Deportes | A propósito * La figura Por Jaime García Elías Por: EL INFORMADOR 16 de mayo de 2011 - 03:29 hs Fue el detalle a favor del comportamiento en la cancha de Alejandro Palacios, que marcó la diferencia. ARCHIVO / Carácter, personalidad, temperamento... Llámelo como usted quiera. En todo caso, fue el detalle a favor del comportamiento en la cancha de Alejandro Palacios, que marcó --literalmente-- la diferencia con el ataque en pleno del Guadalajara, y puso a los “Pumas” de la UNAM en donde las “Chivas” soñaron que podrían llegar: en la final del Torneo de Clausura 2011. Entre sus propias imperfecciones --las de Arellano y Fabián fueron del género de las escandalosas... y serían de la especie de las imperdonables si no se supiera que ambos están hechos del mismo barro del “Pikolín II”, que el jueves regaló a los rayados un empate agónico que ya parecía fuera de programa-- y los aciertos que prodigó esta vez el arquero capitalino, se escribió la historia: los rojiblancos quisieron llevar hasta las últimas consecuencias la relativa sorpresa de su presencia en la “Liguilla”... pero no pudieron. * Desde el jueves, Guillermo Vázquez, técnico de los “Pumas”, dio su verdadera dimensión al error de su arquero, que se convirtió en “la nota” por excelencia del encuentro de ida: “Aquí no ha pasado nada”... Al respaldarlo, ayer, confirmándole el rango de titular, le dio la oportunidad de restañar, merced a su propio esfuerzo, el daño que él mismo había hecho a su cartel. Si los yerros de un arquero se traducen, con demasiada frecuencia, en goles que ocasionalmente malogran resultados y frustran, por tanto, el esfuerzo colectivo, los aciertos compensan, con creces, esas amarguras... Fue, ayer, el caso: al margen de los goles con que Javier Cortés y Dante López aseguraron la victoria de los “Pumas”, con las intervenciones de Palacios hubiera bastado, tal vez, para “matar” al Guadalajara. * El resultado de ayer, pues, restableció el dominio de la lógica. Las “Chivas” ya justificaron su presencia en el verdadero campeonato, al dejar fuera de combate, en la primera ronda, al líder general y gran favorito. Su triunfo sobre los “Tigres”, por 3-1, ahí queda, como “la sorpresa” prometida por el dueño del juguete; como la campanada por antonomasia de esta serie decisiva... Esperar que el evento se repitiera en las instancias subsecuentes, siempre ante rivales que a lo largo de la temporada regular demostraron ser superiores, como lo prueban los resultados, era esperar que de la sorpresa se saltara al milagro. Y los milagros, dígase en contra todo lo que se quiera, no se dan en maceta. Temas A propósito Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones