Martes, 02 de Junio 2026
Deportes | A propósito por Jaime García Elías

* Frivolidades

A propósito por Jaime García Elías

Por: EL INFORMADOR

Cuando no son dimes y diretes como los de Cuauhtémoc Blanco y los reporteros que cubren los entrenamientos de la Selección Nacional que vela armas para los inminentes compromisos de la eliminatoria mundialista ante Costa Rica y Honduras, es la polémica por los zapatos rosa que sacó a relucir Luis Daniel Cano, zaguero del Querétaro, en el más reciente partido de los “Gallos Blancos”, y la ulterior, tajante prohibición del flamante técnico, Carlos Reynoso, de que vuelva a utilizarlos, so pena de que quien lo haga “será expulsado del club”; o si no, la noticia bomba de que la directiva del Guadalajara da por expiado el pecado de indisciplina que cometió Alberto Medina, con nueve días de estancia en el purgatorio de la Segunda División, y al anunciar “urbi et orbi” la reintegración de la ocasional oveja negra al rebaño de ovejas inmaculadas, se coloca, modestamente, unas cuantas estrellitas en la frente y otras tantas medallas en las charreteras: “En Chivas, la honestidad y compromiso total --whatever that means...--, hablan por todos los que somos (ejem, ejem) parte de este gran equipo”.
Bueno...
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El mal disimulado berrinche del ídolo de La Bondojo con esa cosa que llaman “la prensa especializada”, obedece al vuelo que se dio a las fantasiosas aseveraciones de que Nery Castillo y Guillermo Franco alineaban con la Selección porque supuestamente había “compromisos” extradeportivos de los federativos en ese sentido.
El escándalo por el tinte, a prueba de “miradas que matan”, de los zapatos de Cano, se derivó de que el ex futbolista y ahora comentarista Alberto García Aspe lo criticó el domingo pasado: “Puedo entender que (los zapatos) sean verdes, naranjas, que son la moda --dijo--..., pero rosas no; que los usen las mujeres, pero no un jugador profesional de Primera División”.
(Por cierto, no hubo el mismo encarnizamiento, en su momento, contra los precursores de esa moda: Darío Miranda --portero, entre otros, del León y del Atlas--, apodado “La Pantera Rosa”, y Jorge Campos, por sus indumentarias sicodélicas. Ni lo hubo, tampoco, contra sus críticos: quizá porque en ese tiempo había más interés por asuntos deportivos, y menos afán por vender periódicos a base de dedicar tiempo y espacio a las frivolidades y a los tópicos tangenciales que ahora parecen ser --¿qué le vamos a hacer, señor Don Simón...?-- la materia prima del futbol).

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