Cultura | Llega a las librerías “Aquí empieza nuestra historia” El regreso de Tobias Wolff El maestro norteamericano del realismo sucio retoca una serie de cuentos escritos a lo largo de su carrera y presenta 10 nuevos Por: EL INFORMADOR 27 de diciembre de 2009 - 01:37 hs CIUDAD DE MÉXICO.- Tras cuatro años de ausencia, Tobias Wolff, referencia de las letras estadounidenses contemporáneas, está de nuevo en las librerías con Aquí empieza nuestra historia (Alfaguara), libro que recopila 21 cuentos publicados anteriormente, revisados y corregidos por el autor, y 10 nuevos cuentos. Le interesa la mentira. Los personajes que pueblan las historias de Tobias Wolff (Alabama, 1945) a menudo construyen una realidad alternativa. No se trata de dementes incapaces de distinguir entre realidad y ficción, sino de fabuladores natos; embusteros prestos a manipular una verdad que no les convence. En la mentira encuentran una vía de salida. Así, el adolescente del relato El mentiroso, a raíz de la muerte de su padre, inventa que sus familiares padecen terribles enfermedades. El autoestopista que recogen un hermano triunfador y otro echado a perder en El hermano rico habla del delirante descubrimiento de unas minas de oro. En Mortales, un gris recaudador de impuestos miente sobre su propia muerte para que le escriban un obituario. Dice el escritor estadounidense que una de las claves de su oficio es “la experiencia de primera mano”. En más de una ocasión se ha referido a su padre como un mentiroso compulsivo. Al separarse sus padres, su hermano mayor, el también novelista Geoffrrey Wolff, se marchó con él. Ambos han escrito sobre la querencia de su progenitor a tergiversar la realidad. Aquí empieza nuestra historia arranca con una confesión en el prólogo: Tobias Wolff ha retocado sus viejos relatos y lo ha hecho porque, como autor, considera que ese material sigue vivo. Fue otro Wolff quien los escribió, admite, pero el de ahora se siente con pleno derecho a meter mano, en beneficio del lector. “No he cambiado el argumento. La mayor parte de los cambios han sido de lenguaje, de precisión, de depuración. Si puedes prescindir de algo, ¿por qué no quitarlo? Los cambios cosméticos son importantes. A veces estás dentro y no lo ves. Ése ha sido el problema que he tenido cuando he escrito algunas historias”, dice. En el preámbulo de su nuevo libro, el maestro norteamericano del realismo sucio insiste en su afán por descubrir complicados procesos morales o mecánicos que pasan inadvertidos a primera vista y comparte con los lectores el filtro previo a la publicación de un cuento. “Piensen que antes de que salga publicado en una revista, un editor lo ha leído lápiz en mano y que al menos algunas de sus sugerencias han sobreivido a las negociaciones, no porque me hayan forzado, sino porque yo he creído que mejoraban la historia. Luego otro editor lo ha leído antes de publicarlo en una colección de cuentos y sin duda tenía algo valioso que decir. Y si la historia ha sido elegida para una antología, como todas o casi todas de las que están aquí reunidas lo han sido, yo le habré dado otro repaso, y lo he vuelto a hacer de nuevo antes de que salga la edición en bolsillo”. - En los más de 30 años que abarca Aquí empieza nuestra historia, ¿qué ha cambiado en su escritura? - Un lector tendría más que decir que yo sobre eso. Pero cuanto más tiempo llevas escribiendo más preguntas te haces. Ahora sé que si empleo el suficiente tiempo puedo conseguir algo. He ganado seguridad, pero los retos también son mayores. Te conviertes en prisionero de ti mismo y no quieres hacer algo que te disminuya. Te esfuerzas por mantenerte inquieto. - ¿Preparar esta antología que reúne sus 21 mejores relatos antiguos y una decena de inéditos le ha revelado algo de sí mismo? - Que no puedo dejar de rehacer las cosas. He revisado estas historias durante años. Pero preparándolas para su publicación no pude resistirme a pulirlas de nuevo. Quizá una de las cosas que todos los artistas tienen en común es la necesidad de conseguir la perfección en su trabajo. Lo que no podemos hacer en la vida real intentamos lograrlo en el arte. - ¿Cuál es el componente específico de un buen relato? - Cada relato debe tener sus propias virtudes, pero la cualidad indispensable es la obligación de despertar el interés. Quizá eso puede parecer una observación banal, pero es un reto que cada escritor debe plantearse y es la base de nuestra relación con el lector. - Chéjov aconsejaba eliminar la primera mitad del relato a la hora de escribirlo. ¿El despojamiento es la receta infalible? - Para alguien a quien le sobran kilos, perder peso siempre es algo bueno. Y eso es algo que también agradecen las historias demasiado adornadas. Pero hay que ser cuidadoso, no vaya a ser que mates al paciente rebanándole el corazón. - ¿Por qué las narraciones breves han calado tan hondo en la narrativa estadounidense? - Como forma narrativa, el relato es perfecto para captar las sutilezas, las fracturas, el desarraigo propio de la vida norteamericana. También es la forma más cercana a lo que hacemos naturalmente cuando describimos nuestras experiencias: contamos historias breves. No contamos novelas, como no contamos poemas. Desde luego, el relato literario es muy diferente de la anécdota, pero, de alguna manera, se parece en la intención. - De los jóvenes cuentistas, ¿en quién deposita sus esperanzas? - George Sanders, Jeffrey Eugenides, Donna Tartt, Jhumpa Lehiri, Ann Patchett, entre muchos otros. - ¿Se atreve a señalar el mejor relato jamás escrito? - Los muertos, de James Joyce. Sencillamente, es la perfección. La huella de Vietnam Tobias Wolff no sólo es uno de los narradores estadounidenses más destacados del último medio siglo, también es un símbolo de su tiempo, desde que, siendo niño, sus padres se divorciasen y él se viese obligado a vagar por infinidad de estados y pueblos con su madre. Expulsado de un colegio privado, acabó alistándose en el ejército y pasó (o más bien sobrevivió) cuatro años en Vietnam. A la pregunta de si la experiencia de combatir en Vietnam que tan bien relata en En el ejército del faraón fue decisiva a la hora de convertirse en escritor, responde que es imposible saberlo. Y añade: “Si hubieran existido dos Tobias Wolff y uno hubiera ido a Vietnam mientras el otro se quedaba en casa, entonces tendríamos la respuesta. Es verdad que la experiencia fue crítica: ir allí dejó en mí un poso que me ayudó a juzgar y trabajar y afectó mi visión del mundo. Pero sin ese otro Tobias Wolff imaginario nunca sabremos cuánto me ha influido”. Al regresar a su país, trabajó como reportero, vigilante nocturno, camarero y profesor hasta que logró licenciarse en escritura creativa en la Universidad de Stanford (California), donde en la actualidad da clases y vive con su mujer y sus tres hijos, lo que le ha permitido entender bastante bien el español y atreverse a chapurrearlo en ocasiones. Como autor, Tobias Wolff se caracteriza por aprovechar sus recuerdos como fuente creativa, pero sin maquillarlos ni exagerarlos. De ahí la fuerza de novelas como Vida de este chico (1997), En el ejército del faraón (1997) y Viejas escuela (2005), la novela corta Ladrón de cuarteles (1992) y los libros de cuentos De regreso al mundo (1992), La noche en cuestión (2000) y Cazadores en la nieve (2005). “Algo que todos los artistas tienen en común es la necesidad de conseguir la perfección en su trabajo. Lo que no podemos hacer en la vida real intentamos lograrlo en el arte” Tobias Wolff, escritor. Temas Literatura Escritores Cuento Lee También Mariana Etchegaray escribe “Hasta donde suene mi voz” László Krasznahorkai: Libros para adentrarse al mundo del nuevo Nobel de Literatura ¿Cuánto cuestan y dónde comprar los libros del Nobel de Literatura 2025? Otorgan Premio Nobel de Literatura al húngaro László Krasznahorkai Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones