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Martes, 19 de Noviembre 2019
Deportes | Por Jaime García Elías

* Toño

A propósito por Jaime García Elías

Por: EL INFORMADOR

Tres futbolistas mexicanos, solamente tres, han escrito historias notables en el extranjero: Hugo Sánchez, por los títulos individuales (los cinco “pichichis”) y colectivos conquistados con el Real Madrid; Rafael Márquez, pese a que las lesiones le han restado continuidad, por el rol que ha desempeñado en un equipo como el Barcelona, que no admite medianías en su elenco; y Antonio de Nigris —fallecido repentinamente, de un infarto, mientras dormía, la noche del domingo al lunes— por haber sido, en toda la extensión de la palabra, un trotamundos del deporte.

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El del “Tano” fue un caso atípico...
Normalmente, los jugadores mexicanos sufren en el extranjero. (Es el viejo síndrome del “Jamaicón” Villegas, denominado así por la enfermiza nostalgia por el terruño adorado que acusaba el excelente lateral izquierdo del Guadalajara “Campeonísimo” en cuanto le faltaban los entrañables aires de La Experiencia).
Toño, evidentemente, estaba hecho de otra madera. A medida que el tiempo, a su paso por los Monterrey, Puebla, América y UNAM —y ocasionalmente por la Selección Nacional— le enviaba señales de que no estaba a la altura de las exigencias del futbol mexicano de Primera División, buscó su nivel de competencia fuera de México... pero dentro del futbol.

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La suya, en ese aspecto, fue una férrea vocación. Decidido a ser futbolista, salió de México para conseguirlo. Se fue a España, con el Polideportivo Ejido de la Segunda División; jugó en Colombia con el Once Caldas; no estuvo en la campaña que le valió el título de la Copa Libertadores, pero sí en el partido de la Intercontinental que se perdió ante el Oporto de Portugal; pasó fugazmente por el Santos de Brasil; militó en un par de equipos de Turquía, un país que difícilmente aparece en el mapa-mundi del futbol; terminó en Grecia, en un equipo modesto.

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De su paso por esas canchas de Dios —y por algunas, parafraseando a Atahualpa Yupanqui, “por las que Dios no pasó”— quedan  destellos. El mayor, seguramente, su golazo con la Selección Mexicana ante Brasil, en partido amistoso disputado el 7 de marzo de 2001 en el Estadio Jalisco, resuelto con un memorable empate a tres.
Su biografía como futbolista profesional será pródiga en esfuerzos... aunque avara en éxitos. Es posible que quepa en una frase que pudiera servirle de epitafio: “Antonio de Nigris (1978-2009): quiso ser futbolista... y murió mientras lo intentaba. Descanse en paz”.

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