Deportes | A propósito, por Jaime García Elías * Amuletos A propósito, por Jaime García Elías Por: EL INFORMADOR 21 de agosto de 2008 - 23:31 hs Es probable que sea acertado el diagnóstico de Guillermo Cantú --aunque su condición de director general de selecciones nacionales (es decir, parte declarada) le resta autoridad moral como aspirante a juez--, a raíz del angustioso triunfo de la noche del miércoles contra Honduras en el Estadio Azteca, en el sentido de que “México tiene un equipo sólido, comprometido, que nunca baja los brazos”... Sin embargo, más allá de esa cosa seguramente muy encomiable pero un tanto indefinible a la que llaman “actitud”, en el partido en cuestión volvieron a brillar por su ausencia las mismas virtudes de que careció el grupo que, encabezado por cierto autoproclamado “salvador de la patria” --cuyas iniciales son H. de Hugo y S. de Sánchez--, fracasó hace poco en la intentona de clasificar para los Juegos Olímpicos: una, personalidad; otra, contundencia. Lo mejor del caso fue que ya se superó uno de los obstáculos más respetables --por no decir “temibles”-- que estaban en la agenda del “Tri”... Honduras, en efecto, por lo que se desprende de los resultados históricos (especialmente a partir de que arrebató a México el boleto para el Mundial de España-82) y por lo que se infiere de la calidad de sus jugadores enrolados --como varios mexicanos-- en clubes europeos, era, en las consideraciones previas, por encima de Canadá y Jamaica, por debajo sólo de México, el segundo favorito de su grupo en esta primera ronda de la eliminatoria. De ahí que no haya sido exagerada la aseveración de que el del miércoles, aun sin ser el decisivo, fue un gran paso hacia el Mundial de 2010. Lo que sí resulta un tanto jalada de los pelos es la letanía de elogios, la competencia de panegíricos dedicados a Cuauhtémoc Blanco, como hipotético “artífice” de la supuesta reacción y la consiguiente victoria mexicana... No hubo tal reacción. El “Tri”, aun jugando “al ’ai se va” --como tenía que ser, porque Sven-Goran Eriksson no es Mandrake el Mago y en un par de entrenamientos no iba a generar una metamorfosis en el comportamiento del equipo-- siempre estuvo encima de los hondureños. (Blanco, en todo caso, habría influido en el marcador si hubiera llevado, ocultos en el uniforme, la herradura, la pata de conejo, el trébol de cuatro hojas y demás amuletos y talismanes que fueron --esos sí-- determinantes del triunfo). Temas A propósito Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones