Jueves, 13 de Agosto 2020
Cultura | La originaria de Guadalajara tiene tres libros publicados

Poesía es vivir y escribir al respecto: Xitlalitl Rodríguez

La originaria de Guadalajara tiene tres libros publicados y trabaja como coordinadora editorial de una revista en la Ciudad de México

Por: EL INFORMADOR

En su primer libro, En Polvo Lugar, Xitlalitl escribió poemas sobre la infancia, los viajes, los amigos y la ciudad. EL INFORMADOR /

En su primer libro, En Polvo Lugar, Xitlalitl escribió poemas sobre la infancia, los viajes, los amigos y la ciudad. EL INFORMADOR /

GUADALAJARA, JALISCO (02/ABR/2013).- El primer libro publicado de Xitlalitl Rodríguez (Guadalajara, 1982) fue también el ejemplar que inauguró la editorial tapatía La Zonámbula. En Polvo Lugar (2007) —que próximamente tendrá una segunda edición— Xitlalitl escribió poemas sobre la infancia, los viajes, los amigos y la ciudad.

Fue poco después cuando, debido a una oferta laboral, Rodríguez cambió su residencia a la Ciudad de México. Desde entonces ha publicado Datsun (UNAM, Punto de Partida, 2009) —con poemas de nostalgia, amor, soledad, y la historia de un niño que quiere convertirse en planta— y Catnip (La Ceibita, Tierra Adentro, 2011), constituido de poemas sobre gatos.

Además de escribir poesía y ser la coordinadora de Vice México, a Xitlalitl Rodríguez le gusta caminar sin rumbo, la comida oriental y las tostadas del Santuario.

Inicios en la poesía

“Empecé a interesarme en la poesía a los 16 o 17 años. Realmente no sé por qué empecé a hacerlo. También quería ser chelista y bailarina (…) y médico. Entré a la UdeG a estudiar medicina y luego deserté. Y la poesía siempre estuvo ahí. Creo que fue la única que me aceptó. En todos los tiempos muertos en la facultad de letras, leía poesía. Luego empecé a escribir.  

“Escribo sobre mí”


“Siento que siempre escribo diferente, o al menos es algo que intento. Es muy fácil caer en formulismos; de pronto sientes que algo funcionó y automáticamente empiezas a replicarlo. Intento cuidarme de eso, aunque no sé si lo logre. En cuanto a los temas... soy monotemática: escribo sobre mí. La infancia, la memoria, tiendo a ser muy melancólica. Tal vez demasiado.

“También me gusta escribir de cosas pequeñas y asuntos que parecieran no tener importancia. En Catnip escribí poemas sobre gatos. Pero las anécdotas alrededor de cada animal me conciernen de alguna u otra manera. Luego vienen poemas sobre artistas que admiro. Son poemas sobre ellos, pero los escribí porque son personajes que me gustan muchísimo.

Vivir de la poesía

“La poesía casi nunca da dinero. Quienes ganan becas son becarios y a eso de dedican. Claro que a veces también pueden escribir poesía. Muchos poetas dan clases, son profesores en universidades, dan conferencias... Otros son funcionarios del Gobierno, traductores, investigadores, periodistas, libreros. Otros trabajamos como redactores, correctores de estilo y editores. Hay publicistas... hasta contadores y dueños de bares.

“Actualmente soy coordinadora editorial en Vice México. A veces también me han pagado una que otra lectura. Y si escribes otra cosa además de poesía, es más fácil cobrar por colaboración. En algunas revistas pagan por publicar ensayitos, reseñas o cuentos.

De Guadalajara a la capital

“Me vine a México por una oferta de trabajo en Tierra Adentro y ya tengo cinco años y medio acá. A pesar de que en Guadalajara hay muy buenas editoriales como Arlequín, Mantis o la Zonámbula, hacen libros entre muy pocas personas. Casi todas las editoriales y revistas están el DF. Es triste pero así está la cosa.

La poesía como zona de reconocimiento


“No creo que la poesía sea un género marginal. Puede ser mucho menos leída que otros géneros, pero también creo que es el más incluyente. Habla del poeta pero también puede hablar de quien la lee, es como una zona de reconocimiento. Publicar poesía sí puede ser un poco más excluyente. Aunque parece que cada vez hay más editoriales independientes que se interesan en ella.

De qué se trata ser poeta


“Es muy diferente escribir y publicar poesía (...) Pero creo que el hecho de no publicar no significa que seas un mal poeta. Ser poeta se trata de vivir y escribir al respecto. De esta manera siento que la vida me dura un poco más. Bueno, (Antonio) Gamoneda dice que la poesía es el relato de su camino hacia la muerte... esa idea me fascina.

Formación en letras

“La carrera en Letras Hispánicas me enseñó a hacer mi trabajo. Aunque al final, como siempre, uno termina aprendiendo más cuando ya se está equivocando. Los errores más graves y los más penosos terminan siendo como tus mejores amigos: nunca te abandonan. Así uno aprende. Si corres con suerte, luego te puedes reír mucho de ellos.

“A veces me dan ganas de haber estudiado algo como botánica... mi papá es Ingeniero agrónomo y siempre habla de plantas, de sus variedades o enfermedades. Las plantas son lindas, sí... Pero bueno, también es divertido leer a Sade porque es una obligación escolar.

Manías a la hora de escribir

“Soy muy ociosa. Sólo intento escribir cuando se me ocurre algo o tengo ganas de hacerlo. Y a veces hago garabatos que luego olvido. Otros, los retomo. Sólo tengo que estar sola para poder hacerlo. Y de preferencia en silencio. Casi no puedo escribir con ruido.

Bici, música, cine


“Voy en bici a donde puedo (a mi trabajo, al mercado). Adoro la música. Mi novio siempre está descargando discos nuevos, y me pasa grupos que cree que me gustarán. Siempre le atina. Y disfruto el cine tanto como la literatura. Wes Anderson, Christoffer Boe, Roy Andersson, Tarantino, Godard, Jarmusch... Ben Stiller me pone bien de buenas”.

Poema

Soy Murka, sobreviviente del sitio de Stalingrado. Madre de ocho gatos. O lo que es lo mismo: de ocho muertos. Llevaba información de posiciones enemigas a soldados rusos, mientras ellos vigilaban sus últimos minutos de vida al otro lado de la calle. 1942 fue un invierno duro. Tan duro como el cadáver de un niño sin nombre asesinado por la ametralladora Maxim. Y por debajo, y por encima, yo transportaba restos de algo importante, algo como el fin del día, como un ronroneo, como una lengua áspera entre los dedos armados, como una alerta de vigilia, pero vigilia al fin.

Del libro Catnip (La Ceibita, 2012)

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