Cultura | Literatura Un crimen da pie a Piñeiro para reflexionar sobre el periodismo En su más reciente novela, ''Betibú'', la escritora argentina Claudia Piñeiro invita a pensar la relación del Poder con los medios de comunicación Por: EL INFORMADOR 27 de febrero de 2012 - 02:36 hs Como en su exitosa novela ''Las viudas de los jueves'', una urbanización exclusiva se convierte en el escenario del relato. / MADRID, ESPAÑA (27/FEB/2012).- Personajes en situaciones límite atrapan al lector en las páginas de "Betibú", la nueva novela de la escritora argentina Claudia Piñeiro, que se sirve de una trama policial para reflexionar sobre los cambios que experimenta el periodismo en el siglo XXI. Piñeiro (Burzaco, Argentina, 1960) se muestra convencida, en una entrevista con Efe, de que cuando un escritor plantea un argumento es “para poner a los personajes en situaciones extremas, desarrollar su conciencia y ver cómo deciden ante determinadas situaciones”. Y para ello, la novelista se sirve de Nurit Iscar, una escritora retirada apodada Betibú en homenaje a Betty Boop; de un joven periodista que busca las respuestas más en "Google" y en las redes sociales que en la investigación, y del antiguo encargado de la sección de sucesos del diario "El Tribuno", el veterano Jaime Brena. Los tres deberán investigar la muerte de Pedro Chazarreta, un vecino del exclusivo barrio de La Maravillosa, quien aparece degollado, sentado en el sillón de su casa, al lado de una botella de whisky y con un cuchillo ensangrentado en la mano. ¿Suicidio o asesinato? Más allá del misterio a resolver, aunque “desde el inicio” la autora enfrentó el desafío de escribir una novela que se ajustase al género negro, la obra invita a reflexionar sobre el periodismo y sobre las relaciones entre los medios de comunicación y el poder político. Para Piñeiro, habitual colaboradora en varios diarios argentinos, la clave del periodismo de hoy es “la calidad”, ofrecer “datos, análisis y reflexión” en contraposición a la rapidez con la que internet difunde las informaciones. “Tengo una edad en la que observo que a los que son mayores que yo les cuesta adentrarse en las redes sociales mientras que los más jóvenes no conciben el mundo sin ellas”, dice la escritora, quien brinda alguna pista para desenvolverse en la maraña de las redes sociales como Twiter: “Saber a quién se sigue”. “Hay muchas personas en Twiter que se hacen eco de titulares o seleccionan buenas noticias, a las que te remiten, y así te ahorran el trabajo de leer varios diarios”, apunta la autora, quien opina que “son pocos” los medeios impresos que mantienen una línea editorial neutra. Ejemplo de ello, en la ficción, es la guerra dialéctica que mantiene "El Tribuno" con el Gobierno y el presidente de Argentina. En el reino de los cotos Como en su exitosa novela "Las viudas de los jueves", una urbanización exclusiva se convierte en el escenario del relato, pero en esta ocasión en lugar de ofrecer la mirada de quienes viven dentro son otros quienes describen la vida de esos barrios adinerados. Piñeiro subraya el aumento en los últimos tiempos, tanto entre “los pudientes como entre la clase media”, de estos lugares cerrados, caracterizados por un férreo control de acceso y ante cuyas puertas blindadas las empleadas de servicio doméstico acuden a buscar trabajo. La novela, además de ofrecer un radiografía de la sociedad argentina, pone sobre la mesa asuntos universales como las relaciones de los padres con los adolescentes o las “consecuencias graves” que deja una violación. "Betibú" (Alfaguara) está dotada de un lenguaje cinematográfico que ha facilitado a la autora firmar un acuerdo para trasladarla a la gran pantalla de la mano de Miguel Cohan, al igual que ya ocurriera con su novela "Las viudas de los jueves", que fue llevada al cine bajo la dirección de Marcelo Piñeyro. Autora de novelas como "Tuya" (2005), finalista del Premio Planeta, "Elena sabe" (2007) y "Las grietas de Jara" (Premio Sor Juana Inés de la Cruz 2010), Piñeiro escribe también obras de teatro como "Cuánto vale una heladera", "Un mismo árbol verde" y "Verona". La dramaturgia es un trabajo “grupal” mientras la escritura es un proceso “mucho más aislado”, dice la narradora, quien no se decanta por uno u otro género y reconoce como su maestro a Guillermo Sacommano. FRAGMENTOBETIBÚCLAUDIA PIÑEIROALFAGUARA, 2012. “Chazarreta está ahí, frente a ella, degollado. Un tajo le atraviesa de lado a lado el cuello que se abre como dos labios casi perfectos. Gladys no sabe qué es lo que ve dentro de ese tajo porque la impresión que le produce la carne roja, la sangre y el amasijo de tejidos y tubos le provoca un gesto de asco que le hace cerrar los ojos, al tiempo que se lleva las manos a la cara como si cerrarlos no fuera suficiente para dejar de ver, mientras su boca se abre debajo de ellas sólo para dejar salir un gemido ahogado. Sin embargo el asco dura poco, lo vence el miedo. Un miedo que no la paraliza sino que la pone en acción. Por eso Gladys Varela ahora saca las manos de su cara y abre los ojos, se obliga a hacerlo, levanta otra vez la cabeza, mira el cuello desgarrado, la ropa de Chazarreta manchada de sangre, el cuchillo en la mano derecha sobre su regazo y la botella de whisky vacía a un costado de su cuerpo, junto al apoyabrazos. Y no lo piensa dos veces, se levanta, sale corriendo a la calle y grita. Grita sin parar, dispuesta a hacerlo hasta que alguien la escuche.” Temas Literatura Libros Lee También "Lo que no quería era ser nadie": Premio Nobel de Literatura Mariana Etchegaray escribe “Hasta donde suene mi voz” László Krasznahorkai: Libros para adentrarse al mundo del nuevo Nobel de Literatura ¿Cuánto cuestan y dónde comprar los libros del Nobel de Literatura 2025? Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones