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Domingo, 21 de Abril 2019

Suplementos

Del palacio a la playa en Portugal

Los alrededores de Lisboa, capital portuguesa, ofrecen a los turistas otros atractivos muy distintos a los que se encuentran en la urbe. Desde un tour lleno de historia y arquitectura, la foto del “fin del continente” o simplemente el placer de encontrarse en la playa. Todo a tan sólo una media hora de Lisboa.

Por: Jorge Pérez

Cabo da Roca, el punto más occidental del continente europeo.

Cabo da Roca, el punto más occidental del continente europeo. Copyright 2006 PerfectProof

El balneario natural Azenhas do Mar.

El balneario natural Azenhas do Mar. Copyright 2006 PerfectProof

Arquitectura y naturaleza

Sintra, todavía parte del área metropolitana, tiene un secreto muy valioso para los visitantes: el Palacio da Pena. Construido en el siglo XIX, su estilo arquitectónico es un reflejo del crisol cultural del país, al confluir desde la mitología grecolatina hasta los rasgos árabes en los acabados. Como buen inmueble portugués, en sus paredes también se aprecian los famosos azulejos lusos, toda una tradición. En términos precisos, las influencias que más se aprecian en el palacio son el morisco y manuelino, con un espíritu que representa el romanticismo portugués. El parque y palacio fueron construidos por Fernando II, rey consorte de Doña María II, la reina.

Los antecedentes del palacio se remontan a la edad media, pues en ese lugar ya se veneraba a Nuestra Señora de la Pena, desde el siglo XII. Hacia el siglo XVI se fundó el monasterio, que sufrió grandes daños por el terremoto de 1755 (el mismo que inspiró a Voltaire su Cándido). Fue en 1838 cuando el rey Fernando II se apropió del terreno, con una reconstrucción que duró hasta 1854.

El exterior ostenta un variado y colorido que va del amarillo al rojo, contrastando con el color natural de la cantera con la que se construyó. Adornando la vista por fuera está el escudo de armas de la familia real, además de varias gárgolas que previenen de la entrada a los forasteros. La más vistosa es el tritón justo sobre una de las puertas principales.

Al interior el recorrido nos lleva por los salones del recinto que habitó la extinta realeza de Portugal. En sus terrazas superiores es desde donde mejor se aprecia el paisaje, lleno de una gran gama de verdes.

Antes de llegar al palacio hay que recorrer un sendero bastante particular. Gracias a que se encuentra en un enclave, el parque donde se ubica el palacio cuenta con un microclima que le permitió a la familia real poblar el terreno con una gran diversidad de vegetación proveniente de todas las regiones del planeta.

Fue cuando se decretó el fin del reinado y la implantación de la República, en 1910, el Palacio da Pena adquirió su vocación actual de museo. En 1995 la Unesco enlistó la Sierra de Sintra, sede del parque y el Palacio da Pena, como Paisaje Cultural Patrimonio de la Humanidad.

Alberca natural junto al Mar

Si bien es imposible sumergirse en el mar desde Cabo da Roca, el tour a las afueras de Lisboa tiene otra opción, mucho menos trágica y más vacacional: Azenhas do Mar. Un balneario natural justo en la costa, con una alberca natural (literalmente, cuando sube la marea se unifica con el mar). En el sitio hay también un restaurante para pasar el rato, además de la opción de tirarse en la arena para tomar el Sol y ver el día pasar.

En este recorrido propuesto Azenhas do Mar es el punto más al Norte. Por horario, la primera parada es mejor que sea en Sintra, para luego ir a Azenhas do Mar y terminar con el atardecer en Cabo da Roca.

El fin de la Tierra

En el mapa es el punto más a la izquierda de Europa, no solo la continental, pues también se aleja más allá de las Islas Británicas. Es Cabo da Roca, “el punto más occidental del continente europeo”, reza la plaza que da la bienvenida a la gente. El tono poético lo aporta Luís de Camões, el poeta clásico del idioma portugués: “Aquí… donde la tierra se acaba y el mar comienza”. No es para menos, pues Camões es el artífice de Los lusiadas, la epopeya nacional.

Este punto turístico es la frontera marítima con el Atlántico: hacia un lado se halla la infinidad del océano, hacia el otro un paisaje verde, no tan variado en su fauna como el de Palacio da Pena pero igualmente vistoso. El aviso es preciso: aunque la fotografía “llame”, los visitantes han de permanecer del lado de la cerca que separa el sendero del risco (y que culmina en las rocas donde estallan las olas del mar). Si no lo hacen, el gobierno los puede multar hasta por 300 euros, en el mejor de los casos: en el peor, los paseantes se unirían a la estadística de quienes caen al abismo, sin retorno.

LA LLEGADA

Disfruta de Portugal

Desde Guadalajara la manera más cómoda de llegar es por aire. Algunas aerolíneas que ofrecen el servicio desde nuestra ciudad son Aeroméxico, United y American.

El vuelo promedio desde Guadalajara a Lisboa es de 15 horas, y por lo regular se hace al menos una escala, ya sea en Ciudad de México o en alguna urbe de la Unión Americana.

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