Cultura | Chías habla de las necesidades de la dramaturgia en México Edgar Chías: La realidad está en otra parte El actor, dramaturgo y crítico asegura que para hacer obras poderosas necesitaríamos que el país fuera gobernado por gente de otro carácter intelectual Por: EL INFORMADOR 19 de noviembre de 2012 - 23:31 hs Chías pertenece al Sistema Nacional de Creadores y al Royal Court Theatre de Londres, es el autor de Insomnio y medianoche. / GUADALAJARA, JALISCO (20/NOV/2012).- Edgar Chías es la muestra de que la experiencia actoral puede cambiar profundamente el lenguaje escénico a partir de la dramaturgia. Actor, dramaturgo, traductor, crítico. Chías pertenece al Sistema Nacional de Creadores y al Royal Court Theatre de Londres, es el autor de Insomnio y medianoche, El cielo en la piel y Crack. El crítico de teatro Fernando de Ita lo destaca como miembro de la sexta generación de dramaturgos después de Rodolfo Usigli. El autor y Legom armaron en Querétaro la Muestra Nacional de la Joven Dramaturgia en un intento de impulsar una nueva escritura escénica en el 2003. La crítica Luz Emilia Aguilar Zinzer lo subraya como “uno de los más interesantes dramatugos, por la solidez de sus construcciones, la audacia y variedad de su experimentación”. Presentó Oscuro, bajo la dirección de Marco Vieyra en la Muestra Nacional de Teatro que se lleva a cabo en San Luis Potosí y que termina el próximo 17. Oscuro es una versión libérrima del Otelo de William Shakespeare. Anteriormente había hecho mancuerna con el creador tapatío en Circo para bobos (2001) y Telefonemas (2004). Cierra pues este 2012 con funciones de Disertaciones sobre un charco, así tambien con la invitación expresa de España para llevar Ternura suite en el XIII Festival Escena Contemporánea de Madrid. —¿Cómo te fue con la experiencia de Oscuro? ¿porqué un clásico? — Oscuro es una lectura que traslada la maquinaria de la historia shakespeareana al contexto nacional. Oscuro es una lectura de Otelo desde el refinado poder de la economía delincuente que lidera en estas tierras. Es una obra que trabaja desde lo implícito. Un formato de cámara y un sistema alusivo a la realidad inmediata le vendrían muy bien. Pero Marco Vieyra tenía en mente un espectáculo, una fórmula muy visual, con actores mediáticamente visibles, y con un formato muy grande. El resultado es Oscuro, una obra extraña que lucha por conciliar el espectáculo con la intimidad, la pirotecnia con discusiones con líneas conflictivas no evidentes. Ha sido una muy buena experiencia, creo que ambos hemos aprendido mucho. — Legom, Cárcamo, Ricaño, Chías... ¿cuál es la salud de la dramaturgia nacional? —Pienso que es un buen momento para la dramaturgia nacional, y también para el teatro. Se escribe mucho, cada vez mejor. Los procesos pedagógicos plantean preguntas más certeras, de mayor alcance(...) Los espacios de exhibición de la dramaturgia nacional no solo aumentan sino que se afianzan y se diversifican. La presencia de los autores nacionales en foros extranjeros es más frecuente, casi natural. Así las cosas, me parece que establecemos un diálogo sustancioso con la escritura teatral contemporánea y que incluso podemos aportar a las discusiones de orden creativo y teórico. Digo que la dramaturgia nacional atraviesa por un momento de efervescencia. Se escribe mucho, algunos escriben cada vez mejor. Y se dialoga de otro modo con los creadores escénicos. Incluso la figura del creador ahora es mixta: directores que escriben, autores que dirigen, en todos los casos algunos de estos creadores mixtos también actúan, en fin, la contaminación de saberes me parece saludable. El teatro también atraviesa un buen momento. Muchos de nuestros creadores han propuesto espectáculos inquietantes, rompedores, decisivos para la escena contemporánea del país, y no solamente. También se derraman fuera de las fronteras. Curiosamente, las escrituras más anómalas y los espectáculos menos ortodoxos son los que han tenido mayor salida. Y puesto que hemos sido capaces de eso, de la anomalía en la escritura y de apartarnos de la ortodoxia del teatro, me parece que este es un buen momento. —¿Por qué escribir teatro en un país tan emergente? —No me parece que sea un país “tan emergente”. Su historia es breve, pero es densa, diversa, interesante. Quizá la pregunta sea ¿por qué hacer teatro en un país en el que a las instituciones no les interesa la cultura? A lo que respondería que justamente porque el teatro no se hace para las instituciones, o porque se hace contra las instituciones es que tiene sentido hacerlo. O quizá la pregunta pueda ser, ¿por qué escribir teatro en un país en el que los sistemas de representación (sobre todo los de representación política) han colapsado? ¿por qué hacer teatro en un país en el que la representación política es una farsa desastrosa y las instituciones son un burdo simulacro? ¿para qué imitarlos, para qué representar una realidad colapsada? A lo que respondería que tiene sentido hacer teatro porque en el teatro no todo es farsas desastrosas ni imitaciones ni simulacros. Tiene sentido hacer teatro porque es una construcción que funciona. El teatro no imita a la realidad, no tiene necesidad de hacerlo, porque desde el teatro puede fundarse, aunque sea sólo como una idea, la posibilidad de una realidad otra, funcional, que emane de la comunidad. Tiene sentido hacer teatro porque el teatro, ahora, aquí, puede prestarle estructuras de orden a la realidad. —¿No está muy manoseado el término de narraturgia y biodrama? —Quizá sí, pero no son míos, así es que me da igual (...) Me parece que no se entienden a fondo y que eso genera resistencias, hay quienes practican con mucha eficacia la narración escénica y el biodrama, son pocos y nos han dado obras espléndidas, la mayoría imita torpe e irresponsablemente los procesos exitosos de esos pocos, sin haberse planteado las preguntas específicas que dieron origen a dichos procedimientos, ¿el resultado? obras mediocres, espectadores enojados, términos muy manoseados —Viene la FIL Chile ¿qué opinas del teatro chileno y de directores como Guillermo Calderón? —Calderón es un autor interesante, pero no es el único, quizá haya que leer teatro chileno contemporáneo, desde Alejandro Sieveking hasta Luis Barrales, pasando por Marco Antonio de la Parra, Benjamín Galemiri y algunos otros. Por otro lado, conozco poco del teatro chileno, pero me parece que tienen un gran festival internacional -Santiago a Mil- y desde luego Calderón y Teatro Cinema son representantes con mucha aceptación y visibilidad. —¿Cómo hacer una dramaturgia poderosa? —Bueno, para hacer dramaturgia y literatura y artes poderosas, necesitaríamos un país que no fuera dirigido por idiotas. FRASE"Calderón es interesante, pero no es el único, quizá haya que leer teatro chileno contemporáneo, desde Sieveking hasta Barrales y De la Parra "Edgar Chías, dramaturgo Temas Artes Escénicas Teatro Lee También Lista de conciertos en Guadalajara que están al 2x1 en Ticketmaster OFJ prepara su tercera temporada llena de sorpresas y alma jalisciense Benny Ibarra “nace una vez más” en Guadalajara El Festín de los Muñecos cumple 20 años; anuncian el cierre de un ciclo Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones