Cultura | Literatura La poética vaquera de José Eugenio Sánchez El autor originario de Guadalajara y radicado en Monterrey presentará una selección de su obra en un performance poético hoy jueves en la Suite López Por: EL INFORMADOR 23 de febrero de 2012 - 00:46 hs ''Decidí dedicarme a esto para poder justificar el no hacer nada'', explica José Eugenio Sánchez. FOTO: Juan Rodrigo Llaguno / GUADALAJARA, JALISCO (23/FEB/2012).- Para leer a José Eugenio Sánchez es necesario olvidarse de lo que tradicionalmente se entiende por poesía. El humor, la irreverencia y las continuas referencias a la cultura pop son los sellos siempre presentes en la obra del llamado pop-eta: desde su primera plaqueta El Mar es un espejismo del pielo (1990) hasta su más reciente libro Galaxy Limited Café (Almadía, 2011), en el cual se abordan temas como los ovnis, el rock, los cómics, las películas western, el whisky y hasta una historia de porno y pizzas. En 1997, cuando era prácticamente un desconocido en la comunidad literaria, el poeta originario de Guadalajara pero radicado en Monterrey recibió uno de los reconocimientos más importantes en el ámbito de la poesía: el Premio de la Fundación Loewe en la categoría de Creación Joven, el último que otorgó Octavio Paz como presidente del jurado. Además de ser miembro del Sistema Nacional de Creadores del FONCA y dirigir el Centro de Investigación Poética y Performática en Monterrey, José Eugenio afirma ser un “rockstar innato”, hecho que lo ha impulsado a llevar sus poemas hacia diversos escenarios. Hoy jueves, José Eugenio estará en Guadalajara para presentar uno de sus peculiares performances de poesía que lleva como título El asalto a las putas y el Libro Invisible, y que el autor describe como “una lírica lúdica tragedia underclown en el desierto donde unas vacas dispersas en el paisaje son testigos de la masacre de los forajidos, un spockenwestern improsoundtrack”. La mayoría de los poemas a los que Sánchez dará lectura acompañado por la música y los efectos sonoros del tapatío Sinclair Castro, forman parte de su último libro, aunque advirtió que es probable que también incluya otros de sus anteriores publicaciones Physical graffiti, El azar es un padrote, Tentativa de un sax a media noche, La felicidad es una pistola caliente y Escenas sagradas del Oriente. “Uno de los momentos importantes del show se llama Tengo 49 Grados de la Fiebre del Oro, y aborda el problema de que hay demasiadas mujeres guapas en el mundo y los vaqueros están confundidos” explicó Sánchez acerca de su actuación, en el mismo tono entre serio y burlón con el que respondió a la siguiente entrevista. —¿Cuándo y cómo supiste que querías ser poeta? —Hay demasiadas historias para eso. Primero me da un poco de pena decir que soy poeta. Lo dicen algunos y me da hueva desmentirlos, pero a mí me da un poco de pena porque tengo otro concepto de lo que es ser poeta. Yo estudié ingeniería, soy Ingeniero administrador de sistemas, y tuve una gran bronca familiar porque faltando unos pocos meses para que yo fuera alguien importante en el terreno de la ingeniería, decidí mandar a la goma todo y dedicarme a la literatura. Entonces mi papá me dijo que me daba seis meses para ser poeta, y yo me reí por supuesto, y le dije que un poeta no se hacía en seis meses. Pero en realidad decidí dedicarme seriamente a esto para poder justificar el no hacer nada. Es realmente lo que me interesa, no hacer mucho. Por eso decidí ser poeta. —¿Cuál es entonces tu concepción de un poeta? —Es alguien bien chingón. Sigo teniendo la teoría de que cuando se acabe el mundo, sea por la forma que tú quieras —gran diluvio, explosión, gripa porcina— lo último que va a quedar va a ser un acontecimiento poético. Para mí el poeta es el testigo de las cosas y la persona que mejor puede contar la historia, porque nadie te paga por hacer un poema. Para mí es el único evento de la existencia de la humanidad, por eso se me hace muy sofisticado. —¿Quiénes son algunos de los grandes poetas que admiras y que otras influencias están presentes en tu obra? —Uno de los poetas que más me gusta ahorita es Apollinaire. También me gusta mucho Octavio Paz, Joseph Brodsky, Jacques Prévert, Gonzalo Rojas, Allen Ginsberg y Jack Keruac. Otras influencias son la música y el sexo como expresiones artísticas y un poco la arquitectura: realmente me gustan las formas y la manera en que combinan. —¿Cómo cambió tu carrera después de recibir el Premio de Poesía a la Creación Joven de la Fundación Loewe? —Ese premio es como el premio de la poesía en España. Yo vi la convocatoria en la revista Vuelta y entré con el libro Physical Graffiti. Me acuerdo que para hacer ese libro me fui a encerrar a Gómez Palacio, Durango, un pueblo donde no va nadie, ni los vaqueros, y para seleccionar los textos dije ‘si me van a leer unos jurados bien padres quiero que piensen que estoy bien loco’. Eso sí lo tenía muy claro. Y me quedé muy sorprendido de ganar el premio porque era alguien completamente anónimo. —¿Qué es lo que más disfrutas de llevar tus poemas al escenario? —La poesía es canto también, entonces es como ser bien tradicional. Más bien lo hago porque quiero ser bien convencional y parecerme a los juglares del siglo catorce, no para aparentar todo lo contrario. Y además soy rockstar y símbolo sexual como una cuestión innata, no es algo que puedo controlar. Es una necesidad de exhibirme —¿Si no fueras poeta a que te gustaría dedicarte? —Sería astronauta, por supuesto, y me gustaría tener unos aditamentos en los guantes para producir mucha espuma cuando me bañe con mi amante. Temas Literatura Escritores Lee También László Krasznahorkai: Libros para adentrarse al mundo del nuevo Nobel de Literatura ¿Cuánto cuestan y dónde comprar los libros del Nobel de Literatura 2025? Otorgan Premio Nobel de Literatura al húngaro László Krasznahorkai Colocan a mexicana entre las favoritas para el Nobel de Literatura 2025 Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones