Miércoles, 22 de Enero 2020
Cultura | Lo que traemos en los genes

Los anteojos de Baskerville

Por: Carlos Lara G.

Por: EL INFORMADOR

La crisis causada por el virus de la influenza humana no podía tener mejor colofón para el Gobierno Federal que el anuncio hecho por el Instituto Nacional de Medicina Genómica sobre lo que traemos los mexicanos en los genes.

Un millonario resultado que ya había sido anunciado hace tres años, cuando se dijo que el 65% de nuestro componente genético era único y resultado de una mezcla de 35 grupos étnicos. Hoy nos dicen que en la formación de la población mexicana han contribuido por lo menos 65 grupos étnicos diferentes y que el 85% de nuestra población está compuesta por mestizos.

Es decir, a más de 80 años de que José Vasconcelos señalara el mestizaje como el futuro de México en su Raza Cósmica, los expertos del Instituto Nacional de Medicina Genómica nos dicen que, efectivamente, el componente del genoma mexicano, denominado "amerindio", además de único, representa el futuro de la medicina mexicana, ya que a partir de ahora, según las autoridades, será posible brindar atención individual, predictiva y preventiva mediante un genochip.

Una de las enseñanzas que ha dejado la crisis de la influenza humana, a decir de los legisladores federales, es la de invertir más recursos en ciencia y tecnología.

Por otro lado, qué bueno sería que en lugar de volvernos a mostrar los resultados de hace dos años en el marco de esta crisis viral, los investigadores del genoma mexicano se abocaran a descifrar la estructura genómica de la impunidad mexicana, de la incapacidad para generar acuerdos; la estructura de ese tipo sanguíneo que nos hace creer que nuestra realidad juega en segunda división; que nos diera elementos para entender por qué en este país las cosas se rigen, ya no por el estado de derecho, sino por el estado de ánimo de la clase política.

Ésa sería sin duda la mejor inversión, incluso en tiempos de crisis económica. Lo anterior, entre otras cosas, porque si bien Vasconcelos sostuvo que las distintas razas del mundo tendían a mezclarse cada vez más, hasta formar un nuevo tipo humano, compuesto por la selección de cada uno de los pueblos existentes, nunca mencionó si la mezcla ilimitada e inevitable es un hecho favorable para el incremento de la cultura o si, por el contrario, produciría decadencias.

No deja de ser una pena, que si bien el desarrollo del perfil genético sirve para distinguir relaciones entre determinados genes y al mismo tiempo impide contraer enfermedades comunes, no aplique para la atención de las enfermizas conductas antes mencionadas.

Para el presidente de la República este avance en la ciencia genómica generará un ahorro significativo en los costos de la salud pública, ya que con este mapa se podrá saber a qué enfermedades son propensos los mexicanos y, así, poder atenderlas y prevenir el desarrollo de padecimientos tales como el cáncer, la diabetes, la hipertensión o la obesidad.

Ha dicho incluso que México, con este desciframiento del genoma, ha pasado a formar parte de la medicina del tercer milenio junto a países como Estados Unidos, Japón o el Reino Unido.

Solo una pregunta: ¿nuestra cultura es preventiva o correctiva? Hace algunos años, Mario Moreno Cantinflas decía que el mexicano era aguantador, tan aguantador, pero tan aguantador, tan aguantador, tan aguantador, que el día que se cansara… seguiría aguantando. ¿Será que esa capacidad de resistencia la traemos en los genes?

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