Sábado, 11 de Octubre 2025
Cultura | Nueva novela

Fernando Vallejo corteja a la muerte en ''El don de la vida''

El ecritor colombiano publica en su país, Argentina y México su “testamento literario”

Por: EL INFORMADOR

GUADALAJARA, JALISCO.- Porque no cree en nada y dispara a todo lo que suene a poderoso, Fernando Vallejo (Medellín, Colombia, 1942) es uno de los autores más sugerentes y polémicos. Ahora aparece El don de la vida, una novela protagonizada por alguien que piensa como este escritor que reside desde hace 40 años en México y suena a testamento escrito desde el sarcasmo más lúcido.

Vallejo dice que se siente ya “medio muerto” y cree que escribir en ese estado “es la única forma de renovar la literatura”. Por eso habla de su muerte “inminente” en su nueva novela, donde plantea una reflexión sobre la vejez y “una burla a muchas cosas”.

En alguna ocasión ha manifestado que esta novela es su “testamento literario”, pero ahora reconoce que quizá “viole” su propia palabra y vuelva a escribir otro libro sobre su muerte, un tema al que ya ha dedicado también las obras Entre fantasmas y La rambla paralela.

Vallejo insiste en que “lo único que me interesa es mi muerte. No estoy seguro de que esté muy vivo, porque uno se muere de a poquito. Tal vez sea la única forma de renovar la literatura. Juan Rulfo puso a hablar a los muertos en Pedro Páramo y en Colombia queremos ir más allá que en México: escribimos libros los escritores muertos. Yo estoy medio muerto”.

– ¿Para qué sirve la literatura?

– Para desenmascarar a los impostores y molestar a los tartufos. Eso a mí me produce un placer casi sexual.

– ¿Cuáles son los límites?
– Que me maten.

– ¿Para qué ha quedado hoy la novela entre la muerte de lo visual y lo provocativo?
– El único camino que le veo es el de la primera persona, el del narrador que habla en nombre propio y cuenta la verdad. No el del novelista ominisciente que inventa y miente.

– ¿Cuántas vueltas de crueldad y absurdo resiste la realidad?

– La realidad es absurda, cruel, monstruosa, desquiciada, delirante y sólo la Muerte -el autor la prefiere en mayúscula- nos libra de ella. La vida es una desgracia.

– ¿Es “El don de la vida” un ideario con traje de ficción?
– El don de la vida no es más que un título con una aliteración de tres letras “d” disperas en seis sílabas.

– ¿Y un purgatorio?

– De ser algo más que las seis sílabas que digo con las tres “d”, sería la providencia de Dios expresada en la bendición de la Muerte.

– ¿Cuál es su verdad?

– Ninguna, es un engaño, un libro mentiroso.

– En la novela hay referencias a Heidegger y a su olvido. ¿Filosofía para qué?

– En sus dos mil 500 años de existencia, la filosofía no ha hecho más que plantearse falsos problemas, problemas necios, insolubles, que embrollan más las cosas. De toda ella sólo salvo dos frases, la de Heidegger: “El hombre es un ser temporal y contigente lanzado entre dos nadas”; y la de Sartre: “El infierno son los demás”.

– Colombia no sale bien parada en el libro. ¿Qué esperanzas tiene el país?
– Colombia ninguna. Y como Colombia, el resto de la humanidad. La especie del Homo Sapiens está perdida. Hoy más que nunca. No tenemos salvación.

– ¿Qué faltas suyas le producen mayor indulgencia?

– Durante buena parte de mi vida me comí a los animales: a las vacas, a los cerdos, a los pollos, a los peces… Y esa infamia mía no tiene perdón del cielo, me siento un criminal. Sólo en estos últimos años me he podido quitar de los ojos la venda moral que me puso el cristianismo y he logrado ver a esos animales de digo como mi prójimo, que es lo que no alcanzó a ver el loquito de Galilea.

– ¿Hay alguna esperanza de cambio para el hombre?

– El hombre es un animal confuso, de mente cambiante y caótica que le hace creer que es la gran cosa, pero no, es un pobre simio atropellador y mentiroso. El ser humano es una basura, un asco. Que se acabe.

– ¿El libro electrónico es un enemigo o un amigo?
– No hay que preocuparse por el libro electrónico, que no va a alcanzar a desplazar a otro, porque antes explota esto. Ésa es mi gran esperanza, la última que me queda, la de la gran explosión.


En El don de la vida, su autor arremete contra muchos personajes públicos de reconocido prestigio, como Albert Einstein, Jorge Luis Borges, Federico García Lorca, Octavio Paz, Gabriel García Márquez o Ghandi.

“Borges es un flojo y todos lo saben. ¡Pero quién le da patadas a un ciego!”, escribe Fernando Vallejo en su novela.
Sin embargo, aclara que ésa es la opinión del narrador del libro, no la suya. Él cree que Borges es “un buen prosista, pero no el más grande. Para ser un gran escritor hay que tener un alma grande y Borges no la tenía, al contrario que Cervantes, que sí la tenía y por eso pudo escribir El Quijote”.


“La realidad es absurda, cruel, monstruosa, desquiciada, delirante y sólo la Muerte nos libra de ella”
Fernando Vallejo, escritor.

  • El autor y su obra
Fernando Vallejo nació en Medellín, Colombia. Estudió Filosofía y Letras en universidades de Bogotá y Dirección de Cine en el Centro Experimental de Cinematografía de Roma.

Ha vivido gran parte de su vida en México, donde ha dirigido tres películas y escrito la totalidad de sus libros: las novelas Los días azules, El fuego secreto, Los caminos a Roma, Años de indulgencia, Entre fantasmas, La Virgen de los sicarios, El desbarrancadero, Mi hermano el alcalde, La Rambla paralela y El don de la vida; Logoi, una gramática del lenguaje literario; los libros científicos La tautología darwinista y el Manualito de imposturología física; y las biografías de los poetas colombianos Porfirio Barba Jacob y José Asunción Silva. Algunos de estos libros han sido traducidos a una veintena de idiomas.

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