Antes de llegar a las manos de miles de usuarios del transporte público, la tarjeta conmemorativa del Mundial 2026 pasó por meses de bocetos, ajustes y decisiones. Lo que para muchos comenzó como un plástico para acceder al Metro, Metrobús, Cablebús o Ecobici, terminó convirtiéndose en un objeto que hoy buscan aficionados y coleccionistas en distintas estaciones de la Ciudad de México.Detrás del diseño está Kevin Cuevas, arquitecto egresado de la UNAM e ilustrador, quien recibió el encargo de crear la imagen con que la capital mexicana se sumaría a la celebración de la Copa Mundial de la FIFA 2026.En entrevista con EL UNIVERSAL, recordó que la propuesta llegó de forma inesperada. Al principio creyó que sería un proyecto más entre varios que suelen quedar únicamente en conversaciones. Sin embargo, la decisión ya estaba tomada."Ya tenían la decisión tomada, ya querían que la hiciera yo y, además, la querían prácticamente para ya; tenían prisa", explicó. Aunque el Mundial fue el punto de partida, Kevin decidió que el verdadero protagonista sería la Ciudad de México.Su propuesta tomó como figura principal a Coatlicue, un personaje que, explicó, le permitió representar la identidad de la capital desde otra perspectiva."Hay un texto de Edmundo O´Gorman que me gusta mucho porque te invita a ver específicamente esta pieza de Coatlicue de otra manera, a buscar belleza más allá de los cánones estéticos que heredamos de Europa [...] siento que también la Ciudad de México es un poco así. Es muy bella a su manera, pero tienes que verla con los ojos adecuados".A partir de esa idea, construyó la ilustración. La falda de serpientes de Coatlicue se transformó en la red de movilidad integrada, mientras que el Metro, Metrobús, Cablebús, Trolebús, RTP y las ciclovías recorren la imagen como parte de un mismo sistema.También integró elementos como el Ángel de la Independencia, el Palacio de Bellas Artes, la Torre Latinoamericana y la mascota Ajologol, además de flores representativas de la capital, como la flor de cempasúchil y la noche buena.Para el ilustrador, todos esos elementos tenían un objetivo común."Las ciudades somos nosotros, quienes las habitamos, nuestras historias, los encuentros que tenemos y los intercambios. Entonces esta celebración también es una manera de hacer ciudad". Más allá del reto creativo, el proyecto también implicó una responsabilidad. Kevin sabía que estaba interviniendo un objeto que millones de personas utilizan todos los días para trasladarse por la ciudad. Ese pensamiento lo acompañó durante gran parte del proceso."Modificar algo con lo que las personas están tan familiarizadas como la Tarjeta de Movilidad Integrada podía causar un poco de rechazo. Tenía miedo de que fueran a odiar la ilustración".Para evitar que el cambio resultara ajeno a los usuarios, decidió conservar la identidad visual de la tarjeta original."Si tú la ves junto a la otra tarjeta, son hermanitas, nada más", explicó. Después de meses trabajando únicamente con pruebas impresas, el ilustrador recibió por primera vez la versión final de la tarjeta."Muchos meses imaginé este pedacito de plástico, pero no lo había tenido en mis manos".Sin embargo, aseguró que el verdadero impacto llegó cuando comenzó a verla fuera de su estudio.Las publicaciones en redes sociales mostraban a personas recorriendo estaciones para encontrarla, preguntando dónde seguía disponible o compartiendo fotografías tras conseguirla.Fue entonces cuando entendió la dimensión del proyecto."Creo que fui consciente realmente del alcance de todo esto hasta que empezó a circular la tarjeta y vi cómo la estaban buscando por todas las estaciones".Desde entonces, dijo, lo que más disfruta es encontrarla durante sus recorridos por la ciudad."Lo que más me emociona es verla en las manos de otras personas o cuando suben una foto con su tarjeta diciendo: 'Al fin la encontré'. Ese es el mejor pago que puedo recibir", detalló.Aunque la tarjeta nació con motivo del Mundial, Kevin nunca pensó únicamente en quienes visitarían la ciudad durante la justa deportiva, ya que mencionó que su intención fue que las personas que utilizan el transporte público todos los días se sintieran parte de la celebración."Es una tarjeta pensada más para los habitantes de la Ciudad de México que para los turistas, porque somos quienes usamos el transporte todos los días", recalcó.Finalmente, agregó que hoy, mientras la tarjeta continúa agotándose en distintas estaciones y cada vez más personas intentan conseguirla, espera que con el paso del tiempo conserve otro significado: el de un recuerdo de la ciudad durante el Mundial."Me gustaría que, dentro de unos años, la vieran y recordaran esta época. Ojalá podamos verla en el futuro y decir: ‘Mira cuánto ha crecido nuestro sistema de movilidad’", concluyó.JM