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Miércoles, 19 de Diciembre 2018

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Un vistazo a los Juegos Florales de Zapotlán El Grande

Ricardo Sigala publica este libro que recolecta lo mejor del certamen de poesía

Por: Jorge Pérez

Celebración. El trabajo ve la luz en el marco del centenario del nacimiento de Juan José Arreola.

Celebración. El trabajo ve la luz en el marco del centenario del nacimiento de Juan José Arreola.

Este septiembre se publicó “La cristalina superficie del silencio: muestra de los Juegos Florales de Zapotlán el Grande”, trabajo de Ricardo Sigala bajo el sello editorial Arlequín. El libro recoge los textos triunfantes de este certamen de poesía, del cual el escritor y académico de la UdeG platicó: “El proyecto es una idea muy vieja que muchas personas habían pensado aquí en Ciudad Guzmán. Recuerdo que hace 15, 20 años, Miltón Peralta tenía la inquietud de hacer una recopilación de los poemas ganadores. Siempre era un proyecto que se quedaba allí. Implica mucho trabajo. Este año con el centenario de Arreola, Miltón Peralta con el presidente interino de Zapotlán (Juan Manuel Figueroa) prendieron de nuevo esta mecha. Me buscaron para proponerme hacer este trabajo. También a Felipe Ponce para que fuera el editor. Quisimos aprovechar la oportunidad de tener varias instancias interesadas”.

El resultado es un avance, pues todavía quedan pendientes de investigar y descubrir a autores que ganaron los Juegos Florales. Por ello rescatar este pedazo de historia literaria tiene “Una importancia que puede manifestarse en varias direcciones: uno muy simplemente, recuperar la historia. La regional y cultural, la microhistoria. Eso es una justificación en sí. Es importante recordar la idea de los juegos florales, heredada de la Europa catalana, francesa, incluso valenciana. Está relacionada con la identidad de los pueblos, desde ese punto de vista es importante”. Estos Juegos Florales son de los más antiguos del país, con 76 años. A lo largo de los años “Tenemos a algunos ganadores emblemáticos de este concurso: Juan José Arreola. En su última edición ganó Balam Rodrigo, en los noventa lo ganó Luis Armenta Malpica”.

A propósito del más reciente ganador, Balam Rodrigo (también ganador del Premio Aguascalientes), Sigala dijo: “Formé parte del jurado: fue interesante que no tuvimos que hacer una deliberación, defensas de algún trabajo. No hubo desacuerdo ni necesidad de hacer una deliberación prolongada. Teníamos varios finalistas y este ganador: se reconoce un oficio, un trabajo poético muy bien elaborado. Lo que nos llama la atención como jurados es el manejo importante de la imagen asociada a símbolos que se construyen a través del poema. Nos llamó la atención el ritmo torrencial del texto. El tema quizá fue algo que nos hizo ruido: trata de la muerte, del suicidio de Alfonsina Storni, que se ha convertido en un lugar común, pero es muy bien tratado, superado. Se convierte en un tema muy bien logrado a partir del oficio, de la técnica, de los recursos”.

El libro publicado con los textos históricos del certamen es una especie de radiografía de la evolución de la poesía en la región. Del tema, Ricardo apuntó: “He identificado tres etapas que tienen que ver con los temas, con los tratamientos. También con el tipo de organización que se tiene. Hay una primera época, quizá le podemos llamar de la fundación. Son los años cuarenta y cincuenta, con un texto un tanto tradicional, en ocasiones medido y rimado. Con temas, sobre todo, nacionalistas, cívicos, más o menos íntimos. Es la característica dominante. Entre los sesenta y noventa, la época árida de información, lo que tenemos pendiente. Nos encontramos con temas nacionalistas, un poco, con un toque de poesía social tal vez, con poesía orientada a las causas sociales. En el siglo XXI, la época más documentada y más constante (desde 2001 a la fecha se ha convocado ininterrumpidamente). Allí documentamos una poesía más contemporánea, básicamente verso libre, con temas muy variados, con una tendencia muy fuerte a evidenciar la violencia que se vive. También hay una poesía personal, íntima, erótica, que caracteriza a las nuevas tendencias en la poesía. Y una actitud muy fresca en los autores ganadores recientes”.

Inéditos de Arreola

Para los seguidores de la obra de Juan José Arreola, esta publicación guarda dos joyas: un poema y un ensayo poético, muchas veces olvidados: “No solo es difícil conseguirlos, muchos de los lectores de Arreola ni siquiera conocen su existencia. El poema con el que ganó quizá es el más conocido: Oda a Zapotlán con canto a Clemente Orozco. Es un poema dirigido a la tierra, telúrico, que se confunde con la imagen de Orozco. Me llama la atención que en ese poema hay algunos guiños, algunas frases que se retomarán en el próximo año, en el texto introductorio a Confabulario: habla que Arreola pensaba estas ideas. Vincular la tierra, el volcán. En este poema como si fuese un ejercicio de búsqueda de algunos elementos que se convertirán en típicos, emblemáticos, de ese texto de Arreola”.

Sobre el otro texto, publicado el plaquette tras la primera edición de los Juegos Florales en 1942, Ricardo agregó: “Es el prólogo, escrito en diciembre de 1942, Poesía: sentimiento, publicado en la plaquette que se editó con los autores ganadores y algunos otros. Se publicó en el 43. Es uno de los primeros textos publicados por Arreola. Han documentado que publicó en el Diario El Vigía, en enero de 1941, un cuento. Después hay un salto hasta Revista Eros. Es un texto intermedio del cual poca gente habla. Aquí lo recuperamos íntegro para que los lectores y estudiosos tengan acceso a él. Vale la pena tener a un Arreola del año 42, con 23 o 24 años. Nos muestra ideas claras de la poesía, su rol en la sociedad, la significación del poeta dentro de la cultura. Podemos percibir a un joven Arreola ya muy cultivado, con referencias a la historia de la civilización. El texto en sí es una justificación para el libro”.

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