Martes, 21 de Mayo 2024

Caen más apartalugares al “tambo”

La Policía tapatía ha retenido este año a 309 personas que de forma agresiva cobran por “cuidar” los coches de los ciudadanos 

Por: El Informador

Las multas por apartar espacios para estacionarse llegan hasta los mil 792 pesos o 36 horas de arresto. EL INFORMADOR/H. Figueroa

Las multas por apartar espacios para estacionarse llegan hasta los mil 792 pesos o 36 horas de arresto. EL INFORMADOR/H. Figueroa

Fernanda apenas llegaba a las inmediaciones de un restaurante ubicado sobre Pedro Moreno y Chapultepec, cuando un par de franeleros le indicaron estacionar su vehículo en un cajón que tenían apartado. Sin embargo, ella decidió poner su auto en un lugar con parquímetro, lo que provocó la molestia del “viene-viene”, que le habló con tono violento. “Me dijo que no me podía estacionar ahí, que si me ponía ahí tenía que pagarle 50 pesos para que no me infraccionaran, Me negué. ‘Bueno, pues a ver quién se lo cuida’, me respondió con tono agresivo. Tuve que quedarme a comer cerca para ver que no le hicieran nada a mi coche, porque no se despegaban de él”, relató.

El artículo 146 del Reglamento de Movilidad del Ayuntamiento de Guadalajara prohíbe los apartalugares, por lo que se han reforzado los operativos para detenerlos y que paguen la infracción correspondiente. La Comisaría de Guadalajara informa que 990 fueron llevados a los Juzgados Municipales durante el año pasado. Casi el doble de los retenidos en 2022.

“Toda la ciudad está tomada. Basta intentar estacionarte en cualquier calle afuera de hospitales, escuelas o mercados. En el parque Rojo me amenazaron: si no pagaba le pasaría algo al coche”, contó Arturo Zepeda.

Una posible alternativa para evitar el problema de la abundancia de franeleros en las calles es la construcción de grandes estacionamientos públicos, así lo consideró Ricardo Fletes, jefe del Departamento de Desarrollo Social del CUCSH de la UdeG.

“Están construyendo grandes edificios sin grandes estacionamientos. Si la situación ahora es disputada, se pondrá peor. No hay manera de que se resuelva, a menos que se construyan espacios de estacionamiento suficientes para la cantidad de vehículos que llegan a la ciudad”, acentuó el especialista. 

Dichos estacionamientos podrían incluso ser una nueva fuente de trabajo para los actuales franeleros, lo que implicaría que tuvieran derechos laborales.

La forma en que actúan muchos apartalugares se podría considerar como una microextorsión. EL INFORMADOR/H. Figueroa

TESTIMONIO

“Me rayaron la puerta por no pagarle al ‘viene-viene’”

“En el cruce de Morelos y Progreso, a las ocho de la noche, un franelero me pidió 50 pesos por ‘cuidar’ mi coche. Le dije que no, porque era zona de parquímetros. Me respondió que a esa hora ellos cobraban. Me fui a un bar y al salir vi que me rayaron la puerta por no pagar al ‘viene-viene’”. Roberto, víctima de los excesos de los apartalugares, compartió que cuando llegó a su auto en el punto referido, ubicado en la colonia Americana, ya no había nadie a quien responsabilizar. 

“No les pagas para que cuiden tu vehículo, les das dinero para que no le hagan nada”, dijo Pablo González, quien ha tenido que ceder a las exigencias de los apartalugares de la metrópoli, pese a que dicha práctica es considerada una falta administrativa.

Francisco Jiménez Reynoso, académico de la UdeG, consideró que la forma en que actúan estas personas se podría considerar como una microextorsión.

“La amenaza de hacerle daño a alguien o a su patrimonio y obtener un lucro por la amenaza, son los componentes de una extorsión. Nadie tiene derecho a cobrar dinero por dejar tu vehículo en la calle, no debemos normalizarlo”, destacó. 

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