Cultura | El escritor argentino Alberto Mangel dictó la conferencia “La ética del lector” Letras para comprender la locura del mundo El escritor argentino Alberto Mangel dictó la conferencia “La ética del lector” en el Tec de Monterrey Por: EL INFORMADOR 23 de septiembre de 2011 - 02:18 hs Alberto Manguel es autor, entre otros, de Historia de la Lectura, Premio Médicis, recién editado en español. E. PACHECO / GUADALAJARA, JALISCO (23/SEP/2011).- Lewis Carroll, autor de las famosas aventuras de Alicia en el País de las Maravillas, escribió en su diario que la demencia es la incapacidad de distinguir entre el sueño y la vigilia. Y de acuerdo con el reconocido ensayista, escritor y traductor argentino Alberto Mangel, quien dictó una conferencia ayer en el Tec de Monterrey, en este mundo todos estamos locos. Es en esa locura donde nos ha tocado vivir y en la cual debemos encontrar soluciones. Y es ahí que la literatura aparece como un arte que nos ofrece más y mejores herramientas para hacerlo. “La ética del lector”, es el nombre que el escritor argentino dio al texto presentado en el marco del Congreso de Ética y Ciudadanía organizado por la universidad, en el que, utilizando como eje narrativo los personajes y las situaciones creadas por Carroll, Mangel construye una aguda crítica a los valores de la sociedad y la cultura actuales, es decir, a la demencia del comportamiento humano. Pero el título que se le ocurrió en un principio al autor –según confesó en el momento de interacción con el público— fue “Nuevo elogio de la locura”, en referencia al ensayo escrito por el filósofo Erasmo de Rotterdam (Elogio de la locura), quien ya en 1509 distinguió entre la locura iluminada –aquella que le permite al ser humano escaparse de las normas convencionales para crear cosas extraordinarias—, y la locura destructiva, entendida como una especie de desequilibrio en la imaginación que nos lleva a cometer actos egoístas. Locura iluminada y creadora “Los creadores pueden darnos una interpretación recreada de nuestra experiencia, y esa es una de las revelaciones que la lectura hace a todo lector: saber que alguien que no conocemos, algún loco iluminado en un tiempo lejano del nuestro, en un lugar lejano del nuestro, ha sabido captar en sus palabras nuestra propia intimidad, nuestros deseos más profundos. Esto nos permite decir que en una biblioteca hay un libro, una página, una frase que fue escrita para usted”. Desgraciadamente, el valor que predomina en nuestra destructivamente loca sociedad, es el de la ganancia financiera, lo que forzosamente cambia nuestra relación con todas las actividades creativas. “Hoy los libros en una librería tienen el equivalente de esa fecha límite de venta que se pone a los huevos”, apuntó Mangel, y “las obras que no ofrecen una gratificación económica inmediata, por ejemplo la literatura, esta obras que requieren procedimientos largos y difíciles y que no generan beneficios comerciales, deben ser descartadas o al menos recibir muy poca atención”. En el séptimo capítulo de las aventuras de Alicia en el país de las maravillas, Alicia se encuentra en una mesa puesta bajo un árbol y con cubiertos para muchas personas. Aunque la mesa es grande, la liebre de marzo, el sombrerero loco y el lirón están apiñados muy juntos en una de las esquinas tomando el té. “No hay sitio, no hay sitio”, dicen cuando ven llegar a Alicia. “Hay sitio de sobra”, dice Alicia, quien se sienta en un amplio sillón e intenta seguir la lógica de la mesa con algo de razón y buenos modales. Pero todo es en vano. La merienda de los locos “Las reglas de la merienda de los locos son también las del mundo que hemos construido” dice Mangel, en el que explotamos cada vez más territorios, acumulamos más de lo que necesitamos, dejamos nuestros residuos o deshechos y erosionamos una cultura que gradualmente se va reduciendo a nada. “Esos son los métodos de nuestra locura global, de nuestro trato con otros, con los bosques, con los mares, con el aire que respiramos y con la tierra que habitamos. Hoy, a la mesa del sombrerero loco no se sientan las criaturas imaginarias con las que se encontró Alicia, sino seres dolorosamente reales. Los herederos de Cortés que reducen toda la creación a palitos y piedras. Los mercaderes, para quienes la única medida de valor es la de la ganancia financiera, y la manera más segura de generar mayores beneficios es la disfunción del nivel intelectual del público”. Como afirmó Mangel, Carroll nos presenta locuras trágicas y divertidas, comportamientos absurdos y dementes que reflejan los nuestros, y que pueden ayudarnos a entenderlos mejor. “Con el lenguaje podemos atrapar a la locura en sus propias acciones, obligarla a repetirse y a representar sus crueldades y catástrofes, incluso sus hazañas gloriosas, pero esta vez a través de una observación lúcida, en un ámbito protegido, bajo la escéptica cubierta de la literatura iluminada por la lámpara de lectura de un libro abierto”. Y seguramente la literatura no va a ser nuestra salvación, pero sí puede ofrecer la posibilidad de formar personas mejores, personas más sabias, aseguró Alberto Manguel (1948), quien visitó esta semana México. Temas Literatura Libros Historia Lee También Mariana Etchegaray escribe “Hasta donde suene mi voz” László Krasznahorkai: Libros para adentrarse al mundo del nuevo Nobel de Literatura ¿Cuánto cuestan y dónde comprar los libros del Nobel de Literatura 2025? Otorgan Premio Nobel de Literatura al húngaro László Krasznahorkai Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones