Lunes, 13 de Octubre 2025
Cultura | Un minucioso proceso de restauración

Atenderá INAH fragmentos de retablos de Yucatán

De manera preliminar a la intervención se da coherencia a los fragmentos, con el objeto de determinar cuál corresponde con cuál

Por: SUN

Más de 250 fragmentos de retablos, nichos, ornamentos y esculturas, testimonios de la destrucción que sufrió la Catedral. EL UNIVERSAL  /

Más de 250 fragmentos de retablos, nichos, ornamentos y esculturas, testimonios de la destrucción que sufrió la Catedral. EL UNIVERSAL /

CIUDAD DE MÉXICO (03/ENE/2013).- Más de 250 fragmentos de retablos, nichos, ornamentos y esculturas, testimonios de la destrucción que sufrió la catedral de Mérida hace casi 100 años, durante la Revolución Mexicana, serán sometidos a un minucioso proceso de restauración, a fin de integrarlos al nuevo discurso museográfico del Museo Regional de Antropología de Yucatán “Palacio Cantón”.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Antropología e Historia, las piezas, que se exhibirán por primera vez en dicho recinto, custodiado por el propio INAH, datan de los siglos XVII y XVIII y destacan por su predominante estilo barroco.

La restauradora Giovana Jaspersen, responsable del proyecto, dijo que de manera preliminar a la intervención “se da coherencia a los fragmentos, con el objeto de determinar cuál corresponde con cuál, conocer su estado de conservación y saber qué partes tienen potencial para ser incluidas en el discurso curatorial del Palacio Cantón”.

También, dijo, se realiza el registro fotográfico y escrito de los objetos, además de la investigación histórica para identificar su procedencia o recuperar aspectos de su devenir.

Será en la etapa final del estudio cuando se determinará qué piezas serán sometidas a una restauración integral, acotó la especialista del Centro INAH-Yucatán.
Recordó que “en 1915 hubo una fuerte destrucción en la catedral de Mérida debido al conflicto entre la Iglesia y los revolucionarios; los rebeldes irrumpieron en el templo y destruyeron retablos, decapitaron esculturas y prendieron fuego al Altar Mayor”.

“Se sabe —continuó— que algunas familias yucatecas tomaron varios de esos restos para hacer muebles, y otros más fueron llevados a la bodega de un museo, posteriormente, tales elementos fueron adaptados para exponerlos en el recinto, dicho armado se hizo sin coherencia ni sentido alguno”.

El conjunto colonial de restos de retablos, ornamentos, esculturas y nichos, se integra en total de 252 fragmentos de madera de variadas proporciones, que van desde los 3 centímetros hasta los 3 metros de largo.

Algunos vestigios poseen decoraciones en hoja de oro, característico de la época barroca en México, “aunque en el caso de Yucatán estilísticamente es muy diferente al centro del país, ya que es más sobrio y juega más con los fondos lisos policromados”, refirió la restauradora del INAH.

La mayoría de los elementos presentan motivos de plantas y flores que se entrelazan con algunos frutos, también hay columnas salomónicas (forma helicoidal) y de fuste liso.
En el caso de las esculturas se tienen registradas cinco sin cabeza: un Cristo, dos vírgenes y las dos restantes no se han podido identificar porque carecen de atributos.
A fin de poder hacer asociaciones de las esculturas, identificarlas y saber, quizá, a que retablo pertenecieron, la restauradora Giovana Jaspersen indicó que se efectúa un proceso de documentación, mediante el cual se buscan imágenes de la catedral de Mérida antes de la destrucción.

Hasta el momento, adelantó, se ha determinado preliminarmente que provienen de cinco altares distintos, la mayoría de la catedral, “pero no podemos descartar que algunos pertenezcan a otros templos, eso se sabrá con el avance de la investigación”.

Respecto al estado de conservación de los fragmentos, la especialista especificó que las policromías presentan deterioro por las malas condiciones de resguardo que tuvieron, además de afectaciones causadas por las modificaciones y armado del que fueron objeto las piezas, en la segunda década del siglo pasado.

En lo que toca a la restauración, Giovana Jaspersen consideró que comenzará en los primeros meses de este año, cuya tarea implicará el desarrollo de procesos generales de intervención, como limpieza, consolidación, fijado de policromía inestable, eliminación de algunos repintes y reposición de faltantes.

“Por el momento no podemos asegurar si vamos a armar algo o no, sabemos que hay elementos de los que hay un mayor número de piezas, por ejemplo de un altar tenemos 38 fragmentos (sin contar las columnas), sin embargo, no podemos estar seguros que se trata de uno o dos con características muy similares.

“En cuanto a la exhibición de las piezas, lo que en realidad nos interesa es mostrar las dos historias: la relativa al arte en madera del periodo virreinal, y otra sobre el devenir de los objetos mismos y la destrucción de la que fueron objeto hace casi cien años”, concluyó la especialista del INAH.

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