Cultura | Bernardo Esquinca presenta su libro de relatos Demonia “Un loco consumado no me interesa como personaje” Bernardo Esquinca, escritor tapatío radicado en el DF presentó recientemente su libro de relatos Demonia, con Almadía Por: EL INFORMADOR 4 de abril de 2012 - 01:19 hs “No puedes escribir relatos sobrenaturales si no crees en ello. señala Esquinca. / GUADALAJARA, JALISCO (04/ABR/2012).- “El escritor a veces plantean ciertas cosas en sus relatos, pero es verdad que estos cobran vida, encuentran sus propias conexiones y terminan sorprendiéndolo. Es lo mejor que puede pasar: si el mismo autor se ve envuelto en el misterio de sus creaciones, es probable que a los lectores les pase lo mismo”, advierte Bernardo Esquinca, quien cree en los fantasmas y aparecidos, que son parte de los nueve relatos que integran "Demonia" (Almadía, 2011). Sin embargo, el escritor prefiere como tema al “hombre común que está a punto de perder la razón”. Y así se muestra en Demonia, que es su segundo libro de cuentos publicado. El autor nacido en Guadalajara y radicado en la Ciudad de México aclara que el título de esta obra está basado en una historia real, pero prefiere no indagar en eso tal vez por miedo o porque le gusta el misterio. El perfil de Facebook de Bernardo Esquinca señala que su trabajo está “fuertemente influido por la cultura pop, especialmente por el cine, las series de televisión, la novela gráfica, la nota roja y la pornografía”. Y esas características están presentes en Demonia, que, sin duda, es una lectura para los seguidores de los géneros policiaco, fantástico y de terror. —En los cuentos, que integran "Demonia", destaca el misterio ¿Por qué le interesa este tipo de historias? —Desde mi anterior libro de cuentos, "Los niños de paja" (Almadía, 2008), he seguido la línea de relatos de terror. Me gusta apostar por este género, porque me parece uno muy propicio para explorar las zonas oscuras del alma y de la mente. Literariamente, es mucho más interesante explorar la maldad y la locura que la bondad y el bienestar. —¿Demonia nace con una historia especial? —Cuando terminé mi anterior libro, "La octava plaga" (Ediciones B, 2011), quería hacer otra novela. Pero justo entonces leí un texto de Stephen King en el que se lamentaba por el poco interés de sus colegas en el relato corto. Y eso es algo que también sucede en México: salvo sus honrosas excepciones, la mayoría de editores y autores creen equivocadamente que la novela tiene más impacto que el cuento. Entonces cambié de idea y decidí hacer un nuevo libro de relatos, apostar por un género que en nuestro país tiene bastante arraigo. —El manicomio general de La Castañeda está presente en los relatos. ¿Por qué incluir este espacio? —En “El Gran Mal”, que es el cuento en el que La Castañeda aparece como protagonista, el tema que abordo es el de las cosas que aparentemente se fueron de la ciudad, pero cuya presencia y energía se sigue manifestando de algún modo. El antiguo manicomio era el escenario perfecto para un relato como ese, porque además me interesaba hablar de cómo los locos eran vistos a principios del siglo XX. En La Castañeda se mezclaban prostitutas, alcohólicos, sifilíticos y rebeldes con auténticos enfermos mentales. —La locura es otro personaje ¿Se vive rodeado por ella? —Creo que el gran reto del hombre contemporáneo en conservar su cordura. Hoy más que nunca, vivimos rodeados de todo tipo de presiones que ponen en juego nuestra salud mental. Un loco consumado no me interesa como personaje. Para mí el gran tema es el hombre común que está a punto de perder la razón. —¿Como autor le representan este tipo de cuentos? Soy un autor que mezcla en sus novelas y relatos los géneros policiaco, fantástico y de terror. Y soy fiel a mis obsesiones. Difícilmente me moveré de esos terrenos. —¿Cree en los fantasmas? —Por supuesto. No puedes escribir relatos sobrenaturales si no crees en ello. Además, fui educado en la religión católica. Muchos de los autores que a lo largo de la historia han escrito literatura de terror, recibieron algún tipo de formación religiosa, como Arthur Machen, que era hijo de un pastor anglicano. Si no crees en un más allá, difícilmente creerás en fantasmas y demonios. —¿Se identifica con alguno de sus personajes? —Me identifico con los miedos y paranoias que están plasmados a lo largo del libro. Algunas son propias, y otras de la gente que me rodea. De eso se nutre mi escritura. —¿La ciudad es ideal para que se generen estas historias? El Centro Histórico de la Ciudad de México, donde vivo, me parece un escenario perfecto para las historias sobrenaturales, por toda su carga histórica y simbólica. Es uno de los grandes protagonistas de Demonia, porque para mí es como si esa zona pudiera abrir puertas a otras dimensiones. —¿Es un lector de la nota roja? o ¿toma ideas de este género periodístico? —Soy un fiel lector. La octava plaga es un homenaje a la nota roja. Un género periodístico menospreciado, pero que como testimonio social resulta fascinante. Ahí, las pulsiones humanas más oscuras están exhibidas plenamente. Muchas veces, los crímenes más atroces los cometen personas aparentemente normales. Y eso es inquietante. FRAGMENTOMoscas (Cinta 1) Usted sabe doctor, para la mayoría de la gente las moscas son sólo eso: moscas. Algo que espantar con la mano cuando ronda nuestra cabeza o un plato de comida. Pero se equivocan. Son seres superiores, capaces de fornicar mientras vuelan, y con decenas de ojos que nos vigilan desde cualquier ángulo. Usted no lo sabe, pero esos bichos han estado en guerra con nuestra especie desde el principio de los tiempos. Con cada nuevo insecticida que promete acabarlas, ellas se vuelven más resistentes. ¿Le doy un dato para contar en la próxima cena de trabajo o con amigos? Aunque, le advierto, no es agradable, y tal vez provoque un silencio incómodo en la mesa. Adoro los silencios incómodos, ¿ustedes no, doctor? Todo lo que implican. Llenan el vacío con la fuerza de las palabras no dichas. Porque lo que no se dice a veces es más inquietante. Pero me desvío del tema… Este sofá es tan cómodo que permite las divagaciones, debería pensar en cambiarlo. El dato: las moscas han matado más seres humanos que todos los conflictos bélicos juntos. Estamos en guerra, le decía. Y no hay manera de que la podamos ganar: nos llevan millones de años de experiencia. Cuando nuestros ancestros las pintaron en las cuevas de Lascaux, las moscas ya eran dueñas de la Tierra… ¿Sorprendido? Todo el mundo aprecia los bisontes, ciervos y caballos registrados con maestría primigenia en las paredes de la gruta francesa, pero también hay bichos. Eso fue en el paleolítico. Desde entonces no hemos hecho más que mantenerlas a raya. Y eso es un decir, porque en realidad las convocamos permanentemente a nuestro lado. Ochenta por ciento de la población mundial vive en medio de sus propias deyecciones… Me gusta esa palabra: deyecciones. Es magnética, ¿no le parece, doctor? Lo cierto es que no hemos abandonado la Edad Media. Las moscas aman la mierda, y esta ciudad huele a mierda. No le hablaré de las pilas de basura que amontonamos en cada esquina, ni de los desechos que se acumulan en mercados, parques y aceras. Hablemos de mierda. ¿Me creería si le dijera que una mañana vi correr sobre la Alameda un nauseabundo río de excrementos? Se deslizaba de una alcantarilla interior hacia el arroyo de la calle. Y sólo había dos opciones: sortear los automóviles que pasaban por la avenida Hidalgo o esquivar los mojones flotantes. Ésas son las alternativas a las que esta urbe nos orilla, doctor. Las moscas florecen en la mierda y nosotros les hemos sembrado un jardín de veinte millones de intestinos. FRASE"Hoy más que nunca, vivimos rodeados de todo tipo de presiones que ponen en juego nuestra salud mental "Bernardo Esquinca, escritor. Temas Literatura Presentaciones de Libros Lee También "Lo que no quería era ser nadie": Premio Nobel de Literatura Mariana Etchegaray escribe “Hasta donde suene mi voz” László Krasznahorkai: Libros para adentrarse al mundo del nuevo Nobel de Literatura ¿Cuánto cuestan y dónde comprar los libros del Nobel de Literatura 2025? Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones