Cultura | El periodista Julio Patán hace un repaso histórico por las teorías de la conspiración Pinky y Cerebro hasta el fin del mundo En Conspiraciones, el periodista Julio Patán hace un repaso histórico por las teorías de la conspiración, reales o ficticias, para dominar el orbe Por: EL INFORMADOR 24 de marzo de 2013 - 23:36 hs GUADALAJARA, JALISCO (25/MAR/2013).- “Cerebro, ¿qué vamos a hacer esta noche? ¡Lo mismo que hacemos todas las noches Pinky, tratar de conquistar el mundo!” Conspiraciones (Paidós), de Julio Patán, repasa con humor las teorías que han marcado la historia de la Humanidad, alrededor de diversas creencias. No hace referencia a los personajes de marras, pero el lector pasará un buen rato con la fluida narración del periodista. Que si los extraterrestres quieren conquistar el mundo, que si los judíos o los masones. Que la casualidad no existe, sólo la causalidad. Todo es la Matrix. “Este libro no habla de conspiraciones reales, sino de las teorías de la conspiración: aquellos complots que cuentan con planes largamente acariciados, resguardados con máximo celo a la espera de ser ejecutados con excelente precisión”, explica Julio Patán. Así, plantea esa breve y paranoica historia de los planes de conquista del mundo por extraterrestres, judíos y masones, la CIA, la ONU, el Pentágono… El libro se publicó por primera vez en 2005, pero el autor lo ha actualizado. El panorama internacional ha cambiado y en esta nueva edición también incorpora la perspectiva nacional. “En el Oriente medio, en lo que toca al panorama global, hubo un brote en los últimos años de antisemitismo o judeofobia, llamarían algunos, muy muy recalcitrante. Me pareció que habría que acercarse a ese escenario no sólo por el peso mismo de la problemática, sino porque este brote fue en gran medida producto de una política de Estado, sobre todo en Irán”, explica Julio Patán sobre las razones que le llevaron a renovar su obra. Pero Julio Patán también tuvo “razones mexicanas”, vio un auge conspiracionista en el país que tiene explicaciones diversas, pero se manifiesta sobre todo en las campañas de Andrés Manuel López Obrador a la presidencia, “marcadas por un conspiracionismo, diría yo, clásico, y también en alguna medida en lo que tuvo que ver en los sucesivos accidentes y muertes de secretarios de Gobernación que despertaron un clima inquietante”. El panorama nacional que agrega es sólo eso: un esbozo, pues explica que este fenómeno debe ser investigado a fondo. De hecho, él mismo ya trabaja en eso. Piensa escribir un libro sobre el conspiracionismo en México, aunque aclara que no lo terminará pronto, pues el material es escaso y sobretodo muy desorganizado y de difícil acceso. —¿Cree en los extraterrestres? —(Risas) No, la verdad no. Supongo que estadísticamente en algún punto del infinito puede haber algún planeta habitado, pero no creo que anden aquí entre nosotros, ni que se hayan dejado ver, ni que haya reptiles conspirando para conquistar el planeta. Aunque me resulta divertido acercarme a estos mundos. —¿Cree en el Yunque? —No creo que sean una agrupación de complotistas que hayan perfilado una manera de controlar al país, para nada. A lo mejor hay por ahí círculos de estudio ultraconservadores, gente que se reúne cada mes, pero así como grandes operadores políticos transformadores de esta realidad, no, la verdad no. —¿En los poderes fácticos? —Existen, desde luego. Lo que pasa es que los poderes fácticos ni son hegemónicos ni son eternos, ni están todos de acuerdo entre sí, ni son siempre los mismos. Es decir, esos actores cambian, se pelean entre sí y traicionan a un político para irse en favor del otro, pactan con las clases políticas. Están sometidos al régimen de imperfección que es la naturaleza humana a la que estamos sometidos todos demás, pero desde luego existen. —¿Qué tan delgada es la línea que separa una conspiración real de una teoría de la conspiración? —Las conspiraciones reales existen. Me parece muy importante señalarlo, es decir, si tú das un golpe de Estado o haces un fraude electoral —me refiero a un fraude electoral real, cabe la aclaración—. En todos esos casos lo que está siendo o lo que estás protagonizando más bien, es una conspiración, es decir, estás tratando de conservar, o más bien, hacerte del poder desde las sombras. Ahora, esas conspiraciones reales, que es a lo que me refiero, son limitadas, no tienen un alcance indefinido como las teorías de la conspiración, no se remontan a un pasado remotísimo como las teorías de la conspiración, y sobre todo, no abarcan el mundo entero de un modo casi perfecto, como las teorías de la conspiración. Para decirlo de otra manera, una teoría de la conspiración supone un complot global casi perfecto, en el que sus actores controlan mágicamente todos los giros de la realidad, eso ya forma parte, me parece a mí, no de la historia real, sino de una forma de pensamiento religioso no asumido y más específicamente de pensamiento milenarista no asumido, por eso también era pertinente reeditar este libro a finales del año pasado, como se hizo, porque había un auge de los milenarismos ya lo sabemos, y bueno, nos pareció que estaba bueno echar luz sobre este clima desde otro ángulo. —¿El cine y la literatura cómo influyen para que se difumine esa línea? —Para cierto segmento del público lector, que voy a decirlo con todo respeto, que es el menos informado o sí lo quieres decirlo así, el menos sofisticado, sí contribuye mucho a que se borre esa línea, es decir, refuerza certezas conspirativas que no tienen fundamento en lo real. Ahora hay mucha literatura de muy buena calidad que tiene una estructura conspiracionista, por llamarla de alguna manera. En general la literatura policiaca, sobre todo el género negro, requiere de una cierta capacidad argumentativa conspiracionista porque ofrece este tipo de estructura: argumentos cerrados, redondos perfectos, con buenos y malos y no olvidemos que la literatura policiaca es en gran medida una literatura social, es decir, una literatura con preocupaciones sociales, no de denuncia, pero sí con ese tipo de inquietud. Lo mismo pasa con la ciencia ficción por ejemplo, Philip K. Dick del que hablo en el libro abundantemente es un ejemplo inmejorable. Pero también hay una gran cantidad de sub literatura de orden apocalíptico que en efecto contribuye sensiblemente a empañar nuestra claridad mental, nuestra, quiero decir, de ese tipo de lectores. —¿Y el internet? —Si tú me preguntaras “¿qué es este libro?” Yo te diría, es un hijo de internet en gran medida. No totalmente, tengo mucho apoyo bibliográfico, digámoslo así, tradicional, y vi muchos filmes y mucha televisión más o menos de un modo convencional; pero sí, internet es el escenario del 90% de la teoría conspiracionista de la actualidad. Ahí es donde se desarrollan las teorías de la conspiración hoy en día muy fundamentalmente. De hecho, yo empecé este libro a finales de los años noventa, que es justamente cuando internet cobra un auge ya irreversible. Ahí está toda la ufología, la paranoia sobre los ovnis está ahí concentrada, pero también lo que antes hubiera sido pasquines antisemintas están ahí convertidos en blogs, en periódicos en línea. Entonces, es fundamentalmente un libro a partir de internet sobre internet. —¿Cuál es la primera teoría de la conspiración en México o dónde inicia la cultura conspiracionista en México? —Tengo la… casi voy a decirlo, imposición, porque hay que documentarlo, de que andamos entre los masones y los jesuitas, porque también hay una teoría de la conspiración jesuita. Hay una teoría de la conspiración muy vieja que dice que éstos pretenden adueñarse del catolicismo institucional mediante una gran conspiración interna, han sido señalados abundantemente. Creo que la competencia anda entre jesuitas y masones. A propósito, los jesuitas han sido víctimas del conspiracionismo y en muchos casos también promotores del mismo, porque muchas de las teorías de la conspiración judías, en Europa del XIX y del XX, fueron promovidas por jesuitas igual que muchas de las teorías de la conspiración masónica. —¿Cuál de las teorías de la conspiración que investigó le parece más fascinante? —A mí me gustan mucho, pero de un modo más lúdico, todas las que tienen que ver con sociedades secretas. Nos remiten a mucha literatura a muchos filmes. Nos remite a ciertos placeres paranoicos, en general, inofensivos. Pero la que parece que merece más atención, un estudio más detallado, más abundante, y por eso es que predomina en el libro, es la teoría de la conspiración judía, que es terrible. Porque me parece que es la que más habla de nuestros prejuicios, de los más arraigados además, de los reincidentes. Entonces sigue siendo la que merece más atención de nuestra parte. No es fascinante es aterradora y deprimente. FRASE"Una teoría de la cons-piración supone un complot global casi perfecto, en el que sus actores controlan mágicamente todos los giros de la realidad" "Hay una gran cantidad de sub literatura de orden apocalíptico que en efecto contribuye sensiblemente a empañar nuestra claridad mental "Julio Patán, periodista Temas Literatura Escritores Libros Lee También ¿Cuánto cuestan y dónde comprar los libros del Nobel de Literatura 2025? Otorgan Premio Nobel de Literatura al húngaro László Krasznahorkai Colocan a mexicana entre las favoritas para el Nobel de Literatura 2025 FIL recibe el Premio a la Libertad de Expresión de Publicación y de Lectura Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones