Especialistas en prevención de adicciones exhortaron a los jóvenes a buscar apoyo profesional y emocional ante situaciones de ansiedad, estrés, depresión o cualquier problema de salud mental, con el fin de evitar que recurran al alcohol o a otras sustancias como mecanismo de escape.Jessica Paredes, directora general de la Fundación de Investigaciones Sociales (FISAC), señaló que actualmente existen numerosas instituciones públicas, privadas y organizaciones de la sociedad civil que ofrecen orientación y acompañamiento gratuito para quienes enfrentan dificultades conductuales o de riesgo.La especialista advirtió que uno de los principales desafíos actuales entre adolescentes es la tendencia a sustituir la atención médica y psicológica por el consumo de sustancias, lo que acelera el desarrollo de patrones compulsivos.“El problema surge cuando una persona se siente ansiosa, triste, deprimida o sometida a altos niveles de estrés y, en lugar de buscar ayuda, recurre al alcohol o a alguna sustancia para sentirse mejor. Esa conducta puede convertirse en un hábito compulsivo y generar consecuencias importantes para su salud”.Asimismo, Paredes subrayó que es perfectamente posible disfrutar de la vida, convivir y fortalecer la autoestima sin necesidad de estimulantes para ser aceptado o ganar seguridad en entornos sociales.“Muchas veces se piensa que el alcohol ayuda a darse valor o a socializar, pero a largo plazo puede generar mayor inseguridad, insatisfacción personal e incluso dependencia. La verdadera confianza se construye trabajando en uno mismo y desarrollando habilidades personales”.Ante este panorama, la directora de FISAC recomendó desvincular la diversión del consumo y pidió a los jóvenes descubrir actividades que fortalezcan sus capacidades individuales y su bienestar emocional.“Es importante trabajar en aquello que los hace únicos. Pueden desarrollar habilidades artísticas, aprender a tocar un instrumento, practicar algún deporte, participar en actividades culturales o simplemente fortalecer sus talentos personales. Todo eso contribuye a una mejor salud mental y a una mayor fortaleza emocional”.Por otro lado, la experta hizo hincapié en la necesidad de eliminar la estigmatización hacia quienes padecen adicciones, recordando que el entorno afectivo es crucial para la recuperación.“Si alguien tiene un problema de consumo o atraviesa una situación complicada relacionada con su salud mental, lo más importante es que encuentre apoyo. Los familiares y amigos deben convertirse en una red de acompañamiento y no en una fuente de rechazo o señalamientos”.La organización destacó la participación de las familias que fomentan el diálogo y establecen límites claros; las escuelas que impulsan el desarrollo de habilidades socioemocionales; las organizaciones civiles que promueven programas de prevención basados en evidencia; y las instituciones de salud que fortalecen la detección oportuna de conductas de riesgo.Todas estas acciones, concluyó FISAC, contribuyen a la protección de los niños y asolescentes, así como a la construcción de entornos más saludables para las nuevas generaciones.La difusión de información confiable y el acceso a programas de prevención son herramientas fundamentales para disminuir el consumo problemático de alcohol y sus consecuencias en la salud pública, coincidieron especialistas en adicciones y salud mental. Los expertos señalaron que este desafío requiere la participación coordinada de instituciones de salud, centros educativos, empresas, organizaciones civiles y la sociedad en general.Carmen Fernández Cáceres, directora general de los Centros de Integración Juvenil (CIJ), destacó que políticas públicas implementadas en México, como el alcoholímetro, el incremento de impuestos a productos nocivos y el etiquetado informativo, han demostrado ser efectivas para reducir daños y desalentar el uso de estas sustancias, especialmente entre los jóvenes.La especialista recordó que el consumo nocivo de alcohol es un problema mundial. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), de los dos mil 300 millones de consumidores en el mundo, 283 millones presentan patrones perjudiciales, y cada año fallecen cerca de tres millones de personas por causas relacionadas. Factores como la edad, el entorno cultural y la situación socioeconómica influyen en estos hábitos, afectando significativamente a sectores vulnerables. Añadió que una proporción significativa de quienes presentan problemas asociados al alcohol pertenece a sectores en condiciones de vulnerabilidad.Fernández Cáceres consideró indispensable fortalecer la educación sobre los daños orgánicos, cerebrales y emocionales que provoca el alcohol. Subrayó que la prevención debe iniciar en la infancia, alertando que la Encuesta Nacional de Estudiantes revela que el 16% de los alumnos de primaria ha consumido alcohol alguna vez.“La relación con el alcohol también está vinculada al bienestar emocional. Por ello, el desarrollo de habilidades socioemocionales es fundamental para promover decisiones saludables y favorecer procesos de recuperación en quienes enfrentan problemas de consumo”, afirmó.Por último, advirtió que el abuso del alcohol trasciende al consumidor, incrementando la violencia familiar, los accidentes de tránsito y conductas de riesgo. Ante esto, los CIJ ofrecen programas especializados y herramientas digitales gratuitas —como cuestionarios de autodiagnóstico y un simulador de niveles de alcohol— para prevenir adicciones y fomentar estilos de vida saludables.