Martes, 02 de Junio 2026
Deportes | A propósito por Jaime García Elías

* Nuevas “Chivas”

A propósito por Jaime García Elías

Por: EL INFORMADOR

Ahora que parece obligado aprovechar la efeméride --los siete años de la “nueva era” de las “Chivas”-- para tirar del lápiz y sacar cuentas acerca de los pros y contras del viraje histórico del Guadalajara, a partir del golpe de chequera que transformó al antiguo club deportivo en un negocio particular del empresario Jorge Vergara, convendría tratar de ponderar, objetivamente, si el equipo de futbol más popular de México y el fenómeno social anexo ganaron o perdieron por obra y gracia de la transición.

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El punto de referencia para hacer comparaciones no puede ser lo que había sido el Guadalajara en los más de 90 años de historia transcurridos desde su fundación hasta el momento en que la mayoría de los accionistas decidieron aceptar la oferta de vender sus títulos --que no tenían, en el aspecto financiero, mucho más valor que el del papel en que estaban impresos-- para permitir que la antigua Asociación Civil se transformara en la actual Sociedad Anónima...

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El punto de referencia tendría que ser lo que el Guadalajara, como club y como equipo, eran en ese momento...

El primero era un club vetusto y obsoleto --incapaz de competir con los modernos clubes del Atlas, por ejemplo--, ubicado en un predio con un valor comercial muy superior a su valor de uso. El segundo era un equipo oneroso y mediocre: tanto así que los dirigentes del club vieron a la encarnación de la Providencia en Salvador Martínez Garza cuando éste se los arrendó durante diez años. Sus dirigentes no supieron estar a la altura de lo que el equipo, su historial y su popularidad representaban.
Los accionistas del Guadalajara vendieron una reliquia inmanejable que les quemaba las manos y les hacía hoyos en el bolsillo. Vergara les compró una mina de oro.

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Objetivamente, tampoco las promesas de Vergara pueden ser el punto de referencia para calibrar el estado actual de la institución. Hay que dar a tales promesas su valor real: fueron trucos de mercadotecnia; fueron, si se quiere, palabrería del merolico que promueve sus menjurjes... Lo cierto es que el actual Guadalajara, bien que mal, con todo y las polémicas y antipatías que suscita su propietario --y que de alguna manera han desnaturalizado al fenómeno social que fue durante décadas--, parece estar mejor cimentado hoy, como empresa, que hace siete años como club.

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