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Jueves, 21 de Noviembre 2019
Cultura | Museo Nacional de San Carlos

El arte de los últimos dos siglos converge en México

La exposición Confluencias muestra diferentes modos de interpretar las referencias iconográficas en Europa y América en los últimos 200 años

Por: EL INFORMADOR

GUADALAJARA, JALISCO.- El Bicentenario de la Independencia que se conmemorará en México y otros países iberoamericanos el próximo año es la fuente de inspiración de la muestra Confluencias. Dos siglos de modernidad en la Colección BBVA expuesta en el Museo Nacional San Carlos de la capital del país hasta el 28 de febrero de 2010, fecha a partir de la cual viajará a Colombia y a Chile.

La muestra incluye alrededor de 60 obras, entre pinturas, esculturas y obras sobre papel, procedentes del patrimonio artístico del Grupo BBVA en varios países latinoamericanos (Argentina, Colombia, Chile, España, México, Perú y Venezuela), realizadas en los últimos 200 años por artistas tan notables como David Alfaro Siqueiros, Leonora Carrington, Francisco de Goya, Libero Badií, Fernando Szyszlo, Roberto Matta, Miguel Ángel Gómez Campuzano y Martín Tovar y Tovar. La gran variedad de estilos y de escuelas pictóricas reunidas en la selección de las obras contenidas en esta exposición permite al público observar los diferentes modos de interpretar el devenir histórico y las referencias iconográficas comunes o diferentes en Europa y América.

El comisario (curador) de Confluencias, el profesor Tomás Llorens, ex director del Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid (España), han planteado un recorrido artístico por los siglos XIX y XX dentro de los fondos de la Colección BBVA para ilustrar los modos de interpretar plásticamente los sucesos históricos en el continente americano y en España, a través de los estilos desarrollados en sociedades tan diferentes y apartadas entre sí, con el objetivo de captar la modernidad.
La muestra se articula en cuatro apartados temáticos:

“La imaginación romántica”

Bajo el epígrafe “La imaginación romántica”, el primer apartado de Confluencias está dedicado a uno de los movimientos plásticos y literarios más largos del siglo XIX: el romanticismo. Esta corriente apuesta por una nueva imaginación muy visible en la pintura, tanto por el interés hacia un género como el retrato, como por la captación de las costumbres sociales y por el amor a la naturaleza plasmada en los paisajes.
Para esta primera parte se han seleccionado obras de Goya, como el retrato de Pantaleón Pérez de Nenin, y 10 estampas de la serie Los Caprichos, escenas de la vida cotidiana que son una buena representación de uno de los grandes ciclos calcográficos del genio español.
También se puede contemplar un retrato de Simón Bolívar realizado por el venezolano Martín Tovar y Tovar.

De Raimundo de Madrazo se ha seleccionado Retrato de una dama y de Nicanor González, una tablilla que capta el perfil de una mujer. Ejemplos costumbristas son también las cuatro acuarelas de Pancho Fierro, que representan situaciones de la Lima Virreinal. Asimismo, cabe destacar la pintura de paisaje con óleos singulares de Pablo Gonzalvo y de Ramón Martí i Alsina, además de tres buenos ejemplos de la escuela chilena, con la obra de Giovanni Mochi La Carreta; Paisaje de Cordillera, de Antonio Smith; y Paisaje estero, de Onofre Jarpa. Del colombiano Ricardo Gómez Campuzano se puede ver su Puente de piedra.

“El entresiglo XIX/XX. Entre naturalismo y simbolismo”

En la segunda parte de la muestra se aborda el naturalismo y el localismo como rasgos característicos de la época moderna. En el texto del catálogo, Tomás Llorens anota que “las relaciones entre naturismo y simbolismo, dos polos teóricamente contrapuestos de la sensibilidad modernista, fueron complejas y llenas de ambigüedad”.

En este sentido, sobresalen Estudio de una calavera (1883), un óleo de juventud de Joaquín Sorolla, que aúna simbolismo con un marcado lenguaje naturista; y una obra temprana de Darío Regoyos, Seguidillas gitanas, cercana al simbolismo belga de finales del XIX.
Francesc Gimeno constituye el polo opuesto a Regoyos, ya que se centró en el más puro localismo, como se deduce al contemplar su paisaje Playa.

“La primera mitad del siglo XX. Vanguardia y tradición moderna”

Durante las primeras décadas del siglo pasado tuvieron lugar algunas de las manifestaciones artísticas más variadas, al plantear un debate entre vanguardia y tradición, tanto en Europa como en América, aunque tuvo singularidad propia en Latinoamérica y España. A esta época está dedicada la tercera etapa del recorrido, para la que se han seleccionado obras como Composition avec tache rouge, de María Blanchard, y el óleo Cabezas múltiples, de Manuel Ángeles Ortiz.

México, durante la primera mitad del siglo, ofrece algunos casos de la relación entre vanguardia artística y revolución política, y en la selección de esta exposición hay varios ejemplos que lo corroboran. La figura del Dr. Atl -álter ego de Gerardo Murillo-, autor de Volcán Paricutín, abrió muchos caminos por donde luego transitarían las vanguardias mexicanas. De David Alfaro Siqueiros se exhibe Paisaje I, una obra tardía pero en la que late la búsqueda sincrética siempre al servicio del espíritu colectivo. De Leonora Carrington se exhibe The Spheres Themselves, una composición basada en cosmologías ancestrales.

Otros artistas latinoamericanos se incorporaron a la segunda generación surrealista, como el chileno Roberto Matta, cuyo óleo La imposible posibilidad denuncia el golpe de estado de Pinochet. Destaca asimismo el ecuatoriano Guayasamín, quien estuvo influenciado por el muralismo mexicano y el indigenismo, como se comprueba en su Maternidad.

“La segunda mitad del siglo XX. La condición de la imagen”

Según Tomás Llorens, “lo que ha caracterizado a la sociedad de la segunda mitad del siglo pasado ha sido el crecimiento de las redes de comunicación y dentro de ese crecimiento, la gran proliferación industrial de imágenes”.

En este apartado, la selección tiene dos ejes principales: la abstracción, durante las décadas centrales del siglo XX, y a partir de los años 60 y 70 el pop art, que asume la multiplicación icónica como punto de partida.

Del expresionismo abstracto destaca José Guerrero, con su obra Comienzo. Previo a este movimiento, la tendencia dominante era el informalismo español, presente en la muestra a través de Antoni Tàpies con Forma gris blavós y del grupo El Paso, fundado en 1957, en que cobran protagonismo Manuel Millares, de quien se exhibe una arpillera titulada Cuadro 2, y Antonio Saura, con Dora Maar 15.5.83.

Aunque considerado un movimiento norteamericano, el pop art nació en Inglaterra y se desarrolló con profusión en las dos orillas del Atlántico. Esta corriente tuvo en España algunos ejemplos muy representativos. En este sentido, cabe mencionar la originalidad del Equipo Crónica, constituido por Manolo Valdés, Rafael Solbes y Juan Antonio Toledo en 1964, patente en su pieza Cayetana, donde reivindicaron a protagonistas de la historia de la pintura, como la duquesa de Alba pintada por Goya.

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