Martes, 17 de Marzo 2026

La SEP evalúa uso de pantallas en aulas

La Secretaría de Educación Pública abre el debate sobre estos dispositivos. Expertos advierten riesgos y proponen un equilibrio con los libros tradicionales

Por: El Informador

Especialistas advierten que el uso excesivo de las pantallas o los celulares en las aulas puede afectar el aprendizaje y la socialización de los alumnos, por lo que recomiendan equilibrarlo con los libros impresos. EL INFORMADOR/Archivo

Especialistas advierten que el uso excesivo de las pantallas o los celulares en las aulas puede afectar el aprendizaje y la socialización de los alumnos, por lo que recomiendan equilibrarlo con los libros impresos. EL INFORMADOR/Archivo

La Secretaría de Educación Pública (SEP) abrió el debate nacional sobre el uso de tecnologías digitales en las aulas, en medio de las crecientes preocupaciones sobre su impacto en el aprendizaje y la salud mental de los estudiantes.

A través del foro “Más allá de las pantallas: impacto de las tecnologías digitales en la Educación y en la Salud Mental”, autoridades educativas, especialistas y organismos internacionales analizan el papel que deben jugar los dispositivos electrónicos en los salones de las escuelas públicas.

El secretario Mario Delgado señaló que el objetivo es construir una visión integral que permita consolidar el modelo de la Nueva Escuela Mexicana frente a los desafíos de una realidad cada vez más digitalizada. Subrayó que, a nivel global, al menos 79 países —entre ellos Suecia, Italia, Nueva Zelanda y Chile— han implementado regulaciones o restricciones al uso de los celulares o las pantallas en las aulas.

Enfatizó que el debate no sólo debe centrarse en limitar o prohibir el uso de los dispositivos, sino en promover un uso consciente, responsable y pedagógico de las tecnologías. “Se requiere una discusión amplia, que abarque desde el acceso a la conectividad, hasta la apropiación efectiva de las herramientas digitales”.

En este contexto, especialistas coinciden en que el eje de la discusión debe ser la formación de los hábitos tanto en el hogar como en la escuela. El académico del ITESO, Juan Carlos Silas, advirtió que el uso excesivo de las pantallas, especialmente en menores de edad, puede afectar el desarrollo del lenguaje, disminuir la tolerancia al aburrimiento y limitar las habilidades de socialización. Además, señaló, los niños pueden perder capacidades fundamentales, como la imaginación y el juego simbólico, esenciales para su desarrollo cognitivo. No obstante, consideró que una regulación estricta en el aula podría resultar insuficiente si no se acompaña con medidas en casa. “Más que prohibir, se deben establecer horarios, supervisar contenidos y fomentar actividades recreativas que equilibren el uso de la tecnología”.

En ese sentido, subrayó la importancia de la participación de madres, padres y docentes en la construcción de hábitos digitales saludables.

El debate también ha puesto sobre la mesa el valor de los libros impresos. En países como Suecia, donde durante años se apostó por la digitalización de la educación, autoridades han comenzado a revertir la estrategia, tras observar una caída en los niveles de comprensión lectora.

De acuerdo con evaluaciones internacionales, miles de estudiantes mostraron dificultades en lectura, lo que llevó al Gobierno sueco a invertir en la adquisición de libros de texto, guías docentes y la ampliación de bibliotecas escolares.

María Elena Chan, académica de la Universidad de Guadalajara, explicó que este viraje responde a la necesidad de recuperar dinámicas de aprendizaje más colectivas y menos individualizadas. “El uso excesivo de las pantallas tiende a aislar a los estudiantes y limita la interacción cara a cara, así como el contacto físico con materiales”.

El reto radica en encontrar un equilibrio.

Estudiantes de primaria utilizan computadoras en clase bajo la supervisión del profesor, como parte de las actividades educativas. EL INFORMADOR/Archivo

El uso de los dispositivos debe ser con fin educativo

El uso de dispositivos electrónicos en las aulas debe enfocarse en fines educativos y bajo supervisión, coincidieron especialistas al analizar el impacto de las tecnologías digitales en la formación de estudiantes.

En el foro “Más allá de las pantallas: impacto de las tecnologías digitales en la educación y en la salud mental”, impulsado por la Secretaría de Educación Pública (SEP), expertos señalaron que el debate no debe centrarse en prohibir los dispositivos, sino en garantizar un uso formativo.

Uno de los principales llamados es limitar el tiempo de exposición a pantallas en clase, para que su uso sea constructivo. Recomiendan que los contenidos digitales estén alineados con objetivos pedagógicos y no sustituyan la interacción directa ni los materiales impresos.

El académico de la Universidad Panamericana, Jacobo José Brofman, advirtió que el uso excesivo de pantallas en menores, especialmente en kínder y primaria, puede provocar problemas de atención y afectaciones emocionales como ansiedad y depresión.

Ante ello, sugirió que el primer contacto con dispositivos ocurra a partir del primer año de primaria y bajo supervisión adulta. Señaló que el acompañamiento permite un aprendizaje compartido y significativo.

Por su parte, la académica de la Universidad de Guadalajara, María Elena Chan, coincidió en la necesidad de establecer límites claros. Indicó que desde el hogar suele fomentarse el uso recreativo, lo que dificulta su aprovechamiento educativo.

La especialista subrayó que es necesario diferenciar entre el uso recreativo y el formativo. También recomendó complementar la tecnología con actividades físicas, interacción social y dinámicas presenciales.

Los expertos coincidieron en que el reto es integrar los dispositivos de forma equilibrada, con participación de docentes y familias, para formar usuarios críticos y responsables.

Niños consultan libros impresos en el aula, como parte de estrategias para fortalecer la comprensión y la concentración. EL INFORMADOR/Archivo

Entre el regreso a libros en físico y las críticas...

Durante las últimas dos décadas, varios países impulsaron la migración de libros impresos a materiales digitales para preparar a los alumnos, especialmente en educación básica, ante un entorno cada vez más tecnológico. Sin embargo, algunos sistemas educativos han reconsiderado esta estrategia tras detectar efectos adversos en el aprendizaje, en particular en habilidades como la lectura y la comprensión. Ante ello, autoridades han optado por reintroducir libros físicos en preescolar y primaria.

En Finlandia se promovió el uso de computadoras portátiles y recursos digitales en las aulas como parte de la modernización educativa. No obstante, con el tiempo surgieron inquietudes entre docentes y familias por el impacto del uso prolongado de pantallas en la concentración. En la ciudad de Riihimäki, al norte de Helsinki, se decidió regresar a libros y cuadernos tras casi una década de priorizar herramientas digitales en alumnos desde los 11 años, con el objetivo de mejorar la comprensión y reducir distracciones.

En Corea del Sur, el Gobierno anunció en 2011 un plan para sustituir los libros de texto por versiones digitales. Con el paso del tiempo, surgieron cuestionamientos sobre el exceso de pantallas y su efecto en la lectura. Docentes advirtieron que la comprensión no mejora igual que con materiales impresos, por lo que se mantuvo su uso en niveles básicos.

En Noruega, la incorporación de tabletas generó debate. Estudios han vinculado el aumento de pantallas con una disminución en habilidades lectoras, lo que ha llevado a recomendar un uso equilibrado.

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