Cultura | Homenaje al protector del patrimonio cultural Cama Villafranco, pionero de la restauración El español radicado en México sentó las bases de esta disciplina en Latinoamérica y es uno de los fundadores de la ENCRyM Por: EL INFORMADOR 4 de diciembre de 2010 - 01:26 hs Jaime Cama Villafranca recibió un homenaje por parte del Instituto Nacional de Antropología e Historia. A. HINOJOSA / CIUDAD DE MÉXICO (04/DIC/2010).- La Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía (ENCRyM) festejó ayer a Jaime Cama Villafranca, por ser uno de los fundadores de esa institución educativa y por sus más de tres décadas como docente y especialista en la restauración en México. El reconocimiento público obedeció también a que este personaje sentó las bases de la restauración moderna en México y a lo largo de más de 40 años ha dejado una huella profunda y un marco de referencia indeleble. Durante la ceremonia se destacó que en México no se puede hablar sobre esta disciplina sin hacer referencia a Jaime Cama Villafranca, quien a mediados de los años 60 comenzó a demostrar un fuerte interés sobre la conservación del vasto patrimonio cultural de México. Los especialistas Salvador Díaz Berrio Fernánmdez y Carlos Villaseñor coincidieron en señalar que la visión, preparación y esfuerzo de Cama Villafranca sirvieron como el cimiento para que se iniciara la formación de restauradores en México y Latinoamérica. Nacido en Barcelona, España, en 1933, el homenajeado llegó a México para realizar estudios superiores en la Escuela Nacional de Ingeniería, sin embargo, sus inquietudes artísticas lo llevaron a estudiar pintura, joyería y esmalte. En 1975 se incorporó al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) como restaurador y docente del Centro de Investigación y de Conservación del Patrimonio Artístico “Paul Coremans”. Díaz y Villaseñor recordaron que en Latinoamérica el profesor ha coordinado grandes proyectos de restauración y por esa experiencia ha sentado las bases teóricas de la Escuela Mexicana de Restauración. También es firmante de la Carta del Restauro, de 1972, documento que asienta los criterios que regulan la profesión. Durante el encuentro, Cama Villafranca describió que en el fondo es un coleccionast y visitante asiduo a los mercados de chácharas y artesanías, por lo que, dice, es capaz de encontrar un tesoro dentro de un bote de basura. “Mi colección de joyería de plata merece un museo propio”. Los asistentes también destacaron que el español radicado en México, ex director de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía, es un crítico natural de todo lo que se hace. Pasión por México Jaime Cama Villafranca visitó Guadalajara en octubre para presentar un libro de Guadalupe Zepeda, quien fue su alumna y ahora es una de las peritos restauradoras más destacadas de la ciudad. En aquella charla, el especialista relató que los restauradores tienen la capacidad de ver detrás de la mugre e incluso de encontrar los secretos más ocultos de este país, el cual no deja de sorprenderlo. Cama Villafranca llegó a México en 1942 en el buque Nyasa junto con su familia expulsada de Barcelona por el franquismo. Ahora, es uno de los restauradores más reconocidos de Latinoamérica. A más de cuatro décadas de recorrer las profundidades de este país, hay una idea que le ronda por la cabeza en estos tiempos: “Si en el pasado México pudo construir todo lo que construyó, por qué en el presente no puede hacerlo”. En su opinión, a cuatro décadas de haber incursionado en esta disciplina, señala que actualmente la restauración está inmersa en “un problema político. El tema es quién paga las intervenciones al patrimonio cultural. En una ocasión se transformó una capilla de manera inadecuada y al reclamarle al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) la respuesta fue que no había discusión porque las autoridades municipales habían puesto el dinero. ¿Qué pasa con esta autoridad que debería ser rectora? Lo correcto era que el INAH dialogara, dijera que no se podía aceptar. El problema es que el diálogo está perdido porque tenemos gente que desde el poder decide y que no entiende de patrimonio cultural”. —¿A qué se le ha dado prioridad en la restauración? —Es producto de una presión social. Y la política que se ha seguido es involucrar a la comunidad, porque son los herederos de este patrimonio. Y resalto que México es uno de los países que más gasta en restauración en el mundo. Que necesitamos más, sí, porque tenemos más que lo que tienen otros países. —¿Cómo ha cambiado el rostro del país con la restauración del patrimonio cultural? —Un momento importante es la creación del INAH en 1939. Cuando fui a la primaria, México no era un país multiétnico y pluricultural. Con el tiempo, la Constitución declara que somos un país pluricultural. Estamos hablando de la década de 1940, son apenas 60 años en la historia de un país y es de una velocidad enorme. Las comunidades indígenas, aunque no se les dé todo lo que necesiten y merecen, ya no se ven desde el mismo ángulo, ya no son los esclavos. Gracias a la investigación antro —¿Cómo es que se enamora de esta profesión? —Tengo un problema de base, no soy mexicano. Sí soy, pues, pero nací en Barcelona en 1933. Con el franquismo, México acoge a mi familia. Y entonces hice una especie de compromiso interno por devolverle algo a este país. Ahora ya tengo 45 años en esto. ¿Qué me deja la restauración? La sensación de placer de lo bien hecho. —¿Cambió su manera de entender México? —Por supuesto. Si uno no viaja por México, si uno no trata de resolver los problemas viendo la situación de cada lugar, el concepto del país es distinto. Yo no puedo entender cómo nuestros políticos nos dicen que hay 150 mil millones de dólares de excedentes de petróleo y no los invierten en resolver la miseria, porque la que se vive en este país es inhumana, inmoral. PerfilEl coleccionista Jaime Cama Villafranca (Barcelona, 1933) vive en México desde 1942. Estudió Ingeniería Eléctrica en la UNAM, pero su rumbo cambió cuando participó en el rescate del templo de Santo Domingo, en Oaxaca, donde ayudó a limpiar muros. Obtuvo una beca de restauración en París y trabajó durante tres años en el Museo Louvre. En Italia tomó otro curso en esta disciplina y años después volvió a México. En 1964 participó en la creación de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración, y Museografía “Manuel del Castillo Negrete”, de la cual llegó a ser director. Ha participado en algunos proyectos de restauración como Tetela del Volcán, el Palacio de Tetita en Teotihuacán, el rescate de la máscara funeraria del rostro del rey maya Pakal II, en Palenque, el mural El canto y la música de Rufino Tamayo y los murales de La Moreña (La Barca, Jalisco). Temas INAH Patrimonio Lee También ¿Qué día es la Romería 2025 en Guadalajara? México y EU siguen colaboración para recuperar bienes culturales Reconocen legado de Salvador de Alba Martín en el patrimonio cultural de Jalisco El platillo tradicional de Jalisco que todos deberían probar, según la IA Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones