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Viernes, 14 de Diciembre 2018
Cultura | Alejandro Rosas presenta su reciente libro

Insólitos detalles de México

Alejandro Rosas presenta su reciente libro, una guía diaria sobre los episodios de la historia nacional

Por: EL INFORMADOR

Maximiliano de Habsburgo, emperador de México de 1864 a 1867. ESPECIAL  /

Maximiliano de Habsburgo, emperador de México de 1864 a 1867. ESPECIAL /

GUADALAJARA, JALISCO (18/SEP/2011).- “La mañana del 23 de febrero de 1913 la gente se reunió en el lugar donde Madero y Pino Suárez habían caído asesinados. Se escuchaban las plegarias  y lamentos. Con piedras y ramas, las mujeres levantaron dos montículos que fueron coronados por cruces indicando el lugar donde cayeron los cadáveres”. La escena descrita está integrada en el día martes de la semana número nueve  del libro 365 días para conocer la historia de México, de Alejandro Rosas.

El volumen está dividido por semanas, en las cuales cada día tiene una vocación. En los lunes se presentan retratos de personajes conocidos y de otros no tanto; los martes muestran episodios trágicos de la nación; los miércoles destacan las historias dentro de los hechos; los jueves describen las escenas del “ya merito”; los viernes están enfocados al entretenimiento; los sábados exaltan los momentos de la vida cotidiana y los domingos están dedicados a los edificios y a los monumentos.

El autor consideró que el orden de su reciente obra es una manera distinta de aproximarse a la historia nacional y a los momentos ocultos por los libros de texto.  Alejandro Rosas explicó que la  historia oficial sólo se detiene en escenas de la Independencia, la Revolución y la Reforma; así como en sus grandes protagonistas, pero “la historia tiene muchos elementos como la vida cotidiana, el entretenimiento, los lugares, los sitios y hasta lo insólito”.

El historiador y catedrático por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) dijo espera que su libro enamore a los lectores de la historia nacional, la cual no sólo se integra de batallas y personajes.

El libro, editado por el sello Martínez Roca (MR), es el resultado de varios años y de investigaciones de otros trabajos, que el autor guardo para sí.  

Alejandro Rosas consideró que todos los hechos presentados en su libro son importantes porque son “365 crónicas, pero no resumen la historia de México. Creo que falta seguir escarbando en más historias de mujeres, no las típicas como Leona Vicario y Josefa Ortiz de Domínguez, que son muy importantes,  pero sobretodo hay que conocer más, como a la primera cirujana”.

El autor señaló que también falta indagar más en las instituciones. De su libro, comentó que es una provocación para el lector, que mantiene la línea de trabajo que lo identifica como divulgador de la historia.

El encanto en el siglo XIX

Las crónicas incluidas  en el ejemplar son verídicas y van del México prehispánico hasta los años cuarenta del siglo XX. Sin embargo, hay más paradas en la segunda mitad del siglo XIX, cuando ocurre la intervención de francesa,  el mandato de Benito Juárez y el Porfiriato, así como en la Revolución.

Esas paradas no son cuestión del azar son el resultado de los intereses del autor.  

Alejandro Rosas consideró que existe un gusto mayor de los ciudadanos por la historia. “La gente está ávida por recuperar y redescubrir la historia. Nosotros nos formamos mucho, sobre todo los nacidos en el siglo XX, bajo una sola versión de la historia, que era la oficial. Obviamente, con el proceso de transición democrática que se viene dando hace 20 o 30 años, entra también una democratización de la historia y empezaron a surgir distintas versiones”.

Además, ahora la oferta de libros de historia en las librerías es grande, no como ocurría en el pasado, cuando los títulos eran para los académicos  y no llegaban al lector común. “Creo que hay una gran fascinación de la gente por leer historia, crónica y novela histórica,  y es parte de la democratización de la historia, lo que hoy nos permite escribir para un público que cada vez se interesa más en  descubrir y recuperar a los personajes”.

Cuidado con la novela histórica

El autor señaló que es necesario que los lectores identifiquen cuando leen novela histórica y lo hagan como un ejercicio de ficción, independientemente de la cantidad de héroes nacionales que aparezcan en el libro.

“La novela histórica es ficción, si la gente quiere aprender historia tiene que recurrir a otros libros porque uno no sabe cuándo el autor brinca de la ficción a la realidad, entonces puede distorsionar la historia. La novela histórica hay que gozarla como lo que es un ejercicio de ficción, pero este tipo de trabajos, como 365 días para conocer la historia de México, combina crónica, ensayo y biografía y eso permite conocer la historia, los datos y las fechas”.

FRAGMENTOS

¿Sangre azul?


Luego del fusilamiento el 19 de junio de 1867, el cadáver de Maximiliano fue devuelto al convento de Capuchinas, de donde el emperador había salido para su ejecución. La capilla fue alistada para recibir al ilustre muerto y sobre una mesa de madera fue colocado el cuerpo que presentaba cinco impactos de bala a la altura de las cavidades torácica y abdominal, y uno más, el famoso “tiro de gracia” en el corazón. El rostro no mostraba ninguno pero varias contusiones era notorias: tras recibir la descarga, el exámine cuerpo del emperador se había golpeado de frente contra el suelo; nada que no pudiera arreglar un poco de barniz.

La circunstancial designación del doctor Vicente Licea para realizar el embalsamamiento no fue la decisión más afortunada. En los días posteriores a la ejecución, la adquisición de algún objeto que hubiese tenido contacto con el cadáver o fuera parte del mismo se convirtió, para muchos, en un tesoro de valor incalculable. Según un documento de la época titulado Los harapos imperiales, se cuenta que durante los siete días que duró el proceso de embalsamamiento era común observar a los sirvientes de las damas queretanas entrar al convento de Capuchinas a entregarle al doctor Licea “lienzos y pañuelos para humedecerlos en la sangre del Habsburgo…”. Después de todo sangre azul.

Un mundo nos vigila

Los últimos años del siglo XIX desataron una fe ciega por el progreso y la ciencia, por los descubrimientos y las invenciones. El inicio de la nueva centuria estaría acompañado por una serie de inventos que anunciaban el paso firme del mundo moderno. La prensa otorgaba importantes espacios a notas como la del explosivo italiano llamado Cosmos, cincuenta y cinco veces superior a la pólvora y veintiocho más que la dinamita; o la de los novedosos clavos de caucho alemanes que “no son atacados por el moho y están libres de las influencias magnéticas”.

Al acercarse el cambio de siglo todo era posible.  Para los hombres de ciencia el saldo de las últimas décadas, sin lugar a dudas, era positivo y las posibilidades que traía consigo el nuevo siglo eran inimaginables. Un astrónomo estadounidense esperaba que el siglo XX fuera testigo de la comunicación  con otros mundos: “Creo que no tardaremos en poner a prueba la idea de que, si no podemos ver a los habitantes de otros mundos, por lo menos podremos comunicarnos con ellos. Al aumento de la fuerza del telescopio vendrían a unirse los buques aéreos, que permitirán al astrónomo acercarse mucho más que hoy a las estrellas”.

En medio de la vorágine de modernidad y progreso no era difícil encontrarse con historias asombrosas.  

*365 días para conocer la historia de México. Alejandro Rosas. MR.  742 páginas.

PERFIL
El autor

Alejandro Rosas nació en la Ciudad de México, en 1969. Es historiador, escritor y catedrático de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).  Desde hace 20 años se dedica a la divulgación de la historia en distintos medios de comunicación. Entre sus libros destacan Los presidente de México, Mitos de la historia mexicana, Cartas desde el Atlántico y Sangre y fuego.El autor formó parte de la Comisión Organizadora de la Conmemoración del Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución. Además es conocido por su trabajo en la editorial Clío, en la colección histórica.  Es colaborador en medios como el programa Monitor y para sitios web de instituciones oficiales como la Presidencia de la República.

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