Cultura | La arquitectura del museo fue una obra revolucionaria y radical que se enfrentó a la corriente funcionalista La polémica causada por el museo 'El Eco' Desde su apertura en 1952, el Museo El Eco, creado por el arquitecto y artista plástico Mathías Goeritz, levantó polémica Por: NTX 3 de abril de 2010 - 11:48 hs MÉXICO.- Desde su apertura en 1952, el Museo El Eco, ubicado en la colonia San Rafael de esta ciudad y creado por el arquitecto y artista plástico Mathías Goeritz, quien nació el 4 de abril de 1915, levantó polémica. Lo anterior, porque era una obra revolucionaria y radical que se enfrentó a la corriente funcionalista que era entonces la predominante en la arquitectura mexicanao, como se ve en la misma Ciudad Universitaria, abierta el mismo año. De acuerdo con una columna publicada hoy en el diario 'Excélsior', la creación de Goeritz motivó reacciones por ser también un espacio de experimentación artística arriesgada y libre, contraria a la concepción monolítica de un arte mexicano definido por unos pocos. Precursor de la llamada arquitectura emocional y protagonista de la modernización plástica y urbana en México durante los años 50, el alemán Mathías Goeritz, se trasladó en 1949 a México, donde se incorporó a las más diversas facetas del arte de este país. Goeritz nació en Danzing, Alemania, fue arquitecto, escultor, pintor, poeta e incluso historiador del arte mexicano. Abandonó su país natal con la llegada de Adolfo Hitler al poder. Estudió en la Escuela de Artes y Oficios de su país, a la par que se incorporó a estudios universitarios de Filosofía e Historia del Arte, en Berlín. Los conocedores de su vida y obra destacan que, en sus primeros trabajos, Goeritz plasmó toda la idea y la tradición del expresionismo alemán, pero ya para 1936-1937 se perciben muestras de dadaísmo. En 1941 abandonó Alemania y residió por breves temporadas en varios países, como España, donde finalmente se estableció (Granada) y se dedicó de lleno al estudio del arte. En 1946, bajo el seudónimo de "Mago", presentó una exposición en la Sala Clean de Madrid, y un año más tarde inició con una serie de variaciones, en las que tomó como base la crucifixión, además de fabricar pequeñas esculturas abstractas con elementos ensamblados. Para Goeritz hubo un parteaguas que lo formó como un verdadero artista y fue la visita a Santillana del Mar, donde entró a las cuevas de Altamira y vio las pinturas rupestres, que provocaron en él una fascinación por el arte. El controvertido y rebelde artista fundó en España la Escuela de Altamira, una institución que se caracterizó por practicar el arte ambulante con tendencias abstractas. Conoció al escultor Angel Ferrant, quien lo impulsaría en su larga trayectoria, pero también tuvo la oportunidad de entablar amistad con artistas de la talla de Joan Miró, Tharrats, Tapies y Cuxart. En 1949 el arquitecto tapatío, Ignacio Díaz Morales, invitó a Goeritz a formar parte del cuerpo de docencia en la que en ese momento fue la recién creada Facultad de Arquitectura de la Universidad de Guadalajara. Aunque muy joven entonces, su educación cultural y artística ya eran de gran peso. Su estancia en México le permitió incorporarse en múltiples actividades como artista y pronto intervino en la vida plástica que se practicaba en este país. Fue 1952 cuando creó el Museo Experimental El Eco, institución renovadora de las artes plásticas, donde presentó una escultura que fue calificada como el primer trabajo primario a nivel mundial, con el que se adelantó a la corriente del "Minimal Art". Alcanzó la cumbre con la escultura de la gran plaza de Las Cinco Torres, ubicada en Ciudad Satélite, en el Estado de México, que diseñó y realizó al lado del arquitecto Luis Barragán, quien calificó a Goeritz como un "arquitecto emocional". Su primer llamado a favor de que los artistas se interesaran en lo espiritual para realizar sus trabajos fue cuando asistió al Museo de Arte Moderno de Nueva York y vio la obra del escultor Jean Tingueley, quien fuera una máquina autodestructora, lo que provocó en Goeritz gran enfado. Ello lo motivó a escribir un texto contra el relativismo destructivo del arte contemporáneo, acción que lo consolidó como un autor rebelde. Sin embargo, redactó un escrito mucho más fuerte cuando lo invitaron a exponer en La Galería Iris Clert de París, donde se postuló en contra de "l`art merde", pues lo calificó como un truco de moda. Redactó un manifiesto titulado "Estoy harto" y otro llamado "Los hartos", mismos que lo consolidaron como un hombre de carácter fuerte pero con una visión estética bien definida. Diseñó y levantó la 'carretera escultórica' (en Periférico sur) para la Olimpiada de México, en 1968, denominada 'La ruta de la amistad', que elaboró junto con otros artistas de 17 diferentes países. Fue asesor artístico para la XX Olimpiada en Munich, miembro de la Academia de las Artes de Berlín e integrante honorario de la Real Academia de La Haya, en Holanda. Las influencias de Goeritz fueron las ideas estéticas emanadas de las vanguardias artísticas de las dos primeras décadas del siglo XX; su presencia pronto se hizo visible en la formación artística de México, sobre todo en la escultura y la arquitectura. El polifacético artista cumplirá este año 20 años de fallecido, toda vez que murió el 4 de agosto de 1990, pero su obra sigue viva, sobre todo en emblemáticas piezas escultóricas y arquitectónicas, de las que el Museo El Eco es un puntal. Temas Museos Arquitectura Cultura Lee También OFJ prepara su tercera temporada llena de sorpresas y alma jalisciense Estas son las flores que debes colocar en la ofrenda de Día de Muertos ¿Qué tan saludable es comer pan de muerto? La ópera 'Cavalleria Rusticana' llevará el drama y la pasión siciliana a los municipios de Jalisco Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones