Jueves, 09 de Octubre 2025
Cultura | El director Hugo Arrevillaga es una referencia en los escenarios

''Necesitamos consuelo''

Arrevillaga, el director de ''Incendios'' y quien presentó ''Enrique IV'' en Londres es una referencia en los escenarios

Por: EL INFORMADOR

CATARSIS. ''Un espectador frente a un discurso sincero y poderoso tiene una reacción'', explica Arrevillaga. ARCHIVO  /

CATARSIS. ''Un espectador frente a un discurso sincero y poderoso tiene una reacción'', explica Arrevillaga. ARCHIVO /

GUADALAJARA, JALISCO (29/AGO/2012).- No es fácil hablar de Hugo sin hablar de "Incendios". Arrevillaga estuvo en la ciudad para impartir un taller de dirección escénica en el Teatro Experimental de Jalisco. Este director cuenta con una amplia trayectoria, sin embargo, todo parece indicar que La Sangre de las Promesas del autor libanés Wajdi Mowawad ha marcado su vida y sobre todo, la de los espectadores.

La tetralogía del autor radicado en Canadá, incluye obras como Litoral, Bosques, Incendios y Cielos. Las dos últimas recién finalizaron temporada en la Ciudad de México. Arrevillaga es, en propuesta y edad, uno más de los directores mexicanos del teatro contemporáneo y uno de los más admirados en los últimos años. Estrenara Sedientos de Mowawad el próximo octubre.

Su primer trabajo fue Canción para un cumpleaños en  2003, le siguieron La historia de tres historias inconexas y Las chicas del 3.5 floppies de Legom. Pacamambo en 2005 y Mi joven corazón idiota en 2006, así como Cenizas de piedra en 2007. Estrenó la obra Sentido y Bosques el pasado 2011.

En mayo de este año presentó en Londres Enrique IV con la Compañía Nacional de Teatro en el Festival Globe to Globe, un trabajo que según la prensa británica terminó con “diez minutos de aplausos”. Sin embargo y desde el año 2009 Incendios —historia hecha también película— cosechó un éxito inusitado en la historia del teatro alternativo y sorprendió a los espectadores tapatíos en la Muestra Nacional de Teatro 2010 celebrada en nuestra ciudad. Después de ello intentaron cerrar temporada en diciembre del 2010, pero Diego Luna se involucró como productor para continuar la exitosa carrera.

“La obra ha sido una posibilidad de vínculo con otras personas que también cargan con una herida, una ausencia, una pérdida que es mi caso. Creo que efectivamente vamos perdiendo y vamos ganando en el camino. Hay cosas que nos sucederán y nos dejarán desconsolados para siempre. Y aprendes a respirar con esa herida, por esa herida” señaló Arrevillaga en entrevista.

“El teatro” dice “apela a la espiritualidad”. Para que las cosas ocurran, no basta con que el creador tenga voluntad. “Siempre que haya alguien dispuesto a escuchar, habrá alguien dispuesto a hablar”. Si bien es cierto que Incendios no es la opera prima de un director con larga trayectoria, ni de su actriz Karina Gidi quien con su actuación se volvió memorable, es verdad que la obra logró el milagro de conmover a un público que por más de dos años y medio acudió a la sala teatral.

¿Por qué una historia que se desarrolla en Líbano durante la Guerra Civil puede tener tal repercusión en los habitantes de México o Guadalajara en 2012? “Es evidente, nos está avasallando la violencia, necesitamos consuelo, necesitamos sentirnos comunidad. Y los integrantes de esa comunidad tienen el teatro que buscan, el que necesitan”

—¿Tu estás desconsolado para siempre?

—Sí. Es extraño nunca pensé que la muerte generará lo que ha generado en mí. De niño mi máximo temor fue sufrir la pérdida de una madre y fue un miedo que cargué mucho tiempo. Cuando por fin ocurrió me di cuenta de que nada me hubiera preparado para ese momento. La muerte me ha dado la posibilidad de explorar la vida. Uno nunca está preparado para la pérdida.

—Me da la sensación de que la pérdida es como la traición, que no la esperas y llega de quien más amas. Opera con reglas paradójicas...

—Exacto. Y es que la muerte de mi madre me abrió algo y desde la muerte me permito ver la vida. Yo jamás había tenido tanto contacto con tanta gente después de la pérdida de mi madre

—Qué sigue después de La Sangre de las Promesas ¿y cómo te enfrentas a tu público después de eso?

—Venir a Guadalajara me permite salir de ese bosque en el que habito, me preguntas qué me ha dado y qué me ha quitado Incendios, me ha dado mucha vida y me ha quitado mucha vida. Es un universo muy confrontativo pero es dificil vivir ahí tanto tiempo, es complicado. Es un acto de valor, no es fácil indagar en la muerte, en la ausencia, en la pérdida de un hijo, aunque sea ficción. Lo vivimos ahí y eso confronta todo el tiempo.

Enrique IV fue una posibilidad de indagar en el dolor y en la rabia a partir de la comedia y fue delicioso, yo no podía volver a la construcción de la tragedia.

Yo viví los primeros 20 años de mi vida en un lugar aislado, con profundo silencio, rodeado de montañas y de agua. Mi papá trabajó en Laguna Verde, en Veracruz, vivimos mucho tiempo en un campamento que se llama El Farallón, es un lugar paradísiaco, eso me determina mucho cuando pienso en volver a casa... Todos estamos buscando regresar a casa donde alguien nos espera, sea lo que eso sea(...).

—¿Crees que el teatro jalisciense tiene una personalidad en territorio nacional?

—Puedo ver una comunidad que está inmersa en este contexto violento, lo sobrevive con fuerza y con mucha esperanza. Puedo ver con mucha claridad y eso me da mucho gusto que hay una apertura muy conmovedora, me ha tocado ver que están muy abiertos a dialogar y compartir.

—Dice Peter Brook que la catarsis es un concepto que hemos comenzado a olvidar ¿Crees que la gente hoy está dispuesta a la catarsis?

—No sé, pero a veces no le queda de otra. Un espectador frente a un discurso sincero y poderoso tiene una reacción. La catarsis tiene esa finalidad de transgredirnos y fragilizarnos.

—¿Crees que el teatro se ha alejado de los clásicos?

—Los clásicos están comenzando a hablarnos en este momento contemporáneo(...) Decía Peter Brook que Shakespeare es un pedazo de carbón inerte que a él le importa sólo cuando afuera hay una gran tormenta.

—¿Qué tiene de tragedia el regreso del PRI a los Pinos?

—Pues la tragedia del absurdo, es incoherente, eso ni siquiera es estúpido es absurdo.

—De Sabina Berman a Legom ¿qué hay en medio?

—He montado cuatro obras de Luis Enrique, me cae bien, me parece muy inteligente.

Creo que Sabina Berman marcó pauta en la dramaturgia mexicana y Luis Enrique también y para bien y para mal, porque ahora hay mucha dramaturgia que lo emula, empezamos a ver derivaciones de la dramaturgia de Legom y a veces no son muy afortunadas (...) Estamos llenos de obras prescindibles, puestas prescindibles, hacer eso no tiene sustancia. Qué hay en medio, varias generaciones, varios amigos y muchas historias.

—Hay cosas que la danza no puede nombrar y otras que las palabras no pueden decir ¿para qué se dice el teatro?

—Para mi el teatro siempre ha sido la única posibilidad donde yo me puedo encontrar con alguien que ya no está. Hay en su fragilidad y su simpleza algo que me responde todo sin palabras. Uno puede pasarse toda la vida haciendo teatro, aspirar a encontrarse en ese instante. No sé si lo que he hecho sea bueno o malo, tenga trascedencia o no... he buscado de verdad compartir todas las dudas posibles, toda mi fragilidad posible y toda mi fortaleza posible y no hay cómo nombrarlo, por eso es mejor hacerlo.

¿Para qué te sirve la libertad?

—A mí me parece que en sí misma encierra una responsabilidad profundamente. En el caso de la creación, tendría que llevar al arista a un sentido de responsabilidad de lo que está creando. Y tener libertad creativa no significa gastarte un presupuesto millonario.

FRASES

"
Es evidente, nos está avasallando la violencia, necesitamos consuelo, necesitamos sentirnos comunidad. "

"
Puedo ver una comunidad que está inmersa en este contexto violento, lo sobrevive con fuerza y con mucha esperanza "

Hugo Arrevillaga
, director escénico

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