Puede no ser para sorpresa de nadie que, dentro de la cultura y los costumbrismos mexicanos, prestar la tarjeta de crédito a amigos y familiares sea algo habitual. Sin embargo, hay hábitos que por más bienintencionados que sean, pueden representar un auténtico dolor de cabeza, ya que estos suelen traer consigo sanciones económicas muy altas y revisiones bien exhaustivas por parte del Servicio de Administración Tributaria (SAT).De cara a las declaraciones fiscales de febrero, en esta nota te contamos todo lo que advierte el SAT.Para empezar, el foco está puesto en usuarios de tarjetas de crédito emitidas por BBVA, Banamex y Santander. Hay que recordar que aunque una persona que no sea el titular disponga del plástico, las compras siempre se quedarán registradas con el nombre del segundo.Para el organismo, la regla es clarísima. Prestar una tarjeta de crédito supone la revisión fiscal siempre que el gasto registrado no coincida con el ingreso del contribuyente. No importa que la familia o amistad salde la deuda; para el SAT la responsabilidad recae en el titular. La institución es tajante con estos movimientos, se trata simple y llanamente de discrepancias fiscales, ante las cuales el SAT tiene plena facultad para arrancar auditorías y exigir una aclaración en regla.Resta considerar que las sanciones alcanzan hasta el 70% del monto no declarado, además de recargos, actualizaciones e intereses.Una vez que el SAT nota inconsistencias, abre un proceso en el que puede solicitar comprobantes, contratos o cualquier documento que justifique el origen de los recursos. Si el titular no logra demostrar que los gastos no corresponden a ingresos propios, el Servicio tiene la facultad de:*Mantente al día con las noticias, únete a nuestro canal de WhatsApp. AO