Jueves, 09 de Octubre 2025
Deportes | A propósito por Jaime García Elías

* “Asegunes”

Por Jaime García Elías

Por: EL INFORMADOR

Además de que el aplastante 5-0 del domingo en el Estadio de los Gigantes, quedó registrado como el triunfo más aplastante que la Selección Mexicana --tan avara para traducir en goles el dominio táctico que eventualmente consigue ejercer sobre la cancha, incluso ante adversarios de medio pelo-- ha conseguido en muchos años, y, por otra parte, como la derrota más dolorosa que su similar de los Estados Unidos haya sufrido en mucho tiempo, falta decir otra cosa: que el marcador con que la historia registra ya el desenlace de esta edición de la Copa Oro, refleja con fidelidad absoluta lo que sucedió en la última media hora de partido... pero no lo que sucedió en la primera hora.

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Se dirá que es lo de menos: que en este negocio, como en las novelas policíacas, sólo cuenta lo que aparece en la última página: el nombre del asesino; cuenta el desenlace de la historia; no lo que sucede en los capítulos iniciales o en los intermedios. Se dirá que el meollo del asunto, vaya, consiste en la suma total de lo que ocurre al cabo de los 90 minutos.

Sin embargo, puesto que mexicanos y estadounidenses volverán a enfrentarse en breve --el 12 de agosto, para ser exactos--, con algo más trascendental que el título de la tercermundista Copa Oro de por medio --un boleto para el próximo Mundial--, un análisis objetivo del partido lleva de la mano a la conclusión de que la victoria mexicana fue justa --sería el colmo de la necedad negarlo--..., pero, también, que esa victoria sólo comenzó a vislumbrarse como una posibilidad real en el minuto 56, merced a un penalty que el árbitro concedió porque creyó ver falta de Heaps sobre Giovani en el área estadounidense, en un lance en que las repeticiones sugieren que la falta, en todo caso, fue del mexicano.

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Para que el “Tri” acrecentara su ventaja, tuvieron que pasar cuatro intentos. En los tres primeros, los rematadores enseñaron, en todo su esplendor, la cruz de su parroquia; en el cuarto, Giovani contrarremató tras las fallas previas de dos de sus compañeros.

El resto de la historia --los restantes tres goles de una escuadra históricamente enemistada con el gol-- sucedió, como por inercia, cuando la moral de los estadounidenses estaba en la suela de los zapatos.

De manera que...

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