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Martes, 18 de Diciembre 2018
Cultura | La mesa ''Latinoamérica Viva'' se convierte en una charla anecdótica

Manías, lenguajes y miedos para ser escritor

El lenguaje, el estilo y los procesos creativos reinaron el diálogo

Por: EL INFORMADOR

La mesa ''Latinoamérica Viva'' revisa la intimidad del escritor.  /

La mesa ''Latinoamérica Viva'' revisa la intimidad del escritor. /

GUADALAJARA, JALISCO (27/NOV/2012).- Élmer Mendoza es un curioso. Quizá más que su detective "El zurdo" Mendieta. La mesa "Latinoamérica Viva", se convirtió en una charla anecdótica, en un chismógrafo oral, la tarde de este martes en la Feria Internacional del Libro.

Pablo de Santis (Argentina), Rodrigo Lacerda (Brasil), Salvador Luis Raggio (Perú) y Ramón Díaz Eterovic (Chile), ahí estaban cuestionados, platicadores sobre sus obras y su visión de la literatura. Muy presumidos de sus habilidades, complejidades y manías el momento de escribir.

El lenguaje, el estilo y los procesos creativos reinaron el diálogo. Rodrigo Lacerda, ganador del premio Jabuti, explicó que el intento por afirmar la nacionalidad del autor en su escritura como una forma de pertenencia, es recurrente en Brasil. Sin embargo, destacó que es una característica que ahora "nos cansamos de hacer".

Esa tendencia ha llevado a que el mismo Lacerda, y los demás autores, emprenda variaciones en su lenguaje hacia con el lector, pues al principio optaba por un portugués barroco de un lenguaje más abundante, pero que ahora se aterriza en menos adjetivos para ser ágil y permitir un ritmo de lectura adecuado.

"Mi sensación es que cada historia me pide una forma diferente para ser contada; hay que procurar la respiración del texto, sonoridad. Ese es un dilema recurrente. Me muero de envidia, ya hay escritores que nacen listos y consiguen mantener ese equilibrio".

En este sentido, Díaz Eterovic, quien confesó un gusto por escribir ambientado por algún bullicio futbolero, detalló que desde sus inicios trató de hacer uso de un lenguaje "más o menos normal que recogiera las formas de expresión de cada personaje... Es parte del atractivo de escribir, intentar un juego de lenguaje, rescatar formas del habla, eso contribuye a darle más vida a la historia que estoy contando".

El tema fue desarrollado hasta topar con aquellos rituales que acercan a los escritores con las páginas en blanco, con aquella bola de estambre que contiene ideas revueltas para emprender una nueva obra.

El premio de la Academia Argentina de Letras, Pablo de Santis, destacó que uno de los quehaceres del escritor es "pensar argumentos, en las posibilidades narrativas. Siempre hago una especie de plano de la narración, de la trama. Voy trazando una especie de escritura".

Antes del punto final
El escritor mexicano Élmer Mendoza dijo: "Los autores estamos fuera de tiempo", con la intención de escarbar el reflejo que cada autor ha traducido de su localidad de origen, del barrio de su infancia y su cotidianidad en sus múltiples textos.

El chileno Díaz Eterovic explicó que a lo largo de sus 14 novelas la ciudad ha tomado un protagonismo esencial, oculto, para poner en contexto la propia trama de sus historias.

"Pensaba que el tema de la ciudad en la literatura chilena no estaba del todo tratado. La ciudad es como un personaje más, con sus lugares más ocultos, con los cambios que experimenta de día y de noche. Cuando escribo de la ciudad donde vivo, no solo muestro cosas que hacen muchas veces al lector una cercanía, intento hacer pequeños registros, huellas, que de algún modo -denotan que el entorno- va desapareciendo".

Contrario relató Salvador Raggio, pues el autor peruano -radicado desde hace 19 años en Nueva York- expresó que él no tiene "la intención de retratar espacios específicos. No estoy muy ligado a ese específico detalle. Yo estoy más preocupado por lo raro".

De esta forma, los cuatro escritores latinoamericanos narraron sus manías personales y laborales, antes, durante y después de escribir y conflictuarse con ideas principales, títulos, puntos y comas, hasta la impensable idea de Salvador Raggio por subrayar o doblar la hoja de un libro, o la disciplina prosaica de Rodrigo Lacerda por madrugarle al silencio matutino para " tomar mis defensas olvidadas, romper barrera de las exigencias y expectativas que tanto me estorban".

Pablo de Santis añadió: "Siempre hay que dejar reposar las cosas. Cuando se está más encima de lo que escribe, menos está del ideal para corregir y convertirse en lector, dejar de estar adentro de la historia y observar con objetividad".

Frases:
"Llegar al final es un momento de euforia, de realización". Rodrigo Lacerda.
"No empiezo escribir hasta no tener el final de la historia, es fundamental para no perderme". Pablo de Santis.

Para saber
Para este miércoles 28 de noviembre
Participan Milton Hatoum (Brasil), Lina Meruane (Chile), Carlos Yushimito (Perú), Tomás González (Colombia), Leopoldo Brizuela (Buenos Aires) y Cristina Rivera Garza (México).

EL INFORMADOR / NORMA GUTIÉRREZ

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