Cultura | Con su obra obtuvo el Premio Internacional de Narrativa Breve Ribera del Duero Pinta tu zoológico y pintarás el mundo: Nettel ''Por mis mascotas me conoceréis'', parecen decir los cuentos ''cortazarianos'' de la escritora mexicana en su más reciente obra: El matrimonio de los peces rojos Por: EL INFORMADOR 4 de julio de 2013 - 23:49 hs El matrimonio de los peces rojos, de la mexicana Guadalupe Nettel (México, 1973), fue editado por la española Páginas de Espuma. EL INFORMADOR / CIUDAD DE MÉXICO (05/JUL/2013).- Un hombre construye una pagoda en su terraza y se lleva a vivir con él una peligrosa anaconda. La sangre china de sus venas le cava un pozo donde caer en el pasado. Mientras el presente, representado por su hijo y su esposa “occidentales” le preparan un cerco feroz. No se vale contar el final de uno de los cuentos mejor logrados en El matrimonio de los peces rojos, el más reciente trabajo de Guadalupe Nettel (México, 1973), que llega a las librerías del país precedido por el prestigio que otorga haber ganado el Premio Internacional de Narrativa Breve Ribera del Duero. Los cinco cuentos de la autora de Pétalos y El cuerpo en que nací se expusieron al arbitrio de un jurado integrado por Cristina Grande, Ignacio Martínez de Pisón, Samanta Schweblin, Marcos Giralt Torrente y Enrique Vila-Matas y fueron elegidos entre más de 400 concursantes. “Me dio una alegría tremenda, claro, además de un suma de dinero que aun después del descuento de los impuestos y de la comisión de la agente, que no es poco, es todavía importante”, comenta la autora mexicana. Editado por la española Páginas de Espuma, El matrimonio de los peces rojos construye un simulacro de vida animal que incide sagaz e inevitablemente en los hechos de la realidad, siempre trágica, siempre escondida como larva en los rincones secretos del alma humana. “Por mis mascotas me conoceréis”, parecen gritar los cuentos “cortazarianos” en una tensión narrativa que se queda en la puerta de lo fantástico, que se arrima al calorcito del suspenso, pero sin saltar al vacío de lo fantasmagórico. Precisamente, por estar siempre ahí como los dinosaurios de Monterroso, las cucarachas, los gatos e incluso los hongos, que no por pertenecer a otros reinos no despliegan aquí toda su animalidad putrefacta, de Nettel se meten en las páginas con la fuerza de un Más Allá inasible y no por ello menos letal, menos tremebundo. Para una consumada escritora de cuentos como Nettel, El matrimonio de los peces rojos representa sin buscarlo un homenaje a lo que el género tiene de ortodoxia y podría decirse en ese sentido que su nuevo libro es un clásico de la narrativa breve que se lee entre suspiros y el corazón en la boca. “No hay una intención deliberada de enmarcarme dentro de una tradición cuentística determinada, pero no me desagrada para nada que me digan eso, porque se trata de los cuentos que me gusta leer. Es un poco menos fantástico que Pétalos y otras historias incómodas, pero siempre hay como esta atmósfera un poco extraña, donde podría pasar cualquier cosa. Sí debo decir que todos esos cuentos están guiados por “Axolotl”, el cuento de (Julio) Cortázar, donde hay una especie de intercambio de conciencia entre la persona y el animal observado”. —Cuentos cerrados, redondos, muy perturbadores… —La idea era tomar a esos animales que son perturbadores, subrepticios y que nos causan un poco de rechazo, para poder hablar de esas emociones que también nos causan rechazo. La gente nunca quiere confesar, por ejemplo, que en su casa hay cucarachas, como nunca quiere confesar que dentro de su propia familia hay marginación o dentro de su matrimonio, violencia. En ese sentido, este libro se relaciona con los anteriores al querer hablar de lo que la gente comúnmente no quiere hablar. —Digamos que el libro también tiene unas altas dosis de asquerosidad… digamos que no te mediste en ese aspecto. Al menos el cuento de las cucarachas es bastante repulsivo… —(Risas) Bueno, depende quién lo lea. Me parece muy repulsivo comerse a los insectos, pero en México hay mucha gente que lo hace y con verdadero gusto. —Es impresionante también el cuento del hongo, esa mujer que prefiere entrar en estado de putrefacción antes que cambiar algo en su vida… —Sí, totalmente. La gente a veces, con tal de no cambiar cosas, con tal de aferrarse a alguien o a algo, es capaz de dejarse invadir o podrir… —La maternidad en el primer cuento funciona como clave autobiográfica, creo —Bueno, hay allí una cosa que nadie quiere mencionar, que no se suele mencionar. Y no soy original en esto, pues es un tema que ha tratado Valeria Luiselli en Los ingrávidos, que habla de cómo la maternidad es al principio una experiencia que te rebasa completamente, que te transforma, que te convierte en una especie de zombie al servicio de otro ser. Entonces, no habría podido describir todos esos sentimientos si no hubiera pasado por ellos. —Hay una prosa medida, concentrada y eso supongo que es deliberado… —Sí, me gusta que la prosa sea transparente, sirva para transmitir la subjetividad de los personajes más que regodearse en ella misma. Siempre está esa tentación porque finalmente me encanta el lenguaje, me encanta divertirme, hacer juegos, pero trato de contener el espíritu lírico y las florituras para que la historia pase directo. Lo que más me interesa es esta conexión entre la subjetividad del personaje que es la del autor y la del lector. —Lo que sí queda claro es que ninguna mascota en nuestras vidas está porque sí. Nos expresamos a través de ellas y muchas veces hablan por nosotros… —Ningún ser vivo está en nuestra vida porque sí. Y sí, realmente las mascotas son nuestras extensiones y muchas veces de nuestra psique. —¿En tu caso cómo ha sido la vida de los animales? —He tenido perros. Ahora estoy en busca de uno. También tuve gatos. Y lo de las cucarachas, no han sido mascotas precisamente, pero cuando vivía en Barcelona me vi invadida por ellas. Por suerte no he convivido con ratas y espero no tener que hacerlo nunca y cuando me han preguntado acerca de qué mascotas no tendría jamás enseguida contesté un roedor. —Me llamó la atención la factura clásica de los cuentos, no hay ninguna voluntad de ruptura y supongo que ha sido así en función de las historias que querías contar —Sí, es verdad, porque mi idea de ruptura o de transgresión no pasa tanto por el formato, ni siquiera por el estilo, sino más bien por el tipo de historias. Creo que con ellas se satisface mi impulso de transgresión. Me gusta incluso esa combinación entre un contenido clásico y una narrativa transgresora. —Inoculas veneno con los cuentos… —Sí, un poquito sí, pero no demasiado. La verdad es que no te puedes regodear mucho en eso, porque empiezas a resultar inverosímil. Si cuentas la vida tal como es, te salen cosas increíbles. — Hay quienes dicen bien por la Nettel cuentista, mucho mejor que como novelista… —Bueno, me agrada eso, me encanta el cuento, es lo que se me da con más facilidad, pero no claudicaré como novelista, porque me gusta mucho también. Con información de SinEmbargo PERFILLengua y literatura Guadalupe Nettel nació en ciudad de México en 1973. Es autora los libros de cuentos Juegos de artificio, Les jours fossiles y Pétalos. Lengua y Literatura Hispánica en la Universidad Nacional Autónoma de México, doctorándose en Literatura en l´École des Hautes Études en Sciencies Sociales de París. En 1992 obtuvo el Prix de la Meilleure nouvelle en Langue Française para países no francófonos de Radio France Internationale. Ha colaborado con distintas revistas y suplementos literarios como Letras Libres, Paréntesis, La Jornada Semanal, L’atelier du roman, L’inconvénient. ''No hay una intención deliberada de enmarcarme dentro de una tradición cuentística determinada, pero no me desagrada para nada que me digan eso, porque se trata de los cuentos que me gusta leer”, dice Guadalupe Nettel. Temas Literatura Escritores Libros Lee También "Lo que no quería era ser nadie": Premio Nobel de Literatura Mariana Etchegaray escribe “Hasta donde suene mi voz” László Krasznahorkai: Libros para adentrarse al mundo del nuevo Nobel de Literatura ¿Cuánto cuestan y dónde comprar los libros del Nobel de Literatura 2025? Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones