Jueves, 09 de Octubre 2025
Cultura | Analiza la obra de escritores a partir de su signo zodiacal

Según su signo su estilo

''Letras en la astrología'' es el titulo del libro

Por: SUN

CIUDAD DE MÉXICO.-Juan Rulfo representa al más puro Tauro, al signo de tierra como lo confirma su obra literaria y fotográfica; Óscar Wilde es uno de los escritores más paradigmáticos, lo dice su carta astral: es un Libra regido por Venus, que lo hacía un gran seductor y al mismo tiempo un ser reflexivo; Charles Bukowski era un Leo total, su regente el sol lo convertía en ser necesitado de atenciones, necesitaba brillar.

Esos tres escritores, junto con nueve más, son revisados en el libro Letras en la astrología, una serie de 12 ensayos —uno por cada autor y un autor por cada signo zodiacal— escritos por el crítico literario José Antonio Lugo, quien parte de la certeza de que aunque parecen artes distantes, la literatura y la astrología tienen un punto común: la interpretación. El autor asegura que “la literatura interpreta el mundo y la realidad, en tanto que una carta astral interpreta un universo simbólico”.
 
Si Karen Dinesen, la baronesa Blixen —autora de Lejos de África— es una Aries que muestra la capacidad de los nacidos en su signo de enfrentar los retos; en Henry Miller hay un Capricornio puro, un ser que, sin proponérselo, convirtió su vida en una larga jornada de aprendizaje cuya meta era la sabiduría

Pero qué decir de Víctor Hugo, el escritor francés de naturaleza Piscis que concentra una profunda sabiduría, una extraordinaria capacidad de intuición y una faz contradictoria.
 
Los otros seis escritores son James Joyce (Acuario), Jorge Luis Borges (Virgo), Gustave Flaubert (Sagitario), Marguerite Yourcenar (Géminis), Antoine de Saint-Exupéry (Cáncer) y Fiodor Dostoievski (Escorpión).
 
 
Las facetas del análisis


Todos los autores son abordados desde las dos facetas de la astrología: el horóscopo tiene que ver con un mapa o retrato de la personalidad y por otro lado permite la predicción.
José Antonio Lugo asegura que desde la etimología, los horóscopos tienen que ver con un mapa o un retrato de la personalidad, mientras que la predicción se basa en una observación de los ciclos astronómicos. “Siempre ha habido buenos y malos astrólogos, los malos son aquellos que en lugar de hablar de los ciclos y los procesos que debe enfrentar una persona, le dice lo qué va a pasar. Mientras que un buen astrólogo te diría que va a llover pero que depende de ti que te mojes o no; un mal astrólogo diría que te vas a mojar”, señala.
 
Desde esa perspectiva, él como ensayista interpreta la obra literaria, y como astrólogo que también es, hace una interpretación de la carta astral que hizo para cada uno de los 12 autores. Los 12 ensayos que contiene el libro publicado por Editorial Terracota, confirman que astrología y literatura no son lejanas.
 
 
Cada quien su signo

Lugo no imagina a Dostoievski con otro signo que no sea Escorpión. “La profundidad de su análisis, su fascinación por la muerte, por el dinero y por el sexo lo ubican en esta caracterología de los signos como un Escorpión perfecto y aunque Robert Musil es otro gran escritor Escorpión y Sor Juana lo es también, no es tan evidente como en el caso particular de Dostoievski”.
 
Tampoco ve a un Óscar Wilde que no sea Libra regido por Venus, que es la diosa del amor y de la seducción. “Sin duda alguna Óscar Wilde fue un seductor, sedujo a la sociedad de su tiempo, pero pagó un precio muy caro. En su literatura tenemos los dos platos de la balanza: el escritor esteta y frívolo de El retrato de Dorian Gray, pero del otro lado de la balanza está el escritor profundo y espiritual que vemos en De profundis o en El gigante egoísta”.
 
La lista de los doce escritores seleccionados se construyó con varios criterios: que fueran los más representativos de su signo zodiacal, que tuviera los datos disponibles para hacer su carta astral y que fueran autores imprescindibles y bien conocidos. “Elegí a aquellos cuya caracterología zodiacal era más evidente y más fácil de mostrar al lector”, explica.
 
 
Por eso está Juan Rulfo, un Tauro a toda prueba. Tauro es un signo de tierra y justo ese elemento está en sus obras maestras. Está el llano, el páramo y está Pedro, que es la piedra; pero además, Rulfo era una persona muy neptuniana y eso lo confirman sus fotografías. “Ahí ve uno la fascinación de Rulfo por construcciones de edificios eclesiásticos a los que les falta el techo o tienen un gran agujero, el agujero de neptuno”, expresa Lugo.
 
Un trabajo satisfactorio

Las satisfacciones fueron varias. En Charles Bukowski descurió al Leo que por su regente, el sol, estaba necesitado de atenciones y buscaba brillar. “Vemos cómo este joven que padecía un acné bastante terrible encuentra en la literatura una manera de que se fijen en él, cuando lo descubre diseña su vida a partir de eso y los siguientes 50 años los unió a la parafernalia, al alcohol y las mujeres. Vemos allí la vocación de su signo”, indica.
 
Mientras que Antoine Saint-Exupéry, el autor de El Principito, tiene como rector a Marte, lo que demuestra su pasión por la aviación. En Karen Dinesen, la baronesa Blixen, nadie la puede imaginar como Cáncer o Piscis o Escorpión. “La baronesa es una Aries, se va a África a plantar café aun cuando le dicen que es imposible, a ella no le importa. Es la capacidad de los nacidos en Aries de enfrentar los retos; vemos como la vida, la carta astral y la obra literaria conforman un todo, es una mezcla donde se conjugan las tres cosas armoniosamente”.
 
Con las satisfacciones llegaron las sorpresas. José Antonio Lugo pudo ver cómo todos esos universos simbólicos acabaron siendo construidos por los artistas. “El signo zodiacal es como unos lentes oscuros, tienden hacia los cafés o hacia los grises; los astros no determinan nada, describen algo que ahí está. Hay escritores de todos los signos que se expresan con matices levemente diferentes por el signo solar, pero también por lo que implica su carta astral”, asegura.

Y es que una carta astral es como una radiografía, no determina nada pero describe el estado de los huesos. Se trata de un mecanismo de diagnóstico y al mismo tiempo es una teoría de ciclos del universo simbólico. En ese marco se inscribe Letras en la astrología, una propuesta lúdica en la que Lugo no pretende demostrar nada, ni convencer a nadie.

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