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Martes, 25 de Septiembre 2018
Deportes | Por Héctor Huerta

Atuendo futbolero

“Galindo y yo jugamos en la selección, en Chivas, es mi amigo, pero mi amigo de la raya para afuera”. José Manuel de la Torre.

Por: EL INFORMADOR

Es curioso: la final la disputarán dos de los varios entrenadores que Jorge Vergara ha despedido de Chivas. De hecho, de los cuatro finalistas, tres habían estado antes con el Rebaño Sagrado y salieron con  la boca amarga tras diferencias con el dueño del equipo.

De los tres, Daniel Guzmán, a quien se acusó de tener un título apócrifo, conseguido en una “universidad patito”, ya demostró su capacidad al salvar al Atlas, Tecos, Veracruz y al propio Santos, con el que inclusive se consagró campeón, aunque este domingo haya quedado eliminado por el Toluca.

Otro, Benjamín Galindo, tampoco compartió la filosofía del dueño, tuvieron sus diferencias y fue relevado por Xavier Azkargorta, quien tuvo pésimos resultados y duró un suspiro en el banquillo de Chivas.

Tanto Guzmán como Galindo son personas equilibradas, con las que se puede sostener una conversación inteligente, coherente y con gratos recuerdos. Saben dónde están parados y han asimilado del futbol el almíbar del éxito y la amargura de la derrota, sin modificare su personalidad.

De todos ellos, tal vez el alumno con más talento, con más brillo propio, con más capacidad de aprendizaje y observación sea José Manuel de la Torre, “El Chepo”, quien posee una rara facilidad para transformar su trabajo en resultados a corto plazo.

Ya fue semifinalista en un torneo mexicano con Chivas, semifinalista también de la Copa Libertadores de América, campeón con el Guadalajara y ahora está muy cerca de conseguir el título con el Toluca, justo en la misma cancha donde levantó su primer trofeo.

El problema con “Chepo” (en eso tiene toda la razón Jorge Vergara) no es su carácter explosivo, su propensión al perfeccionismo a rajatabla (a veces es más papista que el Papa), sino que padece una seria inestabilidad emocional que lo transforma a una persona inteligente en un  volcán explosivo.

Hoy usted puede estar charlando con el “Chepo” dos horas seguidas, del futbol, de la vida, de la filosofía, de su familia, de su historia, de sus metas, de su quehacer profesional y de su realidad personal… y mañana, ese mismo hombre sensato del día anterior, llega al entrenamiento convertido en un tipo agresivo, altanero, prepotente, soberbio.

Es una personalidad contrastante, que irrita a quienes lo conocen y desconcierta a quienes sólo ven el gesto gruñón y la cara de pocos amigos en la cancha.

Elegante, con buen porte, educado, de una cuna respetable, el “Chepo” es otra persona cuando cree que el éxito le acompaña. Ahí pierde sus frenos inhibitorios y su capacidad de control. Enloquece.

En Chivas no sólo peleó con el “Bofo” Bautista y varios jugadores más; discutió hasta con su propio hermano Néstor; estuvo a punto de renunciar porque no le gustó la conducta de algunos miembros del Consejo Consultivo de Futbol en un viaje a Sudamérica. Parecía silente en el ejercicio de su trabajo, porque daba la impresión de que en muchos momentos no hablaba ni escuchaba.

Cuando le hicieron alguna observación, se molestó, perdió el equilibrio, discutió, manoteó, hasta que en Chivas decidieron  echarlo, no por mal técnico, sino porque nadie lo soportaba.

Hoy sale a la final como gran favorito, con un equipo sólido, con buena defensa, gran medio campo y eficaz ataque. “Chepo” nuevamente demostró que sabe trabajar muy bien dentro del vestidor, con sus jugadores, en lo táctico, en la planeación, en la metodología, en el descubrimiento de jóvenes, en el aprovechamiento de los experimentados. Ha hecho un Toluca muy fuerte, aspirante y favorito al título, gracias a su gran capacidad como entrenador.

Lástima que mañana, pasado, en unas semanas, el éxito nuevamente lo transforme. Enloquecerá de nuevo, se volverá soberbio, altanero, irrespetuoso, informal.

Lo que gana como entrenador, lo pierde como persona, por no ser capaz de controlar sus impulsos ni su hígado. Qué pena porque con una mejor base de equilibrio personal, “Chepo” es la mejor opción que tiene México para el Mundial de 2014. Pero si en Chivas y Toluca pierde la cabeza con facilidad, si llegara  a manejar las presiones de una selección nacional, su comportamiento personal sería mucho peor que el del altanero y mal educado Ricardo LaVolpe.

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