Sábado, 11 de Octubre 2025
Cultura | Jaime Labastida realizó una lectura de sus poemas en la Cátedra ''Agustín Yáñez''

Una oda al nihilismo

El doctor en filosofía por la UNAM define sus versos como largos y complejos

Por: EL INFORMADOR

Jaime Labastida ofreció una lectura en la Cátedra ''Agustín Yáñez''.  /

Jaime Labastida ofreció una lectura en la Cátedra ''Agustín Yáñez''. /

GUADALAJARA, JALISCO (21/SEP/2012).- Jaime Labastida lee como la marejada. Inicia calmo pero sube el tono; una gradación ascendente que busca reprender. Con sus versos golpea las creencias del hombre. Y es que En el centro del año, poema al que da lectura en voz alta durante la cátedra Agustín Yáñez, se caracteriza por connotar desesperanza en la humanidad y no encontrar una fe de cual asirse.

No es iracundo, pero sí se revela ante los demás y sus ansias bélicas que han dictado el rumbo de la historia. Toma la frase El hombre es el lobo del hombre del Leviatán de Thomas Hobbes a manera de epígrafe para contextualizar la temática de su texto. "El primer poema que se presenta tiene tres epígrafes que no están de manera casual. Guardan relación directa con lo que el poema trata".

Como personaje salido de la Comedia humana de Balzac, el autor habla de las ilusiones perdidas antes de recitar. "Vivo sin ilusiones. Descreo de una esperanza en el futuro". De allí da inicio y su poema habla por sí solo: "El  hombre que devora la carne y el cerebro de otros hombres", "La guerra de todos contra todos", "Cuando avanza el siglo y la violencia aumenta", "El diálogo de muerte entre hermanos", "El delito mayor del hombre es haber nacido."

El doctor en filosofía por la UNAM define sus versos como largos y complejos. Compuestos en cinco cantos, responden a cada una de las estaciones y al centro del año, como su titulo refiere. Y con su descripción de la naturaleza reflejan el ambiente de desilusión que marca al resto del poema.

"Cuando el otoño entra en reposo algo brusco y moribundo, tal vez, guarda el largo invierno. La fragancia ya helada de las hojas, el oro putrefacto de un crepúsculo frío. El verano preserva en su violencia intacta el color nauseabundo de los frutos."

"¿En dónde está aquello en que creímos? Todo está dicho, todo está muerto..." Su nihilismo queda resonando entre los asistentes luego de dar por terminada la lectura. Y entre que regresan a la rutina se llevan consigo la reflexión literaria de Labastida. "Pútrida vida. Ávida, ávida. ¿Cómo controlar las ambiciones?"

EL INFORMADOR / RUBEN GIL

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