Jueves, 23 de Enero 2020
Cultura | Por: Fernando Barrera

Torerías

En memoria de Luis Spota

Por: EL INFORMADOR

"Tenía razón Estela. Luis Ortega, cuando llegó a la capital no era más que un simple maletilla, no tenía nada, más que el alma llena de ilusiones por ser torero y el estómago vacío. Al tiempo cambió la cosa y todo lo que ella ganaba en el burdel ‘El Grillo’, era para Luis. No necesitaba nada, tenía techo, parné, mujer y sopa calientes. ¿Para qué jugarse la vida en los pueblos?".
Este breve pasaje del capítulo décimo de Más cornadas da el hambre, un libro de Luis Spota de los tantos que conforman la "Biblia" del toreo, tiene mucho de fondo en la actualidad.

Algo le falta a los novilleros: hambre. Sí, hambre de torear y hambre física, pues ahora que curiosamente no se gana dinero en el escalafón menor, más que nunca les hace falta eso, hambre.

Antes, no hace mucho, todavía un maletilla sudaba tinta corriendo la legua para ver un pitón, más aún para conseguir dar las tres en una ganadería de medio rango, peor aún para ir a una casa de alcurnia. Pero todo eso ha cambiado.

Como dice sarcásticamente Rodolfo Rodríguez "El Pana": "Antes uno se hacía torero para comprarle una casa a su madre. Ahora, venden la casa de la madre para hacerse toreros".

Los jóvenes novilleros, que no chavales, porque ya ni siquiera se les nombra así, tienen menos difícil no solo asistir a los tentaderos, sino torear en plazas de importancia y lo más triste de todo es que con apenas unos cuantos festejos pierden la afición. Por lo menos eso aparentan.

Algo está pasando en los que quieren ser toreros. Quizá es la comodidad de estos tiempos, tal vez sea que las escuelas taurinas facilitan el camino de la técnica, pero no enseñan el verdadero peso de vestirse de torero, puede ser que los propios novilleros se dejan llevar por el oropel del terno y se conforman con ser "toreros engañapadres".

Sería bueno que aparecieran algunos "Luises Ortegas" y "Panchos Camionetos", para que mostraran de verdad cómo se hacen toreros. Las cornadas del hambre, de los toros y la vida, al final cicatrizan con un nombre propio forjado con auténtica vocación.

fotografiataurina@yahoo.es

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