CIUDAD DE MÉXICO (14/JUL/2010).- Un total de 20 obras entre pintura y escultura, cuyo eje temático es el ser humano, integran la exposición 'Pintura Construida', inaugurada anoche en la galería del Centro Cultural Veracruzano, en esta ciudad.En el acto, Julián Sánchez Cortázar, presidente del Patronato del recinto cultural, dio la bienvenida a la muestra de la artista veracruzana Lourdes Ortiz, de quien dijo "es una joven pintora que ha participado en múltiples exposiciones en Noruega, Francia y Estados Unidos".Indicó que para el crítico de arte Luis Ramaggio, la obra de Ortiz representa "subtextos coloreados".Ella, agregó Sánchez Cortázar, retrata cuerpos que encuentra en los cuerpos, aún cuando se ignora si busca, explora o corrige la corporeidad, porque le gusta imaginar un color de mundos, más que un mundo de colores.Anclada en el ejercicio de la deconstrucción, el titular del Patronato del Centro Cultural Veracruzano mencionó que Ortiz profana las estructuras, no con manierismos o caprichos."Su trabajo es un caso especial, porque no alterna con modas ni corrientes vigentes, al mismo tiempo que se presenta fresco y oportuno", dijo al tiempo que reiteró que la obra de la artista es una clara comprensión del espacio cromático. Por separado, la pintora refirió que la muestra es un proyecto que nace de la observación del cuerpo humano desnudo y las siluetas que se forman gracias a la proyección de la luz solar sobre él."Esta serie parte del ser humano para el humano, en la que podemos encontrarnos en cada pieza, en cada contemplación y reflexión en el espacio público a través la observación anatómica, donde las personas sin importar raza, sexo, nacionalidad, edad o estatus social, puede apropiarse del espacio", indicó.Aclaró que el tema de su trabajo, no es el ser humano, sino sus movimientos, "es como nos construimos y reconstruimos".Y es que para Ortiz, el cuerpo humano tiene mucho movimiento, además de que se construye o destruye constantemente. Indicó que las 20 piezas en las que se aprecian diferentes posturas del cuerpo humano, no están inspiradas en alguna persona, "en realidad somos todos" expresó.En gran formato, la artista presenta un conjunto de siluetas de figuras humanas, muy coloridas. En lo que se refiere a las esculturas, éstas tienen la misma temática, miden 250 centímetros y están construidas en de acero inoxidable.En un inteligente arrebato, sus cuadros pueden acabar con la paciencia de un observador minucioso, porque son retratos crudos de espasmos, tensiones, contracciones y movimientos que, al colorearlos, generan grandes áreas de observación plana y tensos contrastes difíciles de comprender si se miran en detalle, señala Ramaggio en los textos de la muestra.