Viernes, 10 de Octubre 2025
Deportes | A propósito por Jaime García Elías

* Cábalas

A propósito por Jaime García Elías

Por: EL INFORMADOR

Es un consuelo que el futbol no sea un asunto tan serio como quieren hacer creer los sabios que pontifican sobre la materia con una gravedad digna de mejor causa...

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La FIFA acaba de publicar, en su página de internet, un artículo sobre las cábalas, ritos o amuletos de muchos futbolistas. El reportaje pretende correr un poquitín el telón de la intimidad de muchas figuras del futbol e incorpora revelaciones acerca de prácticas que los jugadores asocian con la posibilidad de éxitos en su carrera...

Así, sin remitirse a la prehistoria del futbol para recordar que Antonio Carbajal jugó la mayor parte de su carrera, tanto con el León como con la Selección Nacional con la que fue el primer jugador en participar en cinco Mundiales, con una camiseta verde —que al final ya era un harapo del que sólo asomaba el cuello— que alguna vez le trajo suerte, debajo del suéter de portero, el artículo recoge algunas curiosidades: los jugadores que tienen la manía de entrar a la cancha con el pie derecho; los que lo hacen dando unos pequeños saltos; los que evitan pisar la raya del campo; los que se santiguan; los que colocan algún objeto o alguna imagen religiosa bajo las espinilleras, supuestamente para protegerse de alguna lesión grave...

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Menciona nombres: John Terry, del Chelsea, se sienta siempre en el mismo lugar del autobús; escucha siempre el mismo CD camino del estadio; da tres vueltas a las cintas alrededor de los zapatos, etc., etc.

El rumano Mutu utiliza siempre la misma ropa interior (parece que no tiene inconveniente en hacerla pasar previamente por la lavandería).

Higuita, el arquero colombiano, utilizaba calzoncillos azules a partir de que una cartomanciana hizo saber a los jugadores del Nacional, de Bogotá, que sólo así superarían un embrujo muy poderoso que supuestamente les habían lanzado. Otro portero, el argentino Goicoechea, tenía la costumbre de orinar en el círculo central, rodeado por sus compañeros, antes de cada partido. En fin...

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Puesto que muchas cábalas están asociadas con encomendar a Dios el éxito del partido que está por empezar, es lógico que Dios, al final, sólo queda bien con la mitad de sus devotos.

Menos mal que, al final del juego, nadie lo recuerda. Los que ganan atribuyen la victoria a “la actitud” y zarandajas similares. (Los que pierden la tienen más fácil: culpan al árbitro).

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