Domingo, 12 de Octubre 2025
Cultura | ''Adolescencia y otras cuentas pendientes'' es el nuevo libro del poeta jalisciense

De Aguinaga: moléculas de la realidad

''Adolescencia y otras cuentas pendientes'' es el nuevo libro del reconocido poeta jalisciense

Por: EL INFORMADOR

''Los temas a lo que eventualmente me acaban conduciendo mis poemas son cada vez más pequeños pasajes de la vida cotidiana''.  /

''Los temas a lo que eventualmente me acaban conduciendo mis poemas son cada vez más pequeños pasajes de la vida cotidiana''. /

GUADALAJARA, JALISCO (02/ENE/2012).- “Coincido, con alguna objeción, en que la vida / se va en un parpadeo. / Los años vuelan y pasan las generaciones / y uno lo admite porque sí, / con la mirada fija en ese tránsito. / El tiempo –nos han dicho- / no sabe más que irse, / pero también está frente a nosotros / como un caballo a media carretera”, dice el poema “Otra vez con lo mismo”, del libro Adolescencia y otras cuentas pendientes, de Luis Vicente de Aguinaga, quien hace 25 años escribió sus primeros versos, unos que describían el caos y el fin y que ahora recuerda a propósito de su reciente trabajo, editado por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta).

De Aguinaga cumplió 40 años y es el tiempo de reconciliarse con su adolescencia, una que no le gustaba tanto, asegura el poeta en la sala de su casa, donde hay un librero, discos compactos, un piano y una batería, que llama la atención por su pequeño tamaño, es de su hijo que quiere ser músico.

El poeta dice que pensó agrupar sus poemas en un título donde la palabra adolescencia estuviera presente. “Excavando un poco más en ese material, que en este poema me había sido dado explorar, me di cuenta que no era tanto un asunto de cierta edad, la edad adolescente, sino más bien del ajuste de cuentas, que es una idea que me atrae mucho desde hace varios años”.

Un fragmento del poema que le da nombre al libro dice: “No parece mentira / que pasen veinte o veinticinco años: parece la más fiel de las verdades”. De Aguinaga explica que casi todos sus libros buscan hacer un corte de caja, “como en un momento dado se cierra el escritorio y se cierra lo que hay”.

El autor nacido en Guadalajara, en 1971, recuerda que en su cumpleaños número 15 escribió su primer poema. “Desde aquella primera vez, y hasta ahora, escribir poemas no es para mí un acto de voluntad, en todo caso no comienza siéndolo, es más bien una especie de conminación que me viene dada”.

Un cuarto de siglo es una fecha que vale la pena recordar, aunque no se celebre, “aunque es un tema que no me parece que tenga que ser relevante para nadie, sino para mí; pero lo digo porque en este momento me resultaba bastante fácil remitirme a ese punto, y a lo que pasa conmigo a los 15 años. Uno se reconoce en lo que fue, pero también percibe lo que ya no es de aquél”.

De Aguinaga dice que su madurez la ha adquirido reconciliándose con el adolescente que fue. “En  los primeros años de mi juventud, es decir apenas pasando mi adolescencia, el adolescente que había sido no me gustaba, no me era muy simpático. Emprendí el camino de la edad adulta en conflicto con el adolescente que me había tocado ser, de modo que conforme pasaron los años comencé a percibir la necesidad de reconciliarme conmigo mismo como adolescente”.

— ¿Cuál fue el tema del primer poema? ¿Aún lo recuerda?

— Sí. Era un poema bastante terrible. Yo escribía una poesía muy apocalíptica, en cierta forma tremendista. No tuve una formación en la poesía clásica, esa formación me la fui procurando a partir de que haber empezado a escribir poesía. Cuando empecé con esa vocación, conocí mejor una tradición, que me fue dando herramientas para escribir y para resolver los problemas que me daba escribir.

Mis primeros poemas no eran en versos medidos o rimados, ni me interesaba en realidad. Ése primer poema lo perdí, pero tampoco lo conservé con mucho interés, se publicó en una revista de la Prepa 5. Era una cosa muy apocalíptica.

— ¿Cómo llegó a definirse como poeta?

— Tratando de no meter tanto las manos, es decir aceptando que en mi caso los poemas no nacen sobre un tema, del que quiera escribir, sino de un ritmo, que se manifiesta en primera instancia en una o dos frases, que anoto por ahí  y luego retomo.

En mi caso, el detonador de la composición de un poema no es temático, sino prosódico, es decir que viene dado por la forma de decir las frases.

Los temas a lo que eventualmente me acaban conduciendo mis poemas son cada vez más pequeños pasajes de la vida cotidiana, en los que puede ocurrir de todo, pero siempre bajo la forma de una experiencia específica. Y por experiencia específica no me refiero a la experiencia del amor en general, sino más detalladamente a la sensación de cruzar una mirada con alguien, como una molécula de realidad, ahí me siento más en materia.  

— ¿Cuáles palabras en el lenguaje están desgastadas?  Y ¿cuáles tienen vivacidad?


— En general las palabras abstractas no es que se desgasten con el uso, sino que nacen desgatadas porque son el resultado precisamente de un proceso que acaba la parte sensorial e imaginaria de las palabras. Por ejemplo, la palabra soledad,  yo la tengo que traducir a mi experiencia para saber lo que significa, pero como tal significa una generalidad, que es válida para todo mundo, pero no dice nada específico acerca de nadie. En un poema de mi libro anterior digo: ‘entre la soledad y estar solo, escojo lo segundo”, es decir, estar solo no porque quiera estar solo, sino en cuanto a la calidad de la experiencia, porque la soledad es una abstracción, mientras estar solo es una experiencia viva.

FRASE

"
Un placer que se vive conociendo la vida hacia dentro y no hacia afuera. La fidelidad tiene que ver con esa reconciliación con uno mismo en su recogimiento y no en su expansión "
Luis Vicente de Aguinaga,

poeta.

PERFIL
El poeta


Luis Vicente de Aguinaga nació en Guadalajara, en 1971. Es doctor en Letras románticas por la Universidad Pau Valèry de Montpellier y es miembro del Sistema Nacional de Investigadores y profesor de la Universidad de Guadalajara.

Entre sus libros destacan: Noctambulario, Nombre, Piedras hundidas en la piedra, El agua circular, el fuego, Cien  tus ojos, Por una vez contra el otoño y Fractura expuesta. Ha ganado el Premio Nacional de Poesía Efraín Huerta, el de Poesía de Aguascalientes y el de Ensayo Joven José Vasconcelos.

CUESTIONARIO DE PROUST
“Me hace reír todo lo que hacen los políticos por parecer agradables”


— ¿Cuál es su idea de la felicidad perfecta?

—La vida real

— ¿Cuál es su miedo más grande?

—Cuando era soltero, el miedo a perder la razón. Ahora que soy padre de familia, más bien es el miedo a los riesgos que puedan correr mis hijos o mi esposa.

— ¿Cuál es el rasgo que más deplora de sí mismo?

—Los asomos de egolatría, que llego a tener.

— ¿Cuál es el rasgo que más deplora en otras personas?

—La egolatría.

— ¿Cuál ha sido su mayor atrevimiento en la vida?

—Irme de México. Cuando me fui a estudiar al extranjero, me costó atreverme.

— ¿Cuál considera que es la virtud más sobrevalorada?

—La inteligencia irónica.  

— ¿Qué le disgusta de su apariencia?

—Ya estoy bastante reconciliado con mi cuerpo, antes era muy cruel con mi delgadez, que llega a ser un tanto exagerada.

— ¿Cuáles son las palabras que más usa?

Nunca me lo había preguntado –risas-. Cuando voy manejando insultos, sobre todo si voy solo. No sé… Tal vez sea la palabra no.

— ¿Cuál considera que es su estado mental actual?

—Supongo que inestable, dadas las dudas, -risas-. Lucho contra los cambios bruscos de ánimo, al grado que lucho tanto que las personas que me rodean creen que soy anormalmente estable. Visto desde afuera mi estado es de aparente estabilidad, pero desde adentro es de bruscas irrupciones de diferentes estados de ánimo.

— ¿Cuál es su posesión más preciada?

—Soy muy apegado a los objetos y me cuesta trabajo escoger a alguno. Tengo una guitarra eléctrica, que me regaló mi esposa. En general, lo que me ha regalado ella, lo atesoro.

— ¿Cuál es la peor miseria del mundo?

—La incapacidad para resolver conflictos. Esa crisis, que se generalizó en México en los últimos años, de recurso inmediato a la violencia, es sumamente miserable.

— ¿Hay un personaje histórico con el que se identifique?

—Con el que me identifique no, pero que admire sí. De la historia de México, admiro mucho a ese trío de grandes hombres, que fueron Morelos, Juárez y Cárdenas.  Y si fueran cuatro, Zapata.

— ¿Cuál es el rasgo que más le gusta en una mujer?


—El buen humor y la generosidad me conmueven en mujeres y en hombres.

– ¿Hay personaje de ficción con el que se identifique?

—Me identifiqué muchos años con un personaje de una novela de Juan Goytisolo, que se llama Paisajes después de la batalla, que incluso es la novela sobre la cual hice mi tesis de doctorado, que es un personaje lleno de manías, al mismo tiempo ermitaño y ansioso de estar recorriendo la ciudad. No se llama de ninguna forma, es el mismo Juan Goytisolo y alguien más.  

— ¿Cómo le gustaría morir?


—No dándome cuenta.

— ¿Tiene apodos?

—Tito.

— ¿Cuándo y dónde es feliz?

—En el mar soy feliz. De viaje en general soy feliz y cuando han nacido mis hijos. La experiencia de mi familia, a partir de que han nacido mis hijos me ha dado muchos de esos momentos, que sí estaban antes, pero ahora es diferente.  

— ¿Qué o quién es el amor de su vida?

—El amor de mi vida es Tere, mi esposa.

— ¿Cuándo miente?


—Cuando me preguntan quién es el amor de vida y no incluyó a mis hijos –risas-.

— ¿Cuál es su idea de la muerte?

—Es la desaparición total.

— ¿Qué no perdonaría?

—La crueldad.

— ¿Qué le hace reír?

—Me hacen reír mucho las ínfulas y todo lo que hacen políticos por parecer agradables, me divierte mucho.  

— ¿Qué le hace llorar?

—A estas alturas muchas cosas –risas-. Me hace llorar la ternura de la gente y la convicción de alguien que pelea serenamente por lo que cree bueno. También me hace llorar, de tristeza, la desgracia ajena.

— ¿Cuál considera que ha sido su mayor logro?

—Mi mayor logro, en lo personal, es poder formar parte de una familia. Y en lo profesional, me satisface mucho dar clases y enseñar.

– ¿Cuál considera que es un buen insulto?


—Eso no me lo preguntes –risas-. Soy partidario de los insultos. Para mí, el insulto espontáneo son del tipo de: hijo de tu puta madre, eso es lo más lejos que se puede llegar.

— ¿Cuál es su idea de la fidelidad?

—La de un placer que se vive conociendo la vida hacia dentro y no hacia fuera. La fidelidad tiene que ver con esa reconciliación con uno mismo en su recogimiento y no en su expansión.

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