárselo a Gerardo Torrado ante El Salvador, sino que Aguirre sólo lo dejó en la cancha 45 minutos.

Y por si estos botones de muestra no alcanzaran, está el caso de Carlos Salcido se la ha pasado entre castigos y acomodos distintos en la cancha, al grado de hacerlo prescindible.

Lo de Oswaldo Sánchez, sacado a la mala de la convocatoria para llamar a Óscar "Conejo" Pérez, que tenía siete años fuera de la Selección, no fue una casualidad.
Hay mala fe conta él. ¿De quién? ¿De Justino, de Decio, de Aguirre, de Mario Carrillo, de Néstor de la Torre?

Alguien está queriendo "limpiar" de la Selección a los "lavolpistas", a pesar de que varios de ellos todavía pueden ayudar a la Selección mexicana a evitar los ridículos que está haciendo desde hace algún buen tiempo.

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