Viernes, 10 de Octubre 2025
Deportes | A propósito por Jaime García Elías

* “¡Sí se puede...!”

A propósito por Jaime García Elías

Por: EL INFORMADOR

Todo indica que la frustración de la era de Hugo Sánchez y la pesadilla de la de Sven-Goran Eriksson quedaron atrás.

Con Javier Aguirre como timonel, la Selección Nacional recuperó gradualmente el futbol, adquirió la productividad que permite alimentar los sueños de millones de aficionados, y transformó, en fin, en cañas las lanzas de hace unas semanas.
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Sudáfrica-2010 está a la vista. Pendientes aún de asignarse los lugares 1, 2 y 3 en el pódium de los triunfadores, todo hace suponer que México ganó el sábado, en San José, una batalla decisiva en la guerra por los boletos para el Mundial.

Al margen de que la combinación de resultados puso al “Tri” en el tercer escaño del hexagonal, la lógica sugiere como factible lo que hasta hace relativamente poco tiempo parecía descabellado: que México clasifique como segundo del grupo..., y, en un descuido, hasta en primer lugar: como en los buenos tiempos, en que se jactaba de ser “El Gigante de la Concacaf”.
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El del sábado pasado era el clásico “duelo de encrucijada” en que se jugaba al consabido “todo o nada”. Javier Aguirre aleccionó correctamente a sus filibusteros, y éstos desarrollaron el libreto casi a la perfección: hubo la bravura que tenía que ponerse en un partido clave para las aspiraciones de las dos escuadras; hubo la personalidad necesaria para no abatirse sicológicamente en un entorno más propicio para el adversario; hubo la disposición de ánimo adecuada para jugar cuando era posible... y para luchar a brazo partido cuando era necesario.

Hubo, además, el orden y la determinación para defender, que en otras ocasiones se perdieron. Hubo la concentración para no regalar una sola oportunidad a los atacantes ticos... Hubo, en el aspecto ofensivo, las ideas colectivas necesarias para traducir la posesión de la pelota en oportunidades de gol, y la aplicación individual indispensable para concretarlas: primero, en el cambio de juego de Blanco, y en la  habilidad y contundencia de Giovani —posiblemente el mejor futbolista mexicano de la actual generación— para abrir el marcador; después, en el carácter, la fuerza física y la generosidad del mismo Giovani para hacer sendas faenas que Franco y Guardado rubricaron con la puntilla de los goles que dieron a la victoria guarismos que hicieron evocar los tiempos en que la hegemonía del futbol mexicano sobre el costarricense —y, por extensión, de Norte, Centroamérica y el Caribe— era incuestionable.
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Javier Aguirre, obviamente, ya hizo el triple milagro, primero, de que los seleccionados mexicanos recuperaran la confianza en sí mismos; segundo, de que la crítica encontrara materia prima para el elogio donde antes sólo la encontraba para la censura; y tercero, de que los aficionados recuperaran la convicción de que el consabido “¡Sí se puede!” va mucho más allá del buen deseo de hacer realidad lo que en un momento determinado parecía ilusorio.

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